4 de septiembre de 2017

Carolina Cisneros - Antología De Microrrelatos EróticosII ...y entonces escribí...

Carolina Cisneros Pinedo 


Prólogo
Tras un tiempo de intenso trajín, la atmósfera se torna ardiente, deseosa de revelar sus más íntimas historias. Algunas guardan secretos sutiles, temerosos de ser trasladados a la realidad. Otras se muestran lúdicas, tiernas, inocentes, tentándonos a morder esa apetecible manzana y lanzarnos al paraíso infernal.
Subiendo la temperatura se imponen las historias directas, desvergonzadas, altaneras, fogosas, sin el más mínimo recato por desafiar las leyes de una supuesta moralidad, pero que nos garantizan llegar al clímax de la fascinación.
Estemos listos contra el ataque de las obsesivas, perversas, manipuladoras, vengativas, monstruosas, sin límite alguno y con la autoridad de condenarnos a una exquisita locura.
69 palabras por 69 escritoras: la alquimia perfecta para desafiar a la creatividad con un número exacto de palabras y recibir el elixir de la energía sexual, capaz de motivar, poner al mundo en movimiento y transformar un par de condiciones en 69 insinuantes relatos.
Tenemos la alquimia perfecta entre el sexo o erotismo y un considerable número de palabras para un microrrelato. Nada falta y nada sobra. Pero queda mucha información oculta en la mente del lector, quien tiene el poder de descubrir, completar, fantasear, anhelar, volar, soñar de noche o de día y en cualquier lugar. Vivirá pequeños momentos de éxtasis que podrían convertirse en una gloriosa eternidad.
Empezamos con el requisito de escribir acerca de la tan emblemática y controversial pose 69, y eso resultó un tanto arbitrario y poco satisfactorio para algunas. Tiempo después, decidimos abrir el panorama a todo tipo de situaciones y dimensiones, pensando en distintas mentes: unas dulces, otras salvajes, espirituales, terrenales, fantasmales, filo- sóficas, numéricas, zoofílicas, analíticas, esotéricas, fetichistas, lésbicas, masoquistas, necrofílicas, ninfómanas, sacrílegas, esquizofrénicas, silvestres, gastronómicas. Y por arte de magia las historias fluyeron con naturalidad y deleite.
Cada quien disfruta el erotismo a su manera y sería imposible delimitar un parámetro real, sería injusto para los lectores que nunca conoceremos y que podrían perderse de tan exquisito menú.
Teniendo en cuenta el nivel de machismo en el cual vivimos, y la represión y recato que aún nos envuelve, los textos, poco a poco, se fueron armando de valor hasta empoderarse y plasmar todo tipo de imaginación que pudiera existir en las mentes de las mujeres: desde las más tradicionales hasta las más excéntricas. Se produjo una gran liberación y revolución interna, la liberación del disfrute sin el más mínimo remordimiento.
Por si fuera poco, este trabajo fue más allá del mero sexo o erotismo. También se consideró la calidad, el profesionalismo de las autoras y una mayor profundidad psíquica en los personajes.
No cabe duda de que todo el proceso significó un gran aprendizaje para ambas partes y en diferentes niveles: intercambiar opiniones sobre las historias del sexo, cultivar esa virtud de la paciencia tan necesaria para llegar a un acuerdo como para lograr el orgasmo perfecto, superar con perseverancia los límites y prejuicios impuestos por la sociedad y descubrir que el sexo puede llegar a ser un poder tan destructivo y opresor, como regenerador y transformador.
Dejemos en misterio los nombres de las escritoras y sus temas a tratar, porque creemos que tienen mucho que ofrecer con esta gama tan enriquecedora sobre la mente y las fuerzas ocultas de los seres humanos: sus ideales, sus fantasías, sus traumas, pesares, ansiedades, artimañas, desesperaciones, hasta rasguñar las paredes y gritar —si es posible— en busca de un poco de placer.
Solo queda dar las bendiciones necesarias a los lectores para vivir en comunión con los microrrelatos y sumergirse en un brebaje lleno de éxtasis.

Carolina Cisneros Pinedo

Lima, julio de 2016