28 de marzo de 2015

Marcela Dinelli - Argentina- Poesía.

Marcela Dinelli

Maquillar ojos,cubrirlos,cambiarlos,disimularlos.
Delinear la femenina belleza sobre la felina ferocidad
de un ojo animal.
Cuanta embestida al servicio de tan estrafalaria pasión!
Una noche fatigada de sueños lo sorprendió observándola,
sin su habitual carnavalesco antifaz.
Sin parpadear se dejó atrapar por su presencia despojada,
pero esta vez lo invitó a acompañarla.
Navegaron en un onírico mar que no les mojó las pestañas,
salieron ilesos, ninguno de los dos descollaba,
arriaron  pupilas, se perdieron, se olvidaron, se rieron.

 

Risas en la tierra prometida
salpicada de partos estallados.
Páramos forestados de fertilidad,
donde la sangre llegó al río.
Ojos derramados como heraldos del deseo,
llevaron los gritos crispados de una hembra en celo.
Palpó el trayecto perfecto de su espalda de marfil
y se dejó tentar por su costado de varón titánico,
hasta agotarse en el tono de su voz,
tatuándole la piel rasgada de pasión.

 

Mientras el calostro penetra las grietas de la ciudad enmudecida, los pechos escurren leche colgados al
sol en el patio de atrás.
La convexidad del vientre recién asfaltado redondea las
cúpula de las catedrales céntricas y el pubis, glorioso pétalo
de los suburbios, estalla levemente hacia el final .

 

Ardor y espanto cuajados entre las sutiles rajaduras del continuo trazo.
Consorcio amedrentado por sus mismas mediocres asambleas.
Estantes vacíos de clamor, se agobian frente al peso de un
objeto más, cargado a sus cuentas.
Hilachas fieles a su esencia desalinean descaradamente
prolijidades amuradas.
Atildados sobretodos ingleses que algunos linyeras ganaron
en una subasta de miserias ajenas.
Alivio de contrastes invisibles.
Tajeada la vieja madera de la cama,
disimula sus tatuajes de juventud con una cuantas pinceladas
de sobria elegancia.


Desglosó cada mínimo gesto,
Distraídamente se dejó penetrar
por su perfume sutil, en el lugar menos apropiado.
Contrajo falsos compromisos para perderse de su presencia
precozmente viril.
Ribeteó sus dobladillos desprolijos, los cosió al ras.
Palpó el último recuerdo, lo acomodó al costado del bolsillo
y salió sin más papeles que su encanto  bordado en algún
lugar del canesú, con hilos finitos de color cobalto.


Marcela Dinelli

Biografía:



Nació Pvcia de Bs As !961
Estudió en UBA  Licenciada en psicología
Trabaja como psicoanalista
Se desempeñó y formó en CABA hasta 2006
Comienza a escribir poesía en 2000.
Reside desde 2006 en la ciudad de Tandil