24 de abril de 2015

Arturo Carrera- Poesías- Sombra del día - Bio.

Arturo Carrera


Sombra del día


 Y esa niña que corría en tu sueño sin


que pudieras sosegarla —¿bastaba su sombra sonora
como la cera que tapa el ventisquero de miel
de las colmenas?


Cuántas veces me dije: “…voy a grabar esa vocecita
que crece; voy a ser el inculto testigo
de mi propia escucha.”


Y sin embargo,
finge cantar con palabras sin fin. Y su canción
es la misma que quiso repetir tantas veces.
Solaz de un dibujo que imita el vaivén
de un ritmo puro; una melena que crece en la expresión
del balbuceo: el esfuerzo de no poder decir
a qué altura del sol, del aire,
del arco iris...


pulso que de la voz no retiene
sino los pujos borrados en el parto unánime.


Son niñas en series. Y niñas atrevidas a no hablarme,
apenas a requerirme, a mofarse sin saberlo de
mi perplejidad ante la belleza.


A pedirme una parada allí, en las formas que insisten
con su regocijo enigmático;
y a preguntar


¿quién era yo cuando hablaba? ¿En qué estación
saboreaba el agua?




El mapa




y el mapa cuidadosamente borrado
y desplegado por ella
es la luz


rotura


Y la presencia se extiende
como un óleo sobre el agua gris
de la laguna.


Avanzamos sobre la
incertidumbre de creer que las palabras
piensan cuando soñamos: su cara lisísima,
el balbuceo, un helicoide como giros de
la semilla del arce que baja y asciende en el habla
más que en la vacilación;


y la pregunta sobre cosas naturales
intenta convertirse en su Política
tan lejos de esa desgarradura que cede
y de esa boca que se cierra


porque
las cosas tienen un nombre.
Si se olvidó su autor, luego los hombres y
sus generaciones y acaso los mismos niños
se los darán otra vez…


Y es con ese acierto
que avanzamos en la oscuridad:


la pena de nombrar. La alegría de visitar
todo de nuevo. Y abriendo allí el mapa del azar
cuidadosamente se reparte
como en la incredulidad de la sombra
un atisbo de organización,


la luz.


Ojalá algún día pueda entrever con un grito:
“¡Aquí está junto al mar!” Imagen
de nuestra inquietud en el tiempo;
su itinerario secreto tiene forma de forma;
la más simple de las formas ligada
a la luna y a lo que en ella es predestinación.

II

La voz de la que llega pide explicaciones de su
paseo en otro mundo... Es decir, hablar.
Y el brío por el que supimos
llevar hacia el significado sin fondo
la unicidad de nuestro propio decir…
Hablar.

III

Pero el perfume de los alelíes que crecían en la arena,
eso vuelve.
 BIO



Poeta, ensayista y traductor. Publicó más de veinte libros de poesía, entre ellos: Escrito con un nictógrafo (1972), Arturo y yo (1983), El vespertillo de las parcas (1997), Potlatch (2004), Las cuatro estaciones (2008)y Fastos (2010. Sus libros de ensayos incluyen Nacen los Otros (1993) y Ensayos murmurados (2009). Su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, portugués, sueco y árabe, y ha traducido al castellano obras de Yves Bonnefoy, Michaux, H. de Campos, Ashbery y Pasolini. Ha sido invitado a leer su obra y dictar conferencias en universidades de Argentina, Latinoamérica, Europa y Estados Unidos. Su obra reunida en tres volúmenes será publicada próximamente por Adriana Hidalgo Editora.
Recibió la Beca Guggenheim (1995), el Primer Premio Municipal de Poesía (1998), el Premio Konex de Poesía (2004), el Premio de Poesía Hispanoamericana Festival de la Lira en Ecuador (2009), el 2do. Premio Nacional de Poesía (2011), el Premio Konex 2014 y aca de obtener el Premio Rosa de Cobre de la Biblioteca Nacional Argentina, (2014).
Preside Estación Pringles, residencia de escritores y artistas en la recuperada Estación Quiñihual.