19 de febrero de 2015

Nicolás Cerruti- Prólogo ...y entonces escribí...

Nicolás Cerruti


Prólogo
No se me ocurre otra forma de contar qué es lo que me llevó a escribir este libro que haciendo el relato de un encuentro. Tal vez eso nunca exista y sea sólo una ficción que uno se construye para atrapar un punto imposible. Imposible el relato de la contingencia, pues en sí mismo ese acontecimiento carece de historia, de un desarrollo. Y sin embargo no es sin esa ficción, con ese pasado pisado, mal trecho, mal hecho y a la vez propio como un hecho.
El encuentro con Nietzsche fue paralelo a mi encuentro con Freud. Ambos me asaltaron unos años antes de terminar mi secundaria, y me tiraron sin permiso toda mi estupidez a la cara; Nietzsche con violencia, Freud con más seducción.
No tuve (y lo siento) maestros que guiasen esa lectura por mucho tiempo, y sin embargo algo me empujaba a seguir descubriéndolos. En ese paralelismo descubrí una imposibilidad absoluta de abandonar a uno por el otro, o a uno de ellos, simplemente. Así que fueron dos caminos los que me hicieron introducir a la fascinación por el inconsciente y un pensar distinto.
Es mucho más claro que si uno lee a un filósofo tiene que comenzar a leer lo que aquel pensador leyó. Así que Nietzsche me fue introduciendo a la filosofía con la mano firme de aquel que levanta un martillo. Pero fue en sesión, en análisis ya, donde las palabras de mi analista sentenciaron una ruptura: “no se puede dedicar uno a muchos filósofos, investigarlos en profundidad… hay algunos que pasan toda su vida con uno solo”. No supe quién era ese uno hasta que no dejó de insistir y de volver por años: Nietzsche. Este libro (como casi todos mis libros, no importa si son novelas, cuentos, o ensayos psicoanalíticos) es un trabajo de duelo (y además un conjuro, como supo apreciar ese gran colega Alberto Santiere). Quiero sacarme de encima a Nietzsche, quiero dejar de encontrarme con sus palabras, quiero que se aparte de mi vida.
Tal vez con este libro lo pueda conseguir… tal vez vuelva, como vuelve todo síntoma, tal vez algo habré hecho luego de este trabajo.
¿Será Nietzsche mi enfermedad? ¿Será mi enfermedad crónica? Es uno de los motivos por los que escribo esto en forma de crónica; viene de tiempo atrás, intento ordenar los acontecimientos, vuelvo a fallar, se ha cronificado.
Estoy contento por esta enfermedad, es algo de lo más bello que me ha pasado en mi vida. En ese mismo lugar está la música para mí, ella ha sabido perturbarme tanto como un amor. Nietzsche, Freud y la música, no tienen raíces en mí, no las he sacado de ninguna herencia, simplemente me he hecho cargo de un encuentro.

Nicolás Cerruti