18 de diciembre de 2014

Pares y nones- Guillermo Bustamante-Minificciones - Colombia.



 

GUILLERMO BUSTAMANTE

 

Pares y nones


Con su propio linaje, Noé salvaría a los hombres respetuosos de Dios. Y para salvar a los inocentes animales, introduciría al arca parejas de aves del cielo, ganados, bestias y reptiles terrestres.
Ahora bien, los machos y las hembras escogidos casi nunca estaban ligados de antemano; en muchos casos, su unión habría sido imposible mediante el encuentro entre las hormonas y los órganos que las saborean; la elección casi siempre pasó por deshacer parejas ya conformadas. Pero nada de esto fue inconveniente: los animales, respetuosos e ignorantes de la condición impuesta, no sintieron el llamado instintivo hasta ser liberados bajo el mandato de crecer y multiplicarse. Entonces cumplieron, también dóciles, con la desvergüenza a la que tal consigna llamaba.
Por su parte, Noé y esposa ya eran una pareja, decisión respetada, aunque cada uno se preguntó si habría sido afortunado de haberle correspondido otra. Llamados a mantenerse castos durante el viaje, musitaban plegarias y rumiaban pensamientos, pero estos remedios no conseguían atenuar la duda, sino fortalecerla. Ambos también fueron exhortados a crecer y multiplicarse, a poblar la tierra; pero finalmente no pudieron, y esa misión debieron asumirla los hijos engendrados antes.
Los animales, que no tenían razones, aceptaron cada impedimento, obraron en consecuencia, fueron felices. Noé y esposa, que podían fabricar explicaciones, no atinaron, sufrieron, dudaron, fueron infelices.

(Tomado de Oficios de Noé)