29 de noviembre de 2014

Silvia Ons - La Sesión. Sesión breve.



Silvia Ons


La sesión analítica es el lugar donde se produce en encuentro entre el analizante y el analista El tratamiento comienza con la introducción de los poderes de la palabra al servicio de la regla fundamental: el paciente debe decir lo que se le ocurra sin coacción. El psicoanálisis  descubre que la asociación libre está en verdad determinada por el inconsciente, es libre de prejuicios conscientes y así surge un saber no sabido.

Michel Foucault  critica al psicoanálisis considerando que la sesión analítica es heredera de la confesión religiosa. Sin embargo fue Freud quien ya, había ubicado sus diferencias: la demanda de “decir todo” que ordena la regla fundamental implica decir más de lo que se sabe mientras que el pecador dice solo lo que sabe.  Por otra parte, el psicoanálisis no redime, y es menos compasivo que el cristianismo, ya que conduce a que el analizante se haga responsable del goce del cual la confesión pretendería liberarlo. Así como el paciente se entrega a la regla fundamental, el análisis se desarrolla en la regla de abstinencia de parte del analista, quien no hace intervenir su yo  y se sustrae de dar satisfacción a las demandas del analizante. Tal privación motoriza las fuerzas pulsionales para la consecución de la cura que esa satisfacción no haría más que detenerla. Así, lo que se juega entre el analista y el analizante en una sesión se basa en una doble hipótesis: la de un saber no sabido que es el inconsciente y el de un fuerza en acción: la pulsión.

En los escritos consagrados a la técnica, Freud presenta determinadas reglas técnicas en términos de consejos advirtiendo que ellos no pretenden ser incondicionalmente obligatorios. En énfasis está puesto en lo que fundamenta a esos instrumentos y no en ellos por  si mismos. Es que interrogarse por la sesión analítica significa bucear en los principios de una práctica, lejos de aplicar una receta. No hay manuales de uso ya que cada sesión responde al momento de la cura en la que se inscribe y depende de la lógica que la anima: transferencia, interpretación, conclusión, comienzo y fin de análisis. Así, una sesión analítica no es un ritual ni se define por su ceremonia, cada caso se presenta en su novedad, de ahí la afirmación de Freud de atenderlo como si un hubiese existido otros similares.

Cuando Lacan es expulsado de la IPA porque  sus sesiones breves  no seguían los clásicos cincuenta minutos de sus colegas fue en tanto esa brevedad se sostenía en una ética y no en una mera cuestión técnica. El psicoanálisis lacaniano resguarda al principio de cualquier equiparación con una técnica y que el retorno a Freud, propulsado por Lacan, hace prevalecer a los principios en tanto ahonda en los fundamentos  del psicoanálisis. Pero el cometido no se circunscribe a una proclama,  deberíamos ante todo interrogarnos, el estándar no se da solo en la IPA ya que también afecta a nuestra comunidad. La sesión breve  puede muy bien estar estandardizada, formando parte de un hábito mecánico que lejos de  articularse con la sorpresa se asocie con lo  previsible Es que si la técnica olvida el principio en el que se funda, deviene necesariamente estereotipo vacío, cliché. Lacan fue rechazado porque sus ideas conmovían los estándar y  elucidó los principios de la cura para hablar del origen de su poder para  así situar una ética que abrevara en esos principios, articulando  así en el término “principio” sus dos acepciones: como pilar de una teoría y  como fundamento  ético.

En una oportunidad, fui invitada a intervenir en un debate en APA cuyo tema versaba  sobre  el trauma y las crisis, enfocados desde las coordenadas de la época. Una analista de  dicha institución reivindicaba la sesión de 50 minutos en tiempos  -decía-en los que la prisa  hace de nuestra vida un zapping. El comentario encerraba una crítica explícita  a los lacanianos  que según ella iban al unísono de la época no ofreciendo, en este sentido ninguna resistencia. El yuppie  moderno encontraría en nuestro movimiento terreno fértil donde asentarse.

   Pero no es el mayor tiempo cronológico el que introduce un corte  ni el que da lugar a la pretendida demora, allí donde todo parece apuntar al vértigo. Es la interpretación la que quiebra la incansable sucesión inscribiéndose  como sorpresa, es decir como momento no homogéneo, como acontecimiento imprevisto, hiato fecundo.   Miller nos dice que el analista extrae la palabra del tiempo que pasa, convirtiéndolo en saber inscripto, escritura.  Nada más alejado de esa  velocidad que anula los intervalos, impidiendo los anclajes de la escritura. Tiempo suficiente más que técnica de sesión breve, tiempo suficiente para que el decir no quede olvidado en el dicho. Por ello cuando Lacan comenzó a implementar las sesiones breves, Lemoine, entonces su analizante le preguntó por el motivo y la respuesta fue: “hacer la sesión más sólida”

 Silvia Ons

Oscar Zack - La Sesión analítica: entre Cronos y Kairós.

Oscar Zack


La Sesión analítica: entre Cronos y Kairós

¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; si quiero explicarlo a quien me lo pide, no lo sé.
San Agustín
El autor de esta proposición, al intentar definir al tiempo, nos presenta la disyunción entre los registros real y simbólico, dando cuenta de esta forma de la  imposibilidad que lo real sea subsumido en su totalidad, bajo las coordenadas de la significación que provee el universo simbólico a través del aparato que lo mide.
Cabe señalar que el transcurso de un análisis puede ser graficado mediante la vectorización de un tiempo cronológico (Cronos) que marca un comienzo y un final, en el cual se van produciendo las mutaciones subjetivas, transformaciones silenciosas, como lo llamó Francois Jullien. Sin olvidar que es en ese tiempo que cada sesión debe ser considerada como un acontecimiento (Kairós) que responde a otro concepto del tiempo, que Lacan llamó tiempo lógico.
Es bajo este sesgo que cada sesión, considerada en su singularidad, se constituye en un Uno que no hace conjunto, un Uno que tiene un principio y un fin no regulado por la escansión simbólica del tiempo, sino por el acto analítico que sanciona el momento de concluir.
En esta perspectiva, el corte de cada sesión expresa la función de la prisa y como consecuencia introduce una temporalidad exclusiva de la práctica analítica, la temporalidad del inconsciente. Temporalidad que promueve, discurso analítico mediante, la producción del S1(significante amo) separado del goce que portaba, instituyéndose como letra de goce fuera del sentido.
La sesión corta, al privilegiar a través del corte, lo real sobre lo simbólico, busca imposibilitar el restablecimiento de la amistad estructural entre el S1 y el S2, impidiendo que este último introduzca el sentido que haga desfallecer el carácter enigmático del significante aislado.
El analista, sostenido en la función Deseo del analista, no debe ser el cómplice para el rearmado del delirio neurótico.
“La cuestión no es saber si la sesión es larga o breve, silenciosa o charlatana. O bien la sesión es una unidad semántica, en la que el S2 viene a hacer de puntuación a la elaboración – delirio al servicio del Nombre del Padre- muchas sesiones son así. O bien la sesión analítica es una unidad a-semántica que reconduce al sujeto a la opacidad de su goce. Ello supone que antes de cerrarse en bucle sea cortada”. (1)

Cabe recordar que la práctica del desciframiento se detiene en el fuera de sentido del goce, empero hay que saber que al lado del inconsciente, “donde eso habla –y donde habla a cada uno, porque el inconsciente es sentido común-está lo singular del sinthome, donde eso no le habla a nadie”. (2)

Así se va construyendo un recorrido que enlaza el inconsciente al cuerpo, inconsciente homólogo a los orificios erogeneizados del cuerpo que presentifican la manifestación de la pulsión.
Este inconsciente es aquél que no admite ser descifrado y promueve, entre otras cuestiones, la diferencia entre el inconsciente transferencial y el inconsciente real.
Aceptar esta diferencia posibilita instrumentar el recurso de la sesión corta, de la sesión lógica, como practica deudora de la enseñanza de Lacan, que permite que el sujeto sea reconducido a la opacidad de su goce. Es la orientación que genera las condiciones para que el sujeto se encuentre con su extrema singularidad, es decir con la huella digital de su goce.
                                       
Oscar Zack


(1) Jacques Alain Miller. La interpretación al revés. Entonces “Sssh…”. Minilibros Eolia Barcelona – Buenos Aires. 1996. Pág. 13
(2) Jacques Alain Miller. Sutilezas analíticas. Paidós. Buenos Aires. 2011 Pág.106

28 de noviembre de 2014

Gabriela Aguilera V - Microrrelatos Negros.





Microrrelatos Negros

Opciones
        Se dijo que tal vez hubiese sido mejor el divorcio.
       Pensó en eso un minuto nada más, porque tenía poco tiempo para deshacerse del cuerpo.
(de FRAGMENTOS DE ESPEJOS, Ed. Asterión, 2011)
Estar pedido
A Elena Gaete Solís

        Mandar a matar a alguien es difícil. Primero hay que pesquisar a quien lo haga y asegurarse de que lo haga bien. Hay que contar con el dinero suficiente. Puesta en ese trance, no se va a poner una a regatear. Luego surgen las dudas, los miedos, porque, se dice una, si me descubren, me van a secar en la cárcel. Dan ganas de deshacer el trato. Incluso se apela a los recuerdos buenos para reunir valor y no hacer lo que una desea. Pero ahí está, desplomándose sobre la cama, haciendo zapping hasta adormilarse, babeando la almohada.
       Ahí está, ese ser detestado, haciendo gala de atributos tan poco atractivos. El baño sembrado de pelos, porque está quedándose calvo. La toalla húmeda en el suelo, la uña encarnada y esa panza que desborda el pantalón. Suda tanto. Y ahora padece de reflujo y acidez estomacal.
      Ahí está, arrebujándose en la ropa de cama, comiendo a dos carrillos, hablando de sí mismo todo el tiempo.
       Entonces una recupera las convicciones, lo quiere fuera de su vida y hace la llamada y hace el trato y espera, mordiéndose las uñas, a escuchar los seis balazos en la calle, junto al portón de la entrada.

(de FRAGMENTOS DE ESPEJOS, Ed. Asterión, 2011)

Buenos propósitos
En memoria de Oriana Meneses

Quiero que estés presente para los hijos aunque ya no seas el hombre que amo. Intento hacértelo entender, con el hilo de voz que me queda mientras aprietas mi garganta con tus manos.

(de FRAGMENTOS DE ESPEJOS, Ed. Asterión, 2011)


27 de noviembre de 2014

Fernando Ainsa- Zaragoza España-Minificciones- Bio- l Edición.

Fernando Ainsa


Ferndando Ainsa. Escritor y ensayista hispano-uruguayo de origen aragonés. Vice-presidente de la Asociación Aragonesa de Escritores y director de la revista IMÁN. Autor de numerosos ensayos sobre literatura latinoamericana. De su obra de creación destacan las novelas El paraíso de la reina María Julia (1994–2006) y Los que han vuelto (2009) y los relatos Naufragios del mar del Sur (2011). En 2007 publicó su primer libro de poesía, Aprendizajes tardíos (2007), seguido de Bodas de Oro (2011), Poder del buitre sobre sus lentas alas (2012) y Clima húmedo (2012). Es autor de libros de aforismos y textos breves De aquí y de allá (19Travesías. Juegos a la distancia (2000) y Prosas entreveradas (2009) y figura en varias antologías del microrrelato: Quimera, Universidad de Salamanca, Los cuadernos del vigía, Ediciones Thule, Páginas de Espuma, Universidad de Tucumán, Argentina. Algunos han sido traducidos al francés y al rumano.