15 de marzo de 2015

Una mirada sobre la vida cotidiana antes y después de la caída del muro de Esther Andradi


Esther Andradi


Una mirada sobre la vida cotidiana
antes y después de la caída del muro


Durante más de una década viví en el Berlín que hasta 1989 era el sector occidental de la ciudad, y a partir del 9 de noviembre de aquel año comenzó a formar parte de lo que hoy ya es otra vez la capital de Alemania. Soy una latinoamericana que cuenta desde allí el antes y el después del derrumbe. Son crónicas vivenciales, a veces artículos periodísticos y también reflexiones sobre la vida entre los mundos, miradas desde lo cotidiano que se publicaron en diarios y revistas en México, Perú, Argentina, España, Alemania.

Cuando llegué a Berlín en 1983 tuve la peregrina idea de sobrevivir como corresponsal extranjera en esta ciudad que entonces estaba dividida en dos. Demasiado pronto las circunstancias me demostraron eficazmente que de persistir en mi empeño, me moriría de hambre, porque quienes podrían estar interesados, no tenían dinero para pagar, y lo que pagaban alcanzaba para sobrevivir un día en Lima y no un mes en Berlín. Hasta poco antes de la caída del muro, Berlín no tenía ningún interés para periodistas extranjeros. Para mí sin embargo fue un destino de privilegio: En menos de veinte cuadras a la redonda sentía respirar la historia. El pasado de la guerra, el presente dividido en los dos sistemas que pugnaban por el control del mundo, el futuro multicultural, entrometido y mestizo, todo eso veía deslizarse entre las calles y los barrios del Berlín Occidental. Entonces decidí escribir sobre lo que a mí me interesaba, desde el hundimiento de un barco llamado Amor, la descripción de la calle donde estaba mi oficina o escenas en el mercado, el protagonismo en estas notas lo ejerce la vida cotidiana. Son algo así como la otra crónica, la otra cara de una ciudad que después estuvo en el centro de la noticia y cuya coyuntura también registré. Como una prolongación del viejo ejercicio de escribir cartas, estos textos hablan desde mi perplejidad y el asombro, evocando una ciudad de gentes desde las costuras que la hicieron famosa.



Esther Andradi