30 de junio de 2015

Chisteante. Final de Chiste por Tomás Hoffmann. Witzend



Tomás Hoffmann


Un amigo, también gustoso  de The Big Bang Theory, me comunicó y permitió disponer de sus relatos.
Él tenía esta idea: hay sentidos del humor. Así ocurría entre él y su hija adolescente. Duchados en las mismas diferentes lenguas, pasaban por momentos de una a otra mediante juegos de palabras, equívocos, traducciones traicioneras tendenciosas. Era condición suficiente, aunque no necesaria, que un 3. no entendiese rápidamente que un “Throw me the ball!” aludiese a su compulsión de que le diesen bola, ya! O… que le alcanzasen el bol; y se convertía en un “through me the ball” que atravesaba cualquier sentido. Momentos de sinsentido en el sentido compartiendo además suficientes inhibiciones y Superyó para que la risa fuese liberadora en lo que Lacan llamó la 'altiva alteridad' del chiste.
Lo más notable era que, siendo sólo cuestión de palabras inesperadas, tras un breve hueco, se generaba en el otro una réplica inspirada en el primer equívoco, que a su vez inspiraba a otro que a su vez...hasta que después de 3/4 circuitos, agotados los ingenios, cada uno por su lado sabría que, de ellos, se harían dos. Encontrarían así su límite y sus partidas en esta pequeña particular parroquia, más bien sinagoga, que se iría presentando como Unsinn-ahoga, 1. de risa, luego de amor y luego de otra Cosa. Las lenguas que parecían servir al diálogo, mezclaban ingredientes de lenguaje y lalengua en dosis aproximadas; consonando con su inconsciente.
 Los cuerpos agitados: la risa incontenible, signo de goce de uno y de otra uno. Pero...ese saber hacer 'compartido' con los equívocos; ese dar lo que no se tiene en las ocurrencias imprevistas, esas interpretaciones cruzadas evocaban a las palabras que hacen el amor (Breton); siendo el amor siempre recíproco (Lacan). El 3. incluido/excluido componía la trama. ¿Demasiado entramada?
El desgarro provino de otro desgarro: la hija, ya veinteañera, fue dejada caer estrepitosamente por su novio (bendecido por el padre). Un agujero que condujo del vértigo al pasaje al acto apenas evitado por varios acting outs que la sostuvieron durante un cierto tiempo indujeron a que cada miembro de esa familia consultase, con suerte muy diversa, a varios analistas. El chiste se había terminado. Una certeza para mi amigo: si su nivel de desgarro y de angustia era tan alto, lo que se había desnudado/desanudado era para él un lazo demasiado relevante.
Brevísimos puntos de su historia; en principio erróneamente desdeñada por su entonces analista, en aras de que ese contexto sólo velaba el cómo había llegado el consultante hasta allá. Una hermana fallecida; un duelo casi renegado; familiares deportados y asesinados en la II guerra y tres lenguas diversas lo habían recibido en su venida al mundo. Sin saber cuánto se debió  al análisis o a su interrupción; la vía del ordenamiento simbólico, de las explicaciones, de algún intento de chiste, no tuvieron el valor de lo que fue alentar una disciplina que requería silencio y destreza en su quehacer. Iba cicatrizando el desgarro; con tejido menos jocoso. Se iban reanudando, de modo distinto, las conversaciones.
Mi amigo, el aquí llamado padre, interesado en otro análisis, después de tiempo pudo ubicar, mediante pesadillas y recuerdos, que había 'elegido' una mala vía, un falso enlace, para hacer con sus tempranos trauminfantilismos. Allí tuvo que ingeniárselas como pudo con la referida ducha casi simultánea de tres lenguas referidas a situaciones personales que conllevaban traumatismo adicional: emigraciones forzadas, violencias geo-linguisticas. Tuvo que jugar con eso; pero en un terreno de juego impropio de interpretaciones.
Pues, atravesado un umbral de ruido, casi no se puede no interpretar. Quedará un ruido remanente, u otro límite más refinado: una cifra indescifrable, un nombre propio. Pero si al interpretar no se interpreta desde un discurso es un caos; cuya interpretación mínima es,  desde hace tiempo para el análisis: toda interpretación fuera de contexto es una agresión. Lazo social paranoide que subyace y emerge fácilmente donde sea.
Los chistes son una interpretación. Pueden ser remedos de lazos sociales con gracia. Los chistes particulares de una parroquia pueden llegar a ser contingencias necesarias para poder sostenerse y sostenerla; hasta cierto punto. A veces basta con una sagacidad, una fina detección de sentidos del deseo del Otro para provocar el sinsentido precalculado del chiste o la docilidad de una joven para enganchar ese deseo. Fue el caso de la hija: identificación por participación en el goce, por amor al padre.
Otra cosa, distinta, son las ocurrencias solitarias que evocan en mayor grado el acontecimiento de goce en una exclamación de adquisición de lalengua (El ‘¡Lizmente!’ de Leiris al constatar que su soldadito no se rompió; el ‘Bazinga!’ de Sheldon en ‘The Big Bang Theory’ donde esta expresión de goce en sí misma, recién toma ‘sentido’ en un 2. tiempo). Estas ocurrencias, o invenciones solitarias, que pueden hacer reír sólo a aquél que las experimenta, se tornan a veces insoportables en cuanto ponen en evidencia que el Otro no existe y evocan traumatismos. Y entonces exigen colectivizarse: calmarse.
Pero ¿qué hizo el llamado padre con el arreglo sutil, satisfactorio e impropio para tramitar los trauminfantilismos en su partenaire ideal?: No hay quien interprete igual. Primero eso: saber que no hay quien interprete igual.
Luego: ¿renuncia a este juego de equívocos con su hija? Cada tanto constata que es imposible; ella ya no responde del mismo modo y hace otros. Mencionaré uno:
Hay, en diversas lenguas, lo que se reconoce fácilmente como humor y chistes judíos. Un rasgo saliente es esa capacidad que tienen para reírse de sí mismos: siempre y cuando las bromas provengan de sí mismos.
Después de tiempo, la hija presentó al padre a aquél con el cual había decidido contraer matrimonio: un muchacho cordial, sagaz, y de extraño sentido del humor con el que festejaba y armaba chistes: un árabe.
A mi amigo eso le pareció un buen Witzend. Yo, sin entender mucho, sospechándole una  salida a sus AuschWitz, sonreí. Las amistades se construyen.
                                                                                                 
                                                                                 Tomás Hoffmann
(*) Neologismo de significaciones tentativas antónimas: 1. Chisteante.  2. Final de chiste.

Diego Muñoz Valenzuela - Chile - Minificción.

Diego Muñoz Valenzuela


De cómo la poesía infunde historias de amor


La bruja dulce se enamoró del licántropo. No supo si la sedujo su sonrisa bondadosa y cargada de colmillos, su mirada lobuna inundada de deseo o sus palabras lentas y cuidadas. La cuestión es que le dio por leer poesía. Leyó a Miguel Hernández y sintió los vuelcos de su corazón de terciopelo ajado. Leyó a García Lorca y se convirtió en potra de nácar y en mozuela. Rogó al licántropo para que la llevara al río. Él, gentil, accedió. Bajo la luna hicieron el amor y fueron felices. Después, cuando el alba fue anunciada por un gallo, él se fue para siempre, cantando. La bruja reconoció los versos y cantó con bellísima voz. Amo el amor de los marineros que besan y se van. Dejan una promesa, no vuelven nunca más. 



Amores perfectos


-Yo creo que lo nuestro no puede continuar –asevera con tristeza la mujer lobo.
-¿Por qué? –pregunta angustiado el vampiro, rodeando su peluda cintura para sujetarla.
-Porque es necrofilia –repone ella mientras lame su rostro pálido con devoción.
-Eso depende del punto de vista –argumenta el no muerto, estrechándola con vigor-. Creo que lo nuestro es más bien zoofilia.
Se dieron un largo beso de amantes, resignados ante el destino inevitable.


Contracuento de hadas 1


Con el tiempo el príncipe ha engordado debido a la gula, el alcoholismo y la fiesta permanente. Ahora tiene una barriga gigantesca y una papada descomunal. Las piernas raquíticas apenas son capaces de sostenerlo. Hipa constantemente producto de una borrachera consuetudinaria. “Dios mío”, se dice con amargura la infanta, “ha terminado por convertirse en un sapo, igual que al inicio”. Y concluye que la historia es circular.


Rehabilitación de Circe


La preciosísima Circe estaba aburrida de la simplicidad de Ulises. Si bien era fogoso, bien dotado y bello, la convivencia no daba para más. Solía convertirlo en perro para propinarle patadas, y él sollozaba y le imploraba perdón. Lo transformaba en caballo para galopar por la isla de Ea, fustigándolo con dureza. Lo transmutaba en cerdo para humillarlo alimentándolo con desperdicios. Volvía a darle forma humana para hacer el amor, y volvía a fastidiarse con su charla insulsa. Por fin lo expulsó del reino, le restituyó su barca y sus tripulantes y lo dotó con alimentos para un largo viaje. “Vete y no vuelvas”, ordenó con voz terminante al lloroso viajero,  “y cuenta lo que quieras para quedar bien ante la historia”. Después sopló un hálito mágico para hinchar la vela de la embarcación.


Paradojas de la Ingeniería Genética 2


El gato genéticamente mejorado se sienta a conversar con su equivalente hamster. Es una de aquellas conversaciones respetuosas y reflexivas que me agrada auscultar. Nada de agresiones, ni siquiera un asomo de desconfianza. Muy lejos de la fantasía escabrosa que impera en la isla del doctor Moreau.  El modelo original del felino ya estaría saboreando –si es que no torturando- al infeliz roedor.
-Me habría gustado ser un cocodrilo –comenta el hamster- para pasarme en el agua con ese traje costoso.
-Pero esos saurios son carniceros, solo piensan en devorar cebras y ñus que tratan de cruzar su río -acota el felino-; tú en cambio eres un pacifista vegetariano.
-Ah, eso… -responde con tristeza el pequeño mamífero- me gustaría saber qué siente un predador cuando caza. Es morboso, pero así son las cosas.
-Tal vez de ese modo empezó Hitler, con un sueño como el tuyo. Mira cómo terminó.
El gato se incorporó y subió ágilmente por el árbol hasta el tejado. Allí se quedó solo, tomando sol. Reflexionando. 

Mónica Urrutia - Chile - Minificciones - Bio



Mónica Urrutia- Chile

Mónica Urrutia
Nació en el siglo XX, un día de mayo en la ciudad de Concepción, Chile. El año 1973 se recibe de Orientadora Familiar y Juvenil en el Instituto Carlos Casanueva. Trabaja en la Institución como profesora jefe y de Relaciones Humanas hasta el año 78. Renuncia para dedicarse a la Edución Popular, trabajo que realiza en distintas poblaciones marginales de Santiago, a través de La Vicaría de la Solidaridad y de Quecum (ONG). En los talleres con mujeres, en la Zona Norte de la capital, forma el grupo de teatro "La Desideria de Renca", una experiencia colectiva; escribe los libretos acercándose por primera vez a la escritura. En Quecum escribe libretos de Radioteatros, con temas sobre conflictos jurídicos populares los que son transmitidos por Radio Nuevo Mundo. En el año 90, se integra a los Talleres de Narrativa que dirige Pía Barros.

TÍTULOS PUBLICADOS
Microcuentos en los Libros Objetos de los talleres de Ergo Sum.
"Esa Chaqueta a Cuadros" libro de cuentos publicado en el año 2001 editorial Asterion.
"Utopía"  microcuento publicado en la antología "Cien Microcuentos Chilenos" de Juan Armando Epple, en el año 2002.
"Vuelos, Sueños y otros Asuntos" libro de cuentos publicado en el año 2010 editorial Universidad Bolivariana.
"Manos", "Un Niños en París" y "Confesión" cuentos publicados y traducidos al francés por Caroline Lepage en el blog "Chili Nouvelles et Microrecits".




                                                                                         A   Celi  Bato.



CONFESION

   Como cada jueves a las seis de la tarde, la niña entra en puntillas al silencio sacro y espera. Espera hasta que el hombre, seguro de soledad, la llama de lejos con su mano regordeta. Camina hasta el confesionario. Él abre la pequeña puerta, se sienta en el sillón y la invita a entrar, sentándola sobre sus muslos. Ella, en susurros, recita la lista de pecados aprendidos en un manual de confesión, mientras él, comienza a recorrerla lentamente, desde los tobillos, subiendo por las piernas, hasta las rodillas que tiemblan. Con su boca hunde el lóbulo pequeño, diciendo, quieta niña, quietita. Bordeando el calzón blanco, alarga dedos ansiosos y frota primero para luego acariciar los húmedos labios.
   Cuando la niña calla, el hombre la aleja de sí y tomando su cabeza gacha la absuelve, vete en paz María Gracia y sé buena esta semana.


Mónica  Urrutia





                                        


                                             MANOS

                                                                                   A  Rodrigo B. B.

Entro lentamente a la Iglesia. Avanzando por la nave central  y apoyada en el brazo de mi padre, recuerdo una tarde reciente: el temblor de tus manos, aferradas al volante del auto, esas manos jóvenes, pero sin la seguridad acostumbrada, me estaban hablando…¿Qué te pasa?... Me miraste como si lo supieras todo, como si te anticiparas a algo que yo debía entender.
Al llegar al altar, mi padre me deja ir, me acerco a ti, te miro, y te veo tan serio, tan otro, mientras mis manos acarician la madera oscura de tu ataúd.

Mónica Urrutia




                                                                                                              PUNTOS  CARDINALES

                                                                                                                                            A Julio Verne


                                                                                 En un comienzo, los más próximos advirtieron signos de rareza en ella, luego, sin confesarlo, cada uno sospechó lo peor. Algunos temían una especie de locura  leve, otros lamentaban la pérdida de una fémina por excelencia, los menos y muy en su interior, pensaban que tal vez...tal vez, tuviera un amante.
Antes que nadie tomara la iniciativa de aproximarse a                                       ella para indagar, aconsejar, por supuesto con el tacto acostumbrado en la familia, una invitación suya les llegó para el sábado siguiente. En la lista incluía a sus seis hijos y nueras, a su padre, tías y tíos, algunas primas y a Pedro, su marido, el más sorprendido de todos, invitado a su propia casa.
Esta vez nada para comer, nada para tomar. La mujer radiante como nunca, se deslizaba en medio de los otros, ellos, entre susurros trataban de llevar una conversación con naturalidad.
Cuando llegó el padre, se completó el grupo. Entonces la dueña de casa les pidió que pasaran al jardín, todos salieron expectantes. Ella, ágil como una adolescente, subió a la terraza del segundo piso donde tenía preparado el globo, tal como lo viera en una película antigua.
Entró en él, se sentó y comenzó a elevarse, mientras una lluvia de papeles rojos caía, cubriendo a los visitantes, que sin dejar de mirar hacia el cielo y en cuclillas, los cogían leyendo sin comprender: “Yo, Amelia, limito al Norte con mi padre, al Sur con mi marido, al Este con mis hijos y al Oeste con el aburrimiento infinito”.

                                       
                                      Mónica  Urrutia.