14 de diciembre de 2014

Sesión Corta por María Leonor Solimano.


Los psicoanalistas que seguimos a Lacan rechazamos el tiempo cronológico y los estándares. Damos lugar al tiempo que ex_ siste al reloj, trabajando con sesiones cortas. La sesión finaliza a veces con una palabra, a veces con un silencio.
 La escansión[1] posibilitará el cambio de un tiempo sin sujeto a un sujeto en el tiempo por eso el sujeto es la vacilación de la repetición y Lacan lo define como corte.
La transferencia introduce el tiempo en la atemporalidad de la repetición, es decir que por medio de la sesión corta le damos al tiempo una función lógica y el analista al cortar la sesión se sirve del tiempo del que la repetición abusa.
El manejo del tiempo en el curso de un tratamiento se orienta en dirección a lo real, operando con lo simbólico sobre el empuje de la pulsión.
La reversión temporal que precipita incesantemente el presente en el pasado es constitutiva de la experiencia humana. La sesión analítica, como dijo Miller, es una unidad a-semántica que reconduce al sujeto a la opacidad de su goce. El corte de la sesión hará pararse al sujeto sobre lo que abastece la repetición es decir una satisfacción.
En el psicoanálisis atribuimos a la prisa, a la precipitación, una función eminente, ya que la contracción del tiempo nos permite descubrir efectos de estilo, particularmente precisos en la forma corta[2].
El despertar es lo real: la escansión es la ocasión en la que el analista puede hacer resonar otra cosa que el sentido.

María Leonor Solimano


[1] Fernandez Blanco, Manuel ; Dialéctica  entre repetición, transferencia y tiempo; Freudiana 38
[2] Laurent, Eric; entrevista 2006