20 de febrero de 2016

Mimí Bayarri en Escriben los Psicoanalistas.

Mimí Bayarri
Diario de un pequeño viaje

30 de Septiembre del 2015.

Me encuentro en San Carlos de la Rapita, hoy cumplo 65 años, ¡que maravilla¡. Me acompaña mi hermana  Ángeles,de mis diez hermanas la que nació cuando yo tenia solo 14 meses, siempre hemos estado muy unidas, su marido Moncho y Xemi, mi marido.

He venido a celebrar con ellos mi cumpleaños en el Delta del Ebro. Deseábamos embarcarnos para conocer los viveros de ostras y mejillones y degustarlos, pero no ha sido posible pues el mar de Levante ha impedido que las barcas salieran de puerto. Lo hemos solucionado degustando en un restaurante tan preciado manjar. Pasaremos la noche aquí y luego Xemi y yo partiremos para Girona.
En Salt, un pueblo cercano a Girona se realiza la Feria Internacional de Cestería y estoy deseando conocerla.

1 de Octubre del 2015

Ya estamos en Girona, el apartamento se encuentra en la parte antigua de la ciudad, es pequeño pero tiene lo imprescindible, la dueña de la casa nos informa que este fin de semana se realiza la Ceremonia del Fuego, es un itinerario de fuego, luz y música por el barrio viejo de Girona, lo realiza la misma gente que llevan años haciéndolo en Lyon todos los 8 de Diciembre, en “la Fiesta de las Luces”, y es uno de los eventos que deseaba poder vivir. Esta vez la montaña vino a mí.

En la autopista nos hemos encontrado con un control policial espectacular, yo nunca he visto nada igual en directo, solo en las películas, seleccionaban solo a los turismos, e íbamos un coche detrás de otro hasta sacarnos al área de servicio, acabamos de entrar en Cataluña, allí se encontraban varios coches y furgones de policía, policía con metralletas, todos con chalecos antibalas, policía de cuerpos especiales y hasta estaba la chica de la película, que indicaban que coches registrar, el coche de delante nuestro, que por la vestimentas de las mujeres indicaban ser islámicos, lo paran y le quitan las llaves del coche hasta que acaban de registrar al anterior, para finalmente indicarles que dejen el coche para su registro. A nosotros nos dejan pasar.

2 de Octubre del 2015

Esta mañana hemos cogido el tren turístico y hemos subido por todo el barrio viejo, que si no fuese de esa manera no hubiese podido verlo, calles estrechas y empinadas, donde se encuentra la catedral católica  y la basílica de Sant Feliu, a los pies del barrio judío, coronando con la Universidad de Girona en antiguos conventos desamortizados.

Por la tarde hemos visitado la casa Maso. Reconstruida por Rafael Maso en principios del siglo XIX. El padre del arquitecto, impresor, fue adquiriendo las pequeñas casas contiguas hasta un total de cuatro y se traslado a vivir allí con su familia. Recorrerla es trasladarte a esa sociedad burguesa y católica por el sostenimiento de  las mujeres. Social, vividora y comprometida por los hombres.
En toda ella se ve el trabajo bien hecho de los artesanos. El origen de la casa parte de la familia de la madre, se siente su presencia, así como las relación  especial del arquitecto con ella que no llego a vivir nunca en ella, no así sus hermanos. Dos de sus hermanas solteras, vivieron hasta su muerte allí. El hermano mayor, abogado vivió y traslado su bufete. También los otros dos hermanos uno farmacéutico y el otro pedagogo, así como su hermana casada. Todos ellos con sus cónyuges. Al preguntar a la guía si Rafael se había casado me comenta que tuvo una relación con una mujer pero el padre de ella no permitía la relación y la mando a un convento donde mantuvieron una relación secreta episcopal. Finalmente el padre acepto con la condición de que fueran a vivir con él. Me dice “Rafael Maso era muy moderno”.

3 de Octubre del 2015

Esta mañana hemos ido a la Feria Internacional de Cestería, motivo por el cual he realizar este viaje,he disfrutado mucho hablando con los artesanos y sacando fotos de su producción. Estoy agotada, aunque me he sentido muy cercana a ellos me ha faltado poder trabajar con ellos, no obstante he contacto con una artesana del esparto que da clases en Valencia que me informara cuando empiece las clases. Solo un artesano trabajaba el ratán, material con el que yo trabajo,es un producto natural que se obtiene de una variedad especifica de enredadera originaria del Lejano Oriente donde se produce una fuerte explotación tanto de la tierra como de la mano de obra. El mimbre en cambio se cultiva en España. Me es más fácil y cómodo de trabajar con el ratan, pero tendré que pensar en ir dejándolo, me he comprado mimbre.

4 de Octubre del 2015

Estamos en el camping de Amella de Mar, un precioso pueblo pesquero, en un bungalow, aunque no se esta mal, todo ha sido una decepción.
 Esta mañana después de dejar Girona y su encantador apartamento hemos vuelto a la Feria de Salt, me había quedado con ganas de estar más tiempo con los artesanos, cada vez me siento más una de ellos. Las cuerdas, los nudos, las fibras, su manipulación abren en mi mente un espacio nuevo.
 Valencia queda a más de cuatro horas de viaje y hay que volver. Decidimos detenernos a pasar la noche en este pueblo, al que habíamos venido hace 20 años y teníamos un bonito recuerdo, del buen pescado que comimos, del encantador camping al lado del puerto. Después de dos horas en coche llegamos al restaurante y la comida resulto desastrosa, vamos al camping y ya no estaba en el mismo sitio lo había trasladado, a tres Kilómetros, dicen que se ve el mar, pero desde donde estoy oigo más la carretera. No obstante me encuentro bien. Con la cabeza llena de posibilidades

5 de Octubre del 2015

De vuelta a Valencia escucho en la radio que se han detenido a cuatro yihadistas en España en una redada conjunta entre la policía española y francesa.
Mañana retomo mi espacio. La consulta, las clases de salsa, el taller de cestería, las actividades de la Escuela (ELP), los colegas, los amigos, la familia.
El próximo viaje ya tengo pensado donde iré, a un curso de esparto en Albacete. Ya os contare.
                    Mimí Bayarri de Romany
            



Tuterapia - La Genialidad de Tute.

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Neus Cabonell - El Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana en el Tratamiento con Niños.

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18 de febrero de 2016

ESTHER ANDRADI de Come, éste es mi cuerpo, Ediciones Último Reino, Buenos Aires, Argentina (1ra ed.1991-2da ed.1997)

de Come, éste es mi cuerpo, Ediciones Último Reino, Buenos Aires, Argentina
 (1ra ed.1991-2da ed.1997)








En el mercado me detengo ante la escultural calabaza. A un costado, una palta morada le hace un requiebro. La palta está partida a fin de demostrar eficazmente que es tan tierna como las que más. No puedo seguir adelante. Necesito confiar a alguien esta maravilla y entonces descubro que el mundo es un mercado y más valdría no hacer las compras sola. 







Mi cara se parece cada vez más a una pasa. Las arrugas me visten la sonrisa de lomo de tortuga, el llanto de crisálida, la seriedad de pasa nomás. Por eso bebo tanto. Para macerarme en alcohol y así poder tragarme. Lástima que no puedo sobornar al espejo.

Pero quizá termine disolviéndome en saliva, acogiéndome al privilegio de las hostias 

  






Los vegetarianos me dijeron que una nuez tiene las mismas proteínas que un bife. Así que el domingo compré nueces. Soy mujer de ideas antiguas o bien de escasos artefactos modernos. Ergo: no dispongo de rompenueces. De modo que pretendí partir a las condenadas golpeándolas contra la mesa. Imposible. Apelé a mi instinto y apreté una contra otra. Infalible.

La comprobación me enseñó que aún con feminismo y todo, la mejor forma de dividir a las mujeres no es aplastándolas contra el piso -como nos hacen a algunas- sino apretando una contra otra.
Como las nueces.





I



¿Hay algo más masculino que la carne?
¿Más violento y lleno de provocaciones que un trozo de carne fresca colgando del gancho? A veces, cuando mi esmerado casero destroza la carne con un hacha y sobre un tronco – procedimiento común en los mercados peruanos, pero que, como se sabe no es lo más apropiado- después, mientras sorteo astillitas de madera y huesitos triturados, siento que me como un macho. Un camionero en musculosa, bigotes y barba incluída.

Prefiero las verduras y frutas, mil veces. Pero entre nosotras las hay carnívoras...¡y cómo!
   




II




Verdad es que también existen aquellas carnes andróginas, y una que otra asexuada, tierna como recién nacido. Entre las primeras, qué duda cabe, están todas las formas de los lomos exceptuando aquellos fuertemente aderezados -con pimienta por ejemplo- que me retrotraen indefectiblemente a la imagen del hombre del camión.

Entre las segundas, el insípido pollo y algunas variedades de pescados.

¿Los mariscos? Esos tienen todos los sexos y aun los que no tienen nombre, toxinas incluidas, sazonando la moral y el rito de chupar y sorber el laberinto de sus interiores. Como decía Proust -“con todo el pasmo y el dolor del amor“-
O como dijo alguna vez una analista querida: „-No se preocupe por sus opciones sexuales. Los pansexuales como usted, no conocen reglas-“

Igualito a los mariscos.


III




Y ni qué decir, que si hay que elegir entre masculinidades, atraco con los chicharrones. Crocantes, irremediablemente sebosos, calientes y deliciosos. A cualquier hora, pero preferiblemente al desayuno, después de una noche larga.

Seductores varoniles, los chicharrones, casi siempre indigestos después, pero entretanto qué buenos.

  



¿Hay algo más parecido a un clítoris que una alcachofa? Para ser más explícita: el que come, si es un ignorante, tratará de descartar las primeras hojas buscando el sabor de adentro; o lo rechazará de plano. Equivocado. El proceso es lento, progresivo, y ahí radica su seducción. Degustar con paciencia, hoja por hoja, humedecidas en su salsa de ajos y aceite de oliva, entre la suavidad y la contundencia. Abrir y desenvolver, sorber poco a poco y sin desmedidas efusiones, desde las hojas más grandes hasta las más tiernas. Y en el fondo está lo mejor: el placer concentrado, frenético, deglutidor y deglutiente, irresistiblemente sabroso. Bocado completo, corazón de alcachofa.

Pero hay un límite, exactamente entre el corazón y las hojas que lo envuelven. Una frontera de púas y avisos y guardias armadas, capaz de agotar a cualquier bien amado jugo gástrico y de enfriar todos los apetitos. Sólo los conocedores no se atoran, sólo los que se han equivocado muchas veces están a punto de disfrutarlo, de conmoverse hasta el último diente evitando los dardos. Los otros, prefieren las alcachofas en lata, desprovistas de toda naturaleza y porfiadez. Son los consumidores de muñecas de plástico.


 

 

 

 

 

 

 

 

 



El backstage de la belleza: cómo los medios, la publicidad y la moda moldean nuestra percepción sobre la corporalidad por la Lic. Valeria Sol Groisman

Lic. Valeria Sol Groisman

El backstage de la belleza: cómo los medios, la publicidad y la moda moldean nuestra percepción sobre la corporalidad.

(Un Resumen de la Disertación de la Lic. Valeria Groisman en el Congreso de Psicología de las Obesidades en el Senado de la Nación).



Por Lic. Valeria Sol Groisman
Nos interpelan todo el tiempo. La publicidad, los medios de comunicación y la moda. Son una tríada peligrosa. Porque con discursos e imágenes nos proponen un ideal de belleza basado en la perfección y la delgadez (inalcanzable para la mayoría) como promesa de felicidad.
Pero veamos qué es la belleza… Según la Real Academia Española (RAE), es la “propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual. Esta propiedad existe en la naturaleza y en las obras literarias y artísticas”. Como vemos, la definición no plantea qué atributos determinan qué es bello y qué no. Por lo tanto, podemos decir que la definición de belleza que tomamos por cierta en nuestra cultura es totalmente arbitraria.
Podríamos decir que existen dos corrientes teórico-filosóficas que explican la belleza. Platón la entendía  como un concepto objetivo inmutable (porque no cambia a medida que pasa el tiempo), universal (porque es igual en todos lados), absoluta (es para todos) y racional (porque se basa en la razón y en la matemática). Aristóteles, su discípulo, sostenía que la belleza era subjetiva porque se transformaba con el devenir de la historia, era diferente en cada cultura, era particular y también emotiva.
Más cerca de Aristóteles, en su libro “El sentido social del gusto”, Pierre Bourdieu explica que el gusto es una preferencia manifestada y la afirmación práctica de una diferencia inevitable: la subjetividad. Como somos únicos, nuestros gustos son particulares. Entonces, me pregunto: ¿por qué nos empeñamos en adjudicarle a la belleza, una palabra con múltiples posibilidades, un significado arbitrario y único?
La belleza es un concepto cultural
En 1912, en los Estados Unidos, Rebeca Scheel, una joven estudiante de la Universidad de Cornell, fue erigida como la mujer perfecta. Tenía un cuerpo similar al de la Venus de Milo y pesaba 78 kilos. Su Índice de Masa Corporal (IMC) era 26,8: según los parámetros actuales Scheel sería hoy una mujer con sobrepeso.
La belleza y los significados que se le atribuyen no mutan solo “as time goes by”, como cantaba el genial Louis Armstrong, sino también de país en país, de región en región, de cultura en cultura.
-Los padung o padaung (minoría étnica tibeto-birmana) admiran los pechos caídos.
-En Mauritania la belleza femenina está en la obesidad. En este país de áfrica Occidental, unos kilos de más elevan el estatus de belleza de las mujeres. Incluso, para adecuarse al canon, algunas niñas son enviadas a campos de engorde.
-En la tribu wodaabe (Nigeria) predomina la obsesión por la belleza masculina. Las mujeres tienen el poder: es un matriarcado. Cada año, sus guerreros se pintan y bailan para ser elegidos como maridos.
-En Japón se valora la piel clara.
-En Francia, muchas mujeres deciden no depilarse.
-En Argentina, la panza chata y la ausencia de celulitis son dos características sobrevaloradas en la actualidad (encuesta NoDieta). Estas características son parte de una “moda”.
Y estos son solo algunos ejemplos de cómo la belleza es un concepto cultural que se moldea según la cultura, la época y la percepción subjetiva de cada individuo.
La realidad de los medios
Eliseo Verón (1935-2014), sociólogo, semiólogo y antropólogo argentino, autor de los libros Construir el acontecimiento y La semiosis social, entre muchos otros, escribió que “(…) la actualidad tiene el mismo estatus que un automóvil: es un producto, un objeto fabricado que sale de esa fábrica que es un medio informativo. Los medios no ´copian´ nada (más o menos bien o más o menos mal): producen realidad social”. Y como hay muchos medios, “hay muchos ´modelos´ de la actualidad”. En otras palabras, lo que Verón decía era que los medios crean realidad.
Los medios son empresas y fabrican realidad, o “realidades”, según el público al que se dirigen.
Lo cierto es que los mensajes de los medios se construyen según determinadas reglas –entre las que está la línea editorial—y ciertos valores e ideas sobre el mundo que están implícitas en el texto. Así es como los medios inscriben sentido en el discurso que transmiten. Al mismo tiempo, un mismo mensaje puede interpretarse de distintas maneras según quién lo recibe. Hay un proceso de decodificación que también incluye una cultura, una subjetividad y una ideología.   
Por eso me animo a decir que los medios existen y es difícil cambiarlos. Lo que sí podemos cambiar es el uso que le damos a los discursos que recibimos por parte de los medios de comunicación.
Pero el montaje o la realidad “trucada” no es algo nuevo. Stalin utilizaba retoques fotográficos para aniquilar todo vestigio de las personas a las que mandaba a matar. Mussolini se tomó una fotografía subido a un caballo y, para mostrarse más poderoso, mandó a borrar al hombre que le sujetaba el animal. En The Mirror, Lady Di y Dodi Al-Fayed aparecieron besándose en un yate y luego se descubrió que en la foto verdadera no había contacto.
La belleza se puede fabricar
Así como estas situaciones son fácilmente “dibujadas”, la belleza también puede crearse gracias a unos cuantos factores: luz, maquillaje, peinado y retoque digital. Esta belleza representa una realidad no real. Pero son las imágenes que vemos en los medios de comunicación cada día. Somos bombardeados por imágenes “fabricadas” que nos dicen cómo debemos ser. Y la exposición permanente altera nuestra percepción de la realidad. Y, como dice la psicóloga norteamericana Susie Orbach, autora de “Hambre”, “las imágenes ideales e irreales deterioran la confianza y la autoestima”. Así es como los medios promueven el malestar corporal.
Los resultados de la encuesta que realizamos en el Evento No Dieta 2014 (con la Dra. Mónica Katz) arrojaron un resultado muy interesante: el 40 por ciento de los participantes aseguró que lo que más influye en su malestar corporal es el discurso de los medios de comunicación.
Veamos entonces cómo algunas ideas se propagan y otras enmudecen: cómo la belleza ideal (asociada a la delgadez y la perfección) crece como modelo en la sociedad y en los medios (pero también en la publicidad y en la moda) y la belleza real aparece, disimulada, solo en algunos sectores de la población. La teoría de la espiral de silencio de Elisabeth Noelle Neumann puede ofrecer una interesante explicación.
La teoría parte de dos premisas: los individuos temen sentirse aislados, solos y la opinión pública es una forma de control social. En este contexto, los medios de comunicación son la principal fuente de información y definen el clima de opinión sobre los temas que se tratan. Los individuos adaptan su comportamiento a las actitudes predominantes sobre lo que es aceptable y lo que no y la sociedad amenaza con el aislamiento a los individuos que expresan posiciones contrarias a las asumidas como mayoritarias. Como los individuos sondean continuamente el clima de opinión, la tendencia de la espiral es a enmudecer a quienes tienen posiciones diferentes a la mayoría.
Los medios y el malestar corporal
Cada día somos “bombardeados” por 5000 mensajes publicitarios y uno de cada once tiene un mensaje relativo a la belleza. En cada uno de estos mensajes subyace un ideal de belleza. Y lamentablemente influyen en la manera en que nos miramos, nos valoramos y nos mostramos frente a los demás.
Existe evidencia científica de que las revistas, la televisión y las redes sociales influyen en el malestar corporal y la internalización de un ideal de belleza muchas veces inalcanzable si se tiene en cuenta, como ya dijimos, que solo el 5 por ciento de la población tiene una genética que le permite ser delgado. Esto no quiere decir que los medios nos inoculen el malestar, tal como lo explicaría la teoría de la aguja hipodérmica[1] que se basaba en la idea de que los medios de comunicación manipulan a los individuos.
En su libro, El cuerpo, territorio de la imagen, la licenciada en letras argentina Elina Matoso arriesga una hipótesis de cómo surge ese malestar: “Cuando la imagen que se posee no concuerda con la imagen de la pantalla, se queda el hombre perdido. Deambula, rechazado, ignorado, desconocido”. Pero, cuanto más se parece a ese prototipo idílico, “más se pierde el cuerpo para la propia identidad”. Es decir que muchas mujeres, las que no responden al ideal de belleza que proponen los medios sienten que su imagen corporal es rechazada, ignorada, desconocida. Pero incluso las mujeres que representan el modelo ideal y que vemos en los medios sufren los estragos de la fama: solo se reconocen como un CUERPO. Ni unas ni las otras son aceptadas por todo lo que son.
La comparación y sus consecuencias
En 1954, el psicólogo social León Festinger desarrolló la Teoría de la comparación social. Festinger explicaba que los humanos sentimos el impulso de compararnos con nuestros pares y que lo hacemos particularmente con los que creemos similares a nosotros. Este proceso nos ayuda a definir quiénes somos.
El Fear of Missing Out (FoMO) es un corolorario de esta teoría y explica el temor a quedarse afuera de una situación,  suceso o ideal que percibimos como positivo. Se basa en la idea de que nos comparamos con nuestros pares. La comparación puede provocar desánimo, insatisfacción y baja autoestima. Crece con las redes sociales e incluye la sensación de no “encajar” en el prototipo de belleza propuesto por los medios de comunicación.
Esta podría ser otra de las razones del malestar que las personas sienten al exponerse a los medios y a las redes sociales.
Por suerte, en los últimos años están surgiendo iniciativas que buscan romper con el prototipo de la belleza ideal. En Suiza se crearon maniquíes basados en los cuerpos de personas con capacidades diferentes y en Nueva York, Rick Guidotti[2][3], un fotógrafo de moda, decidió dejar la industria para crear una agencia fotográfica que mostrara la belleza real. La que se ve en la calle todos los días. “Positive Exposure” se llama este proyecto que busca rescatar la belleza que muchos no reconocen como tal.
Sin lugar a dudas es necesario redefinir la belleza. Volverla más inclusiva y flexible. Para ello, la ONG norteamericana Beauty Redefined[4] propone una estrategia de tres pasos:
1. Reconocer los mensajes nocivos de los medios de comunicación.
2. Redefinir la manera en que percibimos la belleza.
3. Resistir frente a los mensajes sobre el cuerpo femenino que deterioran nuestra autoestima.
En este mismo sentido, Susie Orbach argumenta en su libro Hambre que “si los medios decidieran en conjunto promover al sobrepeso como ideal de belleza tendrían el poder suficiente para definir una nueva estética”. Parafraseando a Verón, los medios podrían crear una NUEVA REALIDAD.
Después de todo, como dice Emilio García Wehbi en su libro Communitas: “El cuerpo es bello cuando está descontrolado, ignorante, desorientado, extasiado, insatisfecho, batallante (…). No existe un volumen o forma de cuerpo ´perfecta´”.
¡Otra belleza es posible!
*Lic. en Comunicación y periodista. Docente universitaria. Asesora pedagógica en la Universidad Favaloro. Consultora de empresas e instituciones. Co-autora de los libros El ABC de la obesidad y Más que un Cuerpo (ambos escritos con Mónica Katz), recientemente publicado.






[1] Lasswell, Harold. Propaganda Techniques in the World War, 1927.
[2] Solamente el 5 por ciento de los humanos somos genéticamente flacos.
[3] http://positiveexposure.org/about-the-program-2/rick-guidotti/
[4] http://www.beautyredefined.net/