14 de julio de 2015

“PIEZAS SUELTAS: HACIA UNA NUEVA CLINICA”


Nora Piotte



CITA EN LAS DIAGONALES
“PIEZAS SUELTAS: HACIA UNA NUEVA CLINICA”
Autora: Nora Piotte
Mayo de 2015

Haré un breve recorrido intentando demostrar el valor de las Piezas Sueltas en la experiencia analítica, valor que me ha permitido pensar desde otra dirección mi propia práctica.
El título mismo del Seminario de Jacques-Alain Miller,  Piezas Sueltas  (piezas separadas –de algo-),  “denota –nos dice- que la coherencia misma es un artificio. Piezas Sueltas  da a la contingencia prioridad sobre la coherencia”.
Las Piezas Sueltas representan el  “ensamblaje del cuerpo” (Santiago Castellanos, Lacaniana 17, pág 121). Son restos significantes, objetos varios y trozos de real, que entran en función en el régimen del goce.
Las “piezas sueltas” componen: un exceso de energía, un enunciado de la madre, una escena fijada, una particular pesadilla, el “dolor” que queda como marca en el cuerpo, como un “cuerpo extraño” inscrito por fuera del sentido.
En el título “Lo que no sirve para nada” (pág. 13 del Seminario) dirá que “son lo que tengo que arrancarme para traérselo.  A un analizante no se le pide más que entregar su pensamiento como piezas sueltas, sin preocuparse por el orden, la congruencia, por la coherencia, por la verosimilitud”. Aquí, dice, nos fiamos  del dispositivo inventado por Freud.
Es de señalar cómo Miller articula las “Piezas Sueltas” con  el Sem X de Lacan. Él aísla la función de la Pieza Suelta como un módulo de objeto. La pieza suelta se aproxima al objeto a, es un esbozo, no es un todo, se la extrae del todo. Pero,  ¿cual es su función cuando se la extrae, cuando ya no existe ese todo en el cual tenía su función?. Es una pregunta que me pareció fundamental.
Porque, ¿con qué nos encontramos?. “Nos encontramos con esa parte del  aparato depreciado, rebajado al estatus de pieza suelta. El aparato (todo) sin el chirimbolo (pieza suelta) que ya no se fabrica, no vale nada” (Capitulo Bricolaje, Piezas Sueltas).
Es interesante ubicar, que la pieza suelta, una vez que se separa de su función original, de la cual lleva ella, la pieza, la marca –da el ejemplo del Mingitorio de Duchamp-,  se le da un uso de goce como elemento del cuerpo,  ¿que función nueva cumple?. 
Los sujetos además de sus palabras, suelen traer también objetos, los ubican de una manera particular en el dispositivo, no sólo los niños, sino también los adultos. Y hablan de objetos sobre los cuales se escucha una dimensión muy singular, algo de sí mismos.
Respecto de un niño de 12 años, que desde los 5 presentó dificultades en el lazo, se aislaba en el aula, en los recreos. Siendo sumamente vivaz y despierto, sin embargo no le importaba aprender. Claramente por un lado, para angustiar a sus padres, sabemos cómo el niño se presta y se dirige allí, al lugar del Otro, de múltiples y diversas maneras; pero por el otro, se presentaba algo  que mostraba una inhibición generalizada,  el precio que él pagaba. Prematuro, estuvo a punto de morir siendo recién nacido. Permaneció internado durante meses en el servicio de neonatología de una clínica, acontecimiento que marcó a sus padres y que aún tiene múltiples resonancias angustiosas en ellos, de las cuales el niño se ha anoticiado desde sus primeros años. Por una contingencia y luego de iniciar un curso de fotografía, trae una foto que le sacó con su celular a una “almohadita” que aún conserva desde ese tiempo y de la cual no se separaba. Nunca había hablado de ella. La lleva a todas partes, no puede dormir ni viajar sin ese objeto. Es un resto, sin duda, vieja, rota, que cumple función corporal para él, es parte de sí. Nadie pudo nunca sacársela, por miedos terribles, especialmente de la madre.  Es, ¿verdaderamente una pieza suelta, me preguntaba?.  Y también sobre el lugar y la función que ahora tiene esa “almohadita”, una vez que ha salido de su cama y a pasado a separarse a partir de ser un objeto de arte fotográfico. ¿Qué nueva función ha adquirido?.  Es él el que decidió tomarla como objeto a fotografiar y traerla al análisis. Una vez separada del todo de ese traumatismo fuera de toda significación, que implicaba el hecho de la incidencia de la ciencia en el cuerpo del niño y en sus primeros días, ¿qué uso y que efectos tendrá esa nueva operación realizada por el sujeto?.
Una pieza suelta  “se separa para disfuncionar, una pieza carente de su función o que no tiene otra que la de trabar  -así es como se la aísla- las funciones del individuo”. Y agrega Miller: “… pero lejos de ser una traba, es una organización más secreta, la pieza suelta tiene una función eminente. De ahí la idea de que en análisis es cuestión de encontrarle, de improvisarle, una función”.  Me parece que es una orientación preciosa que nos acompaña hacia una nueva clínica.
Si, como afirma en la pág. 42, cada uno camina con una “pata de palo”, la pieza suelta de cada uno, es –dirá- “una pata viva” y ese es el “milagro de la pieza suelta”.  Se trata para cada uno de nosotros de conocer la “pata de palo” en torno a la cual se ha formado nuestro cuerpo, “para poder darle una función”.
Somos finalmente todos discapacitados por el real del “hecho puro del traumatismo” (pág. 48), es por esa vía que se puede ubicar una profunda articulación al sinthome, que Miller comienza a desplegar en la pág. 20 del citado Seminario.  Lo único que podemos hacer con el traumatismo de lalengua es convertirla en una obra (pág. 47) y es en ese punto preciso que ubica el escabel, que abre la lectura sobre la función del mismo en la cura. 
Una escena de la biografía de Ana Freud  ilustra el presente recorrido. En sus últimos años y ya en silla de ruedas, cada vez que salía a pasear, pedía que le pongan sobre su cuerpo el sobretodo de su padre. ¿Qué función ese objeto tan preciso?  Me parece que no alcanza con situar allí la función de la identificación,  se trata de una pieza suelta. ¿Qué articulación entre ambas?.

BIBLIOGRAFÍA
-        Miller,  Jacques-Alain. Piezas Sueltas. Paidós
-        Castellanos. Santiago. Lacaniana 17. Pág. 121.