30 de octubre de 2014

Cita En Las Diagonales. Suscripción Gratuita!





Cita - Francia 2014.
Invitación Gratuita a suscribirte a nuestra Revista Lacaniana de Psicoanálisis y Cultura en www.citaenlasdiagonales.com.ar

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Muchas Gracias!
Susana Hoffmann.

29 de octubre de 2014

Susana Hoffmann: Instructivo para Compus y Ipad.



Instructivo para Ipad, Iphone y Compus



Tomás Hoffmann y Susana Hoffmann
Susana Hoffmann presenta a través de un instructivo las formas para acceder a la publicación para agilizar su lectura, dando ideas acerca de los motores de lectura, a su vez ubicando sus particularidades para el uso en dispositivos como el Ipad.
"Cita en las Diagonales" es una revista audiovisual de psicoanálisis y cultura creada por los psicoanalistas argentinos Tomás Hoffmann y Susana B. De Hoffmann. Pueden conocerla en http://www.citaenlasdiagonales.com.ar y enterarse de todas sus actualizaciones en https://www.facebook.com/Cita.Diagonales
El eje central de la misma es interrogar acerca de las vocaciones, las contigencias y coyunturas que hacen que un quehacer sea (o no) elegido, marcado, para y por alguien.: http://bit.ly/Vocaciones.

El Estudio De Las Artes y Los Oficios.

Amigos para ver donde filmamos las entrevistas/

El Estudio De Las Artes y Los Oficios
El Patio
Sala Johanna


Bibliotecas Miniaturas
El Bar
Sala Marbek Entrevistas
 


Susana Hoffmann, directora de Arte y Producción.

Susana Hoffmann presenta Cita en las Diagonales 2014.
Susana Hoffmann, directora de Arte y Producción de la revista audiovisual de psicoanálisis y cultura "Cita en las Diagonales", realizó este pequeño video para presentarse ante todos los lectores de la publicación. Tomás Hoffmann Director de Contenido y Edición en Contenido.

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24 de octubre de 2014

Premio Revistas Culturales por Internet. Cita En Las Diagonales- Fondo Nacional de las Artes



Premio Revistas Culturales por Internet. Cita En Las Diagonales

Premiados del Concurso Régimen de Fomento a la Producción Literaria Nacional y Estímulo a la Industria Editorial 2013
GENERO NOVELA
Jurado: Claudia Piñeiro, Luis Guzmán y Aníbal Jarkowski.
1º Premio: Martín Andrés Hain
2º Premio: José María Gómez
3º Premio: Daniela Vilaboa
GENERO POESIA
Jurado: Diana Bellessi, Laura Wittner y Fabián Casas.
1º Premio: Leandro Eloy Llull
2º Premio: Gabriel Yeannoteguy
3º Premio: Anahí Flores
GENERO CUENTO
Jurado: Mariana Enriquez, José María Brindisi y Guillermo Saccomanno.
1º Premio: Tomás Downey
2º Premio: Violeta Gorodischer
3º Premio: Martín Di Lisio
GENERO ENSAYO
Jurado: María Moreno, Martín Kohan y Damián Tabarosvsky
1º Premio: Julieta Rebeca Yelin
2º Premio: Cecilia Nuria Gil Mariño
3º Premio: Silvia Glocer
Premiados del Concurso Nacional para la Promoción de Revistas Culturales Independientes
Jurado: Analía Hounie y Luis Chitarroni
Revista Ya Existente: LABOR
Nueva Revista Impresa: EXTRA. CUADERNOS DE POESÍA
Revista vía internet: CITA EN LAS DIAGONALES
Mención en la categoría Nueva Revista Impresa: LOS INÚTILES DE SIEMPRE

23 de octubre de 2014

CITA EN LAS DIAGONALES - Premiados del Concurso Nacional para la Promoción de Revistas Culturales Independientes.




www.citaenlasdiagonales.com.ar
Premiados del Concurso Nacional para la Promoción de Revistas Culturales Independientes.
Revista Vía Internet: CITA EN LAS DIAGONALES.
El próximo jueves 6 de noviembre, a las 19 hs., en la Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes (Rufino de Elizalde 2831), el Fondo Nacional de las Artes entregará los premios del Concurso Régimen de Fomento a la Producción Literaria Nacional y Estímulo a la Industria Editorial y del Concurso Nacional para la Promoción de Revistas Culturales Independientes 2013.
En esta oportunidad, se realizará también el lanzamiento de la edición 2014 de estos dos concursos.
Premiados del Concurso Nacional para la Promoción de Revistas Culturales Independientes.
Jurado: Analía Hounie y Luis Chitarroni.
Foto tomado del Muro del Evento de la Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes.

20 de octubre de 2014

Cita con Gal Costa - Eu sei que vou te amar.




Cita con La Música
Cita con Gal Costa - Eu sei que vou te amar.
Click en: http://youtu.be/m4nl8uNXD6Q
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19 de octubre de 2014

Vínculos y Brujerías! Feliz Día De La Madre! Intervención - Hundertwasser.

Feliz Día De La Madre!
Para Regalar y Compartir con tu Madre!
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Impressum
Revista de Psicoanálisis y Cultura.
Dr Tomás Hoffmann,Médico Psicoanalista, Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.Director de Contenidos .
Dra Susana Hoffmann, Médica Psicoanalista, Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.Directora de Arte y Producción de La Revista
 



 

18 de octubre de 2014

Cita con el Cine- Tomás Hoffmann recomienda:Río místico

Río místico
Cita con el Cine- Tomás Hoffmann recomienda: Río místico
Director: Clint Eastwood.
Reparto Estelar: Sean Penn, Tim Robbins, Kevin Bacon entre otros.
Click en: http://youtu.be/nmiA24jwlbM
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"Mystic River" .

Cita con John Lennon.


John Lennon: ”La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes”
Buenos Días!
Comentarios?
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17 de octubre de 2014

Pamplinas un Corto de Javier Garrido con Música de Ruy Folguera.

Camille O'Sullivan - Anthem (Leonard Cohen)

Cita con Mercedes Sosa - Todo cambia.

Invitación a Cita En Las Diagonales
Cita con Mercedes Sosa - Todo cambia.
Poesía del chileno Julio Numhauser.
Letra:
Cambia lo superficial
Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar
Cambia todo en este mundo

Cambia el clima con los años
Cambia el pastor su rebaño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Cambia el más fino brillante
De mano en mano su brillo
Cambia el nido el pajarillo
Cambia el sentir un amante
Cambia el rumbo el caminante
Aunque esto le cause daño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia el sol en su carrera
Cuando la noche subsiste
Cambia la planta y se viste
De verde en la primavera
Cambia el pelaje la fiera
Cambia el cabello el anciano
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Pero no cambia mi amor
Por mas lejos que me encuentre
Ni el recuerdo ni el dolor
De mi tierra y de mi gente
Y lo que cambió ayer
Tendrá que cambiar mañana
Así como cambio yo
En esta tierra lejana.

El día que cambió la historia por Felipe Pigna para Democracia.

Invitación a Nuestra Revista: Cita En Las Diagonales

El 17 de octubre de 1945, Juan Domingo Perón comenzó la jornada como prisionero y terminó libre y triunfante, gracias a la colosal movilización de los trabajadores. Sus enemigos, que planeaban masacrar a los obreros en Plaza de Mayo, debieron rendirse ante el carisma del joven coronel promotor del derecho laboral y social. Diez años después se tomarían revancha.
En la madrugada del 17 de octubre se había recibido la orden que permitía a Juan Domingo Perón embarcarse hacia Buenos Aires. A las 6.33 había arribado al muelle y, tras un breve rodeo, llegó al Hospital Militar en la avenida Luis María Campos. Así lo cuenta el entonces coronel:
A las 3 y 30 horas del día 17 de octubre, por orden expresa del presidente de la Nación, en contra de la decisión del ministro de Marina, fui trasladado al Hospital Militar Central, desde donde asistí al magnífico movimiento popular que dio por tierra con los hombres que por un golpe de audacia quisieron copar un movimiento que se había enraizado en la historia argentina y que, por lo tanto, no podía ser explotado por audaces superficiales, incapaces de penetrarlo y menos aún de llevarlo adelante. El repudio popular los aplastó en germen y tuvieron la culminación que merecían.
Instalado en el piso once del Hospital Militar, en el departamento del capellán estableció su cuartel general y se preparó para la gran batalla. Perón y sus allegados seguían los acontecimientos por radio y a través de permanentes llamadas telefónicas. Tenían muy claro que los que estaban desesperados y no sabían cómo manejar la situación eran los del otro bando. Sí eran un motivo serio de preocupación las informaciones que llegaban desde Campo de Mayo, que daban cuenta de que había 10.000 hombres armados hasta los dientes esperando directivas para lanzar la represión sobre la Plaza.
Entretanto, en la Casa Rosada se vivían momentos tragicómicos. El ministro de Guerra mandó liberar a Mercante y traerlo con urgencia desde Campo de Mayo. El coronel liberado se reunió con Ávalos y Farrell y se dio cuenta de que la partida estaba ganada, pero que había que manejarse con cautela. Si bien la expresión de Farrell era de agobio, cansancio y ganas de que todo terminara cuanto antes, Mercante no alcanzaba a leer claramente si el gesto de preocupación de Ávalos terminaría en rendición incondicional o en orden de represión. Mercante pensó que lo mejor sería hablar con Perón y marchó hacia el Hospital Militar. Tras reunirse con su jefe, regresó a la Casa Rosada. Pudo percibir que el clima en la Plaza era peligroso. Al ingresar al despacho de Farrell le informaron que algunos manifestantes habían rotos vidrios e intentado forzar una puerta.( sigue en su edición en papel).

15 de octubre de 2014

Cita En Las Diagonales: Revista Lacaniana Audiovisual de Psicoanálisis y Cultura.

Cita En Las Diagonales
Oscar Zack entrevista Tomás Hoffmann
Cámaras- Néstor Rodriguez Correa y Susana Hoffmann

Música Ruy Folguera Composer y Aqualáctica

Oscar Zack entrevista Tomás Hoffmann


10 de octubre de 2014

Convocatoria Autores de Cortometrajes.

Foto: George Méliès
Convocatoria Autores de Cortometrajes.
Nueva Sección en Cita En Las Diagonales.
Pueden ser sin subtítulos y en todos los idiomas.
Por favor envianos tus trabajos para poder seleccionarlos ya sea con un link de visualización o por un transfer, adjuntando tu foto y tu bio.
Ya están con nosotros La Ventana de Kato Producciones Bs As (Festival de Oaxaca Selección Oficial) , Pamplinas de Javier Garrido con Música de Ruy Folguera - Corto ganador de numerosos premios ( Homenaje a George Méliès y Corre Amor de María Carla Puppi- La Plata ganadora Concurso Cita en las Diagonales 2013.
Click en:http://youtu.be/H8QPehtzs_c
Viaje a la Luna (Cortometraje, Clásico 1902 de George Méliès).
Escriben la Editorial de estas Nuevas secciones los Psicoanalistas : Graciela Esperanza, Leonardo Gorostiza, Anibal Leserre, José Matusevich y Tomás Hoffmann.
Foto: George Méliès
Por favor comunicate Inbox o escribime a hoffmannsusana@hotmail.com
Los esperamos!

Cita con Mauricio Giacomino - Artista- Caricaturista- Diseñador Grafico.

Mauricio Giacomino
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9 de octubre de 2014

Carlo Iacomucci y Tiberio Crivelaro- “IL VOLO DELLA FIORITA”

 Carlo Iacomucci con IL volo della fiorita

 Carlo Iacomucci con IL volo della fiorita


Carlo Iacomucci

“IL VOLO DELLA FIORITA”                                                                                                                           Le tavolemultistrato di Iacomucci per Villa Cozza (I.R.C.R.) a Macerata

di TIBERIO CRIVELLARO
Cualquiera que acceda a la sede de los Servicios Sociales Públicos (IRCR) en Villa Cozza en Macerata (adyacente al Hospital Civil),  puede admirar a los pocos días, en todo momento, la valiosa obra del Maestro Carlo Iacomucci. El trabajo  se convierte en parte de la colección de arte contemporáneo, en este Instituto. Se trata de una composición mixta de acrílico, yeso y grafito sobre madera contrachapada de madera considerable tamaño (180 x 200 cm) hecha específicamente para el centro. En, tablas cortas de dos páginas que cuentan ... Y si el autor certifica el trabajo con ella para hacer el trabajo aquí certifica la identidad artística del autor. Los colores "garra" poéticas y que determinan la propia empate continua de una naturaleza virgen que nos descubren las emociones en esta vista. Visión en la penumbra, yo diría que, en perfecta armonía con el significante del lugar que alberga el resto de la gente ahora más sensibles a los recuerdos de la experiencia; fragmentos de almas atravesados ​​por una vida social que era su especial. No son todos los rasgos estilísticos de este artista: el paisaje emblemático de la libertad, los de fantasía y metafísica solicitantes de ensueño, la lluvia que dibuja el paraguas y el sombrero, no sólo como centros de acogida, sino también los símbolos de protección de esos elementos negativos creado por el hombre que acaba ahoga poco a poco el equilibrio de la naturaleza. Y aquí, los actos emblemáticos de grafito, de forma gráfica y, a ser posible, como una advertencia contra el terror, la barbarie y la sangre inocente derramada continuamente de la modernidad, sin ningún respeto por ser a la vez humana y animal, es uno de naturaleza más masacrados. El bien es la ocasión, a partir del contexto, para hablar sobre el autor. Porque a menudo los artistas-autores son prácticamente silenciadas por los críticos delirando, o al menos repetitivo, tomados de la manía a comparecer ante el artista. Y aquí es cómo Carlo Iacomucci responde al tema de la obra también revela algo acerca de sus planes para el futuro ...

  Sus pinturas y grabados como un arte para definir lo social. ¿Dónde nació este impulso? Esto es en parte cierto, como un jóven que vivía en un entorno natural rodeado de campos y bosques en una familia sencilla y humilde a un par de kilómetros de Urbino. He absorbido una gran cantidad de los valores y la importancia de las relaciones humanas, el respeto hacia la naturaleza que lo rodea que nos ayuda a sentirnos bien con los colores y olores que cada día nos ofrece. Sobre esto me gustaría hacer hincapié en que mi investigación artística se basa mucho, así como la poesía de la señal, también de la presencia de un personaje, un paraguas y un sombrero como protectores. Cada uno de ellos, en su propio mundo, defienden o protegen de cualquier cosa, incluyendo los seres humanos.

  ¿Qué proyecto estás trabajando ahora? No olvides que antes de que me llamo a mí mismo un grabador y pintor entonces. Por lo tanto, en mi mesa hay planchas de zinc que estoy grabando con mis puntas de acero, y, a veces, incluso con el buril. Alterno estos espacios grabados con la pintura, y ahora, estoy terminando una pintura de la colección del Museo de Arte de Phoenix, Arizona.

  Su compromiso con el arte y la cultura, yo diría, está estructurado como un buen esfuerzo. En este sentido, nos dicen algo acerca de sus próximos eventos futuros? El verdadero arte es también un trabajo duro, sobre todo si hablamos de la calcografía grabado que implica la preparación de un plato, su grabado, aguafuerte, entintado y, finalmente, algunas pruebas a la mano de prensa. Y hablando de grabado, pronto para asistir a un par de mesas redondas donde voy a ilustrar las características de las tres técnicas de grabado. También se dedicará a la realización de obras para una exposición en 2015 en Savona, en homenaje a la pintora mexicana Frida Kalho .........

Por lo tanto, a diferencia del fabricaciones interminables revisor "profesional", te darás cuenta de cómo, en pocas palabras simples, el artista a menudo nos dicen lo que sabemos de su interés por la ópera. Sin embargo, yo le aconsejo a todos a ir y ver por mí mismo la obra de Charles Iacomucci en los espacios de la Villa Cozza. Y no excluyo que el Maestro te hace incluso visitar su estudio, si lo desea. Para más información: www.carloiacomucci.it



Tiberio Crivellaro Padova

Testo di Tiberio Crivellaro per l'artista Carlo Iacomucci.‏

 Carlo Iacomucci con IL volo della fiorita
 Carlo Iacomucci con IL volo della fiorita


 Carlo Iacomucci con IL volo della fiorita
Poeta-scrittore Tiberio Crivellaro
Saccolongo-Padova
Comunicato stampa
Con preghiera di cortese pubblicazione
 
 

“IL VOLO DELLA FIORITA”                                                                                                                           Le tavolemultistrato di Iacomucci per Villa Cozza (I.R.C.R.) a Macerata

di TIBERIO CRIVELLARO
Chiunque acceda alla sede dell’Azienda Pubblica Servizi alla Persona (I.R.C.R) presso Villa Cozza a Macerata (adiacente l’Ospedale Civile), può da qualche giorno ammirare, in permanenza, una pregevole opera del Maestro Carlo Iacomucci. Opera che entra a far parte della collezione di arte contemporanea presso questo Istituto. Si tratta di una composizione mista di acrilico, stucchi e grafite su tavola multistrati di notevole dimensioni (cm 180 x 200) eseguita appositamente per il Centro. Insomma, sono due tavole-pagine che raccontano… E se l’autore certifica l’opera col suo fare, qui l’opera certifica l’identità artistica dell’autore. I poetici e “incisivi” colori che determinano il continuo disegnarsi di una natura ancora incontaminata ci scoprono le emozioni a tale veduta. Visione crepuscolare, mi verrebbe da dire, in armonia al perfetto significante del luogo che ospita il riposo di persone ora più  sensibili ai ricordi del vissuto; frammenti di animi attraversati da una vita sociale che è stata loro particolare. Ci sono tutti gli stilemi propri a questo artista: l’emblematico paesaggio in libertà, l’oniricità e la fantasia metafisica ricorrenti, la pioggia che richiama l’ombrello e il copricapo, non solo come ripari, ma anche simboli protettivi da quegli elementi negativi creati proprio dall’uomo che via via soffoca l’equilibrio della natura. E qui, l’emblematica grafite funge, graficamente e idealmente, da monito contro l’orrore, la barbarie e il sangue innocente continuamente versato dalla modernità, senza alcun rispetto per l’essere sia umano, sia animale, sia quello della natura sempre più massacrata. Buona è l’occasione, dal contesto, per far parlare l’autore. Perché spesso gli artisti-autori vengono praticamente zittiti da quei critici deliranti, o quanto meno ripetitivi, presi dalla propria mania di apparire prima dell’artista. Ed ecco come Carlo Iacomucci  risponde alla tematica dell’opera rivelandoci anche qualcosa intorno i suoi progetti futuri…
 La tua pittura e le incisioni mi piace definirle un’arte per il sociale. Da dove ti nasce tale impulso?                                                                     In parte è vero, da giovane ho vissuto in un ambiente naturale circondato da campi e da boschi in una famiglia semplice e umile ad un paio di chilometri da Urbino. Ho assorbito molto i valori e l’importanza dei rapporti umani, il rispetto verso la natura circostante che ci aiuta a star bene con i colori e i profumi che ogni giorno ci offre. Su questo vorrei sottolineare che la mia ricerca artistica si è basata molto, oltre che alla poetica del segno, anche sulla presenza di un personaggio, di un ombrello e di un cappello come protettori. Ognuno di essi, nel proprio mondo, difendono o proteggono da qualche cosa, essere umano compreso.
 A quale progetto stai lavorando in questo momento?                                                                                                                                    Da non dimenticare che io mi definisco prima incisore e poi pittore. Pertanto, sul mio tavolo ci sono delle lastre di zinco che sto incidendo con le mie punte di acciaio, e a volte, anche col bulino. Alterno questi spazi incisi con la pittura, e ora, sto ultimando appunto un’opera pittorica per la collezione Art Museum di Phoenix, in Arizona.
 Il tuo impegno artistico-culturale, mi viene da dire, si struttura come una piacevole fatica. A questo proposito ci dici qualcosa sui tuoi prossimi accadimenti futuri?                                                                                                                                                                                    La Vera arte è anche fatica, in particolar modo se parliamo dell’incisione Calcografica che comporta la preparazione di una lastra, la sua incisione, l’acidatura, l’inchiostrazione, e per finire, alcune prove di stampa al torchio a mano. E a proposito dell’incisione, presto parteciperò ad un paio di tavole rotonde dove illustrerò le caratteristiche delle tre tecniche dell’incisione. Inoltre sarò impegnato alla realizzazione di un’opera per una mostra, nel 2015, a Savona in omaggio alla pittrice messicana Frida Kalho………
Dunque, diversamente dalle interminabili affabulazioni “professionali” dei recensori, si potrà notare come, in poche e semplici parole, l’artista spesso ci dica quello che abbiamo interesse a sapere della propria opera. Tuttavia, consiglio a tutti di andare a vedere personalmente il lavoro di Carlo Iacomucci negli appositi spazi di Villa Cozza. E non escludo che il Maestro vi faccia anche visitare il suo Studio, se lo desiderate.  Per info: www.carloiacomucci.it

Tiberio Crivellaro  
    Padova                                                                                           

8 de octubre de 2014

Christine Angot - Rencontre avec Jaques-Alain Miller. Difunde Cita En Las DIagonales.

Jaques-Alain Miller
Christine Angot
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6 de octubre de 2014

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Virginia Vidal - Minificciones- Bio- Chile

Virginia Vidal


Dolor de padre

Pintor Eduardo Carvallo, secretario de la Asociación de Pintores y Escultores de Chile, pasaste miserias, pero no fuiste doblegado. Viviste en una estrecha pieza-taller de una casona en calle Londres, cerca del Palacio de la Risa, donde torturaban a los presos políticos. Plasmaste los dolores de un pueblo Cuadros hasta debajo la cama. Sin más luz que la de una ventana que daba a un patio invadido de murciélagos.

Con qué orgullo viste a tu hijo Camilo asistir a una de tus exposiciones. El bello muchacho crecía ganando días a la rara enfermedad que lo acechaba desde la infancia Había terminado el liceo e ingresado a la Universidad. Tú confiabas en conseguir un tratamiento en Viena donde había esperanzas de curación.

La solapada muerte te jugó la trampa y rompió tus sueños. Eduardo, no resististe la pérdida y el día del entierro, en el cementerio, pediste te dejaran un momento solo junto al ataúd de tu hijo.

Ahí mismo te mataste.

Recuerdo tu sonrisa, tu gentileza, tus planes. Llegaste un día a mi casa con otros pintores muy jóvenes y muchos cuadros: una gran muestra que esperaban exponer en Mission de Estados Unidos. Tengo el que me regalaste de tu serie Postales de Chile, donde fijaste los restos de Lucía Vergara. Lucía, presa, torturada, expulsada del país, reingresó de manera clandestina para seguir luchando. La hallaron caída en la calle Fuente Ovejuna el 7 de septiembre de 1983. La belleza de su cuerpo no la apagaron veinte balas ni horribles quemaduras.

Tu memoria, Eduardo no puede borrarse.


Amor ardido

En memoria de Eduardo Miño, víctima de la asbestosis por su trabajo en la industria Pizarreño, no fue oído; se quemó a lo bonzo frente a la Moneda el palacio de gobierno, el 30.11.2001.

“Mi corazón que desborda humanidad no es capaz de soportar tanta injusticia.” E.M.

Desató nudos mutilaron al chasquiardió recado.
Hasta el sol de hoy, chapado en asbestonula respuesta.
Si alguien te piensa, rocío sudan las rosas, gotean las estrellas.
Pulmones sin aire —iniquidad rebaja—, niega pan, vida.
En tu pecho no late un ave azul, arde el dolor.
Ardidos huesos, onda negra pudre el mar, las piedras sangran.
Samurai y bonzo incendias sueño y médulas, talas consuelo.
Cuchilla al vientre, torrente de luz puro, candil ardido.
Cayó compuerta, justicia de ojos huecos, asfixia de sótano.
Te pienso solo, te contacto herido, suicida heroico.
Plaza vacía, sorda y muda Moneda, plaza madrastra.
Chispa enamorada, la roña de lo oscuro y burla incineras.
Enciende, fuego, de esa voz acallada su dolor e ira.
Pasos de lluvia un corazón anegan, tronchan sus venas.
Arde coraje. Hornacina del alma. Plaza funesta.
Insurrecta fe, contrita entraña y seso, pasión finada.
Harto de sobras amaneció volcán disipó sombras.


Borrado de infancia

“Ese gusto de tierra y de muerte, ese peso en el corazón es todo lo que resta para mí de la  gran aventura y de usted...”
Alain Fournier: Le grand Meaulnes

...mi cabeza colgante distinguió una tenue luz azul. Mi mirada reptó por la pata del velador, entreveradas mis medias en calcetines de lana; una de mis chinelas de taco alto se dejaba acunar por rudo zapatón. Trizas de una copa granizaban la alfombra. Trepó mi mirada hasta el gollete asomado en el balde metálico. Sentí frío en la espalda. Estiré la mano para alcanzar la cobija, pero resbaló en textura de seda. Me avasalló un brazo. Muy ágil la memoria del cuerpo mío, tan dócil para apegarse a la fuente de calor, se volteó ahuecándose. La luz azul me permitía apreciar el escorzo del hombro y la espalda, pero esa cabeza se hundía en mi cuello. Ya no pude mirar más. Cerré los ojos y cogí esas manos…
La primera vez nos vimos en una reunión de amigos y tu presencia me molestó provocándome inexplicable aversión. Pese a tu lucimiento en derroche de ingenio, no disimulé el fastidio. Me acorralaste para contarme la historia del sembrador de dedales de oro: “Los ojos se le perdían en el pasto crecido junto a los rieles, entre los durmientes, más allá de las zanjas, verde en invierno y primavera, seco en verano, sequedad de tumba abandonada. El inglés tocado, le decían. Las viejas le inventaron su bolsón de cuero repleto de monedas de oro y la manía de irlas escondiendo a la vera de las ferrovías. Nadie sabría nunca dónde guardó su botín...” De pronto, hablaste a mi oído:
—Vas a construirme como iglesia sobre las ruinas de los templos habitados por dioses muertos —te hice un desprecio —. ¿A qué jugabas cuando niña?
—Juegos perversos.
(Tú, furtiva, desde la penumbra cómplice, coge el rayo y enfócalo hacia el balcón de enfrente. Él se sacude el mechón. Deslúmbralo. Manotea. Cosquilléale la nuca. Ya dejó el libro. Usa la tibieza iluminada para recorrerlo. Quítaselo. Ahora lo busca. Asáltalo. Entreabre la boca, atrapa el rayo y sus dientes te lo devuelven a mansalva. Después saldrás altanera a pasearte por la vereda y no te dignarás mirarlo, pero ejercitarás el rabillo de tu ojo.)
Fuiste capaz de abrazarme en el miedo y en la pena, en la indefensión y en la soberbia. Yo adoraba tu visión para descubrirme la raíz de la dicha y del dolor, para amasar el nudo del sufrimiento hasta desatarlo en sonrisa disuelta en lágrimas. Sabías arrancar las malezas del miedo y nutrir las fuentes de mis pequeños orgullos. Aborrecí tu mala costumbre de escabullirte dejándome sola para enfrentar la furia congelada del desamor y el fracaso; tu culto del rito. Ya no puedo tener piedad por los sacerdotes sin fe. Tu carencia de rabia ante el amigo alcahuete. Tu indiferencia ante la furia tras el arrepentimiento. La trampa disfrazada de zalamería artera y generosidad perdonavidas; tu resignación para compartir más de una tristeza y tedio con quienes no merecían tu respeto. Tu escritorio ordenado, tu minuciosidad, tus manías. Yo no encajaba en ti, pero no podía olvidar el primer instante sagrado, mágico, sigiloso ni tu solidaridad en el dolor: Le faltaba egoísmo a nuestros sentimientos. Me alejé en busca de otra compañía: muy mal empleada esta palabra.

(“Corre el anillo por un portillo...Cayó una teja, mató a una vieja...” La cantilena acompaña a un par de manos y un corro de palmas unidas disimula sus ansias de acogerlas. En actitud de orar, simulan ante el tajar de esas dos manos juntas. Palmas secas, palmas ardientes, palmas húmedas, palmas ateridas. La piel es una sola lengua acezante. Ceden morosas las manos, se dejan penetrar y se ahuecan esperando la caída del anillo. No expresar nada. Disimulo si cae, disimulo si no cae. Si lo recibes y alguien adivina, pagarás prenda. No pagar prenda es ganar y poder ser tú la sembradora del anillo. Sin embargo, esperas en lo íntimo  ser perdedora, pagar prenda y arriesgarte a la prueba para el rescate. ¿Vas a dar una sandalia o la cinta del pelo? ¿Cuál será la prueba? ¡Comerse el hilo! Y justo, has de comértelo con el maldito. Cuán descarado es su  mirar. Te tiende trampas. Se burla de ti. Comienzas a engullir el hilo sin prisa, pero él es voraz y no tardas en ver las gotitas de sudor brotadas en su bozo. Se aproximan sus labios, espejean los dientes y sus hilos de saliva tornasolan como babas de arco iris. El tiempo se detuvo en el reloj de péndulo del comedor. Se va a detener tu corazón si sigue galopando. El maldito repta hacia tu boca. Se acaba el hilo... No. No puedes renunciar. ¡Se armaría la grande si volvieras a tu casa con un solo zapato!)
Acepté tu burla tenue:
—No tienes perdón. Me reemplazaste por el tedio sin límites, la puntualidad monótona, la falta de imaginación, el método, la rutina, las píldoras para el estreñimiento, tus cuentas en orden, tu planilla de impuestos y la del seguro social de la asesora, sin olvidar el control del pulso y la presión, la verdad mediocre, el culto hipócrita al honor a costa de todas las traiciones esenciales.
Yo oía tamizada por mis divagaciones la voz del cantinero contándote la historia de su vida, luego te preguntó:
—¿Y cómo va su escribidura, don Albán?
Luego te habló de su inmenso cariño por su mujer y el hijo, mientras nos escogía las mejores patas de jaibas y, con suma delicadeza, me aceptaba a mí en su escenario donde tú eras el actor admirado.
Te diste entero, pero nunca pudiste hablar de tu niñez. Borrado de infancia, no te asaltaba ni un recuerdo, ni una sonrisa para el muchachito fugitivo enrumbado por dentro hacia un horizonte fetal. En tu irrecuperable memoria de párvulo había nacido tu primera muerte. Algo te removió la foto color musgo desteñido de una mujer vestida de seda liberty y encaje de guipur. La mirada se te vertió hacia adentro y te cerraste buscándola. Ella te había abandonado antes de tu uso de razón.
“Se despide de ti el más fiel de los amantes, el más devoto de los corresponsales, inmune al desaire y al olvido. Esperando que al recibo de la presente te encuentres bien. Yo, bien. Con las mejores expresiones de su afecto se despide tu seguro servidor QTPB...”, me escribías imitando fórmulas de algún añejo “epistolario de los amantes”.
No supiste de distancias ni fugas ni lejanías. La transmisión de pensamiento inutilizaba todos los teléfonos. Carteros de siete mundos se vieron obligados a perseguirme para entregarme tus cartas.
—Sabes todo de mí, como yo de ti.
—¿Hasta los pensamientos?
—No, no se puede. Pero sí las emociones.
Me entregabas tus pequeñas alegrías, dolores, humillaciones, sueños construidos cada vez con mayor dolor. Me dabas los poemas escritos para otras y recopiados con la convicción absoluta de haberlos presentido antes de la aparición de la definitiva inspiradora. Y los amores, las fiebres, los delirios, los vicios abandonados, los recuerdos escarmenados. Me donaste conatos de cinismo, ternura, sabiduría transformada en gesto maquinal, en reflejo. Y miedos, rasguños y golpes. Te los propinaron cuando estabas vencido. Orfandad definitiva era toda tu riqueza, pero no la acepté. Entre mayor iba siendo tu capacidad de darte, más fuerte era mi lucidez crítica y distanciadora. Procuraba disimular mi dureza. Acaso la disfrazara de condescendencia, comprensión, entendimiento cabal. ¿Cómo decírtelo? Me enfurecían tu manera de aparecer a corazón abierto o como fractura expuesta y tu mirada intensa diluyendo la turbiedad para tornarse transparente. Tu soberbia humilde, tu perspicacia sin desafío. Sobre todo, tu defensa del perdón y la ternura.
—¡Basta! Nunca nadie defendió con tales armas a sus crías...
—Ya tuve las mías, tal vez no las defendí, pero les di amor.. Tú no aceptaste...
—No. Todo hombre, en todo momento, debe comportarse como si todas las criaturas fueran las propias para defenderlas... Por lo demás, un hijo es demasiado importante como para recibirlo a destiempo, condicional.
Me provocaban rabia tu carencia de rencor, tu siempre renovable capacidad de asombro y a la vez la falta de asombro en esos ojos por donde ya pasaron todas las películas. Y, sobre todo, tu escurrirte al sesgo, tu arrancar hacia el horizonte como pidiendo disculpas.
(Jugar a mirarse a los ojos, a ver quién los cierra primero y pierde. Confrontar pupila a pupila. Impedir la caída de los párpados hasta las lágrimas. Sonrientes y algo turbados al comienzo, luego serios en empecinamiento mutuo.: ¿Quién doblega a quién? ¿Cuáles ojos van a ser abatidos? No es el juego de palma a palma —codos asentados en la superficie de la mesa, fusión de las líneas de sus vidas, muñeca contra muñeca, transfusión de los pulsos—, sino la guerra de pestañas: Las niñas de los ojos naufragadas en las niñas opuestas, descubren hasta las fáculas de sus soles. Lenguas las miradas. Los iris se lamen, se penetran obstinados en pasar al otro lado del espejo. Las lágrimas resbalan sin pudor por las mejillas. Lágrima, no me hagas cosquillas, no ardas; lágrima, no me traiciones: avergonzada, te escurres por la comisura del labio y te enjugo con la punta de mi lengua. Todo mi panorama son esos ojos encaprichados en vencerme.)
Pero ¿podía no conmoverme ante la mirada intensa, algo trasojada? ¿Cómo eludir esos ojos escondedores de tus sueños  aterrorizados y también de tus sueños desaforados? ¿Se puede mostrar desdén ante una boca entreabierta como respirando para aguachar el dolor? Pasé por alto la mirada estática, el labio inferior endurecido para contener la blandura de la pena, las aletillas temblorosas aspirando para reprimir el suspiro, el sentimiento abochornado, la incipiente derrota de la espalda, esas piernas sin orgullo, vacilantes al cruzar la calzada.
Ya no graveaba en torno a ti, aunque mi afirmación de vida empezó cuando te conocí y esto vale de aquí hasta el final. Todo el antes sin ti es desleída postal comprada a un librero de viejo a orillas del río. En nuestra primera despedida, el silbo me llamaba y en vez de sujetarme del brazo e impedirme subir al tren, subiste mis maletas y dijiste con lástima:
—Mujer, tanto viajar sin haber aprendido a hacer una maleta. Mira, va vacía, mientras llevas todos los cachivaches en el bolso de mano...
Sí. Tanto viaje. Tanto sentimiento a destiempo. Tanta condena al desencuentro, como si la nave espacial destinada a establecer el vínculo se hubiera desviado una millonésima de fracción de segundo: ni siquiera el lapso de un parpadeo.
Otrora me delineabas los ojos y esculcabas mis canas y las arrancabas. Te gustaba mirarme dormir, según decías, para adivinar con quién te engañaba en mis sueños. Pero no te importaba dejarme esperando mientras te dilatabas en la tertulia baladí y me llamabas a cada cuarto de hora:
—Compréndeme, solo quiero estar contigo, ten paciencia, ya me zafo. Ya voy. No lo olvides, eres mi inventora. Sólo un rato, y la noche será nuestra.
A la cuarta o quinta llamada, descolgué el teléfono. Después, tu carta plañidera: “Eres el ensalmo, te forjé para colmar mis fantasías. Si comprendieras: este dolor ya no me cabe”. No te respondí. Nueva llamada tuya para averiguar y escuchar la frialdad del silencio. Nula para apagar las llamaradas latientes de ese corazón capaz de resonar:
—La amistad no puede ser intercambio de miserias, por eso no te contesto.
—Ven. Hasta el mar te reclama.
—No quiero mascar penas.
—Tú te lo pierdes: un sabor a tortilla de rescoldo, sabrosa, pero con un relente de ceniza de todos los manuscritos quemados...
Antes habías colmado los espacios de la fantasía, al materializar cuanto te negabas a esperar. Me ofreciste una casa de verdad en tus playas de ágatas con tus sueños de mar embriagador y materno, tu ternura desencantada y la pulcritud de la muerte. Entonces inventamos quehaceres en común.
—Ya nos pusimos de acuerdo: vamos a escribir un libro a medias.
—¿Sobre qué?
—Sobre los santos y héroes de Armonía.
—Tú te encargas de la Higiene y yo, de la Cocina.
—No, todo a medias. La Santidad de Armonía es de este  mundo, no como tú... Te daré un diploma en Santidad Menor.
—Bueno, pongámonos serios. ¿Qué fin persigue esta obra?
—Empezar por conocerte. Soy tu doble en el espejo y desde adentro envidio el brillo de tu imagen y tengo rabia porque tus ojos no se clavan en los míos, pues están mirando siempre más allá. ¿A quién?
—A su pesar, los ojos miopes tienen el mirar más intenso... Pensándolo bien, no escribiremos nada juntos. Ni siquiera leíste mi libro.
—Ni lo leeré jamás, porque estaba escrito en la arena con jeroglíficos de pájaros, tapado por nubes turbias, y lo borró una ola —te fibrilaba el párpado y no sabías enfadarte—: en serio, no puedo leer, veo reverberos y se me apagan las letras.
—La carne es triste...
—Gastaste mis tapillas, me hiciste cómplice de tus pasos, me llevaste a descubrir todos tus escondrijos y cuartos secretos, me impregnaste de tu sudor, me encarrujaste, me llenaste de agujeros y hasta unas tachuelas me clavaste.
Aun en mi enojo, tus ocurrencias me sacaban una sonrisa. La arruguita de tu comisura me obligó a fijarme en el labio inferior duro, sequedad ardida en la palidez de la cara.
Una noche, soñé un temblor: movidos los cuadros de la pared; la pintura sollamada del muro, soplada desde adentro, con algo de materia orgánica corrompida. Desperté, encendí la luz, en la pared los cuadros estaban movidos como si quisieran descolgarse. El espejo me mostró patinada, borrosa. Hubo un segundo temblor y los cuadros se enderezaron. El gato de la muerte me rozaba con su cola. Cavilaba sin poder evitar la sensación de estrujamiento cuando alguien me llamó para avisarme. Oí sin entender.
Ya no estabas, ya no estarías nunca más para nadie.
Te colgaste y pateaste la vida infame, tambaleante escabel.
Entonces tuve la irrevocable certeza de haber sido la torpe testigo de una aleteante y suprema agonía.




Niña-perro

Cuando el novelista Carlos Droguett publicó Patas de Perro, causó incredulidad y asombro su protagonista mitad niño, mitad perro, ese Bobi capaz de pensar y decir cuánto le causaba ese cuerpo suyo contrahecho. La crítica se hizo cruces por ese fruto de la imaginación creadora que trascendía las fronteras de la crueldad creando un símbolo de la trasgresión, una perfecta metáfora de la marginalidad. Pero ni al Droguett provocador ni a sus lectores se les ocurrió jamás que la vida misma pudiera brindarle a este país una niña-perro viviente que traspasa los límites hasta omitir el lenguaje humano, para expresarse con ladridos de perro, esquivando todo contacto con los seres de su especie, decidida a ser sólo parte de la leva.
El año 2005 del siglo XXI, una criatura humana de ocho años, Giovanna, en el antejardín de una casa de Villa Los Claveles de Maipú, camina a cuatro patas y no habla, sólo ladra. Durante casi mil días, los vecinos han sido testigos inanes e impotentes de cómo la chicuela descalza y cubierta de piojos comparte la comida con su perro “Oso” y cuando sale a la calle, no se junta con otros niños sino que se une a los perros vagos y come lo mismo que éstos rastrojean.
La madre de Giovanna trabaja de noche y duerme de día. No maltrata a su hija, pero vive como ausente de la realidad. La pequeña estuvo dos años en un colegio de Maipú. Repitió primero básico, no la volvieron a matricular y tanto la orientadora como los profesores fueron indiferentes a su destino y no inquirieron por qué la chica no proseguía la”enseñanza obligatoria”. La madre se separó hace tiempo del marido. Él vive en otra parte, trabaja en un oficio muy modesto, cría a otros dos hijos, pero se desentendió de la niña.
No sabemos qué ha estado pensando Giovanna en su infancia solitaria ni cuál es su grado de lucidez pero, de hecho, a tan temprana edad lo trasgredió todo, fue más allá que Bobi y asumió por entero su condición de perro. Logró adaptar su cuerpo a su perrunidad en la manera de caminar y comportarse; aprender el lenguaje de perro, relacionarse sólo con perros, compartir  —comulgar— el mismo alimento.
Llegó a incorporar en sí misma los atributos de la especie que la acogió y procuró afecto.
Giovanna no aceptó la segregación y el aislamiento: se religó a la otra especie.


Odio de clase

El odio de clase existe y los potentes saben ejercerlo. No hay religión ni mandamiento que lo aplaque. Más que discusión y retórica, es acción.

La más impresionante muestra de lo que pueden hacer las damas enfurecidas para vengarse del miedo que les causa una acción revolucionaria, la estampó la bisnieta de don Andrés Bello, la escritora Iris, es decir Inés Echeverría de Larraín.

Ese recio miedo a perder el poder puede hacer olvidar en segundos la delicadeza, la gracia, la elegancia y la caridad mamadas en la enseñanza recibida durante generaciones.

Cuenta Iris que en su juventud, al término de la guerra civil del 91, rompiendo con todas las normas y buenas costumbres, salió a las tres de la mañana con las demás damas de su entorno para celebrar la caída del presidente Balmaceda:

   "Salimos todas a la calle y me enfrento a una ciudad enloquecida. Una poblada hace pedazos un gran busto de Balmaceda. Varias mansiones son saqueadas. Al pasar por Amunátegui con Catedral, veo el hermoso palacio de la Alhambra de don Claudio Vicuña, invadido por una turba que arroja desde el segundo piso un piano de cola que cae al suelo y con estupor diviso a mi cuñada que aviva los desmanes, se sube al piano y con cierta elegancia alza la cola de su vestido y gracias a los nuevos calzones con blondas y abertura para no tener que bajárselos cuando estamos apremiadas, defeca sobre los restos del otrora hermoso piano exclamando: ¡Para que nunca más, bastardo, hijo de Satanás, puedas librarte del mal olor de tu alma! Todos la aplauden mientras a nuestro alrededor siguen cayendo muebles, cuadros y objetos de arte..."

Esa impúdica descarga sobre el piano es la pestilente metáfora sólo comparable a las maniobras de las damas francesas que caminaban entre los cien mil cadáveres de la Comuna de París. Ellas revolvían las conteras de sus quitasoles de encaje en las órbitas de los comuneros muertos para reventarles los ojos.


“Parecían pescados asados a la parrilla”

Yo tenía doce años. Todos los días, antes de comenzar la clase, la profesora nos hacía leer las noticias de la guerra y ella mostraba los lugares en el mapamundi.

Fue el lunes 6 de agosto de 1945. Lanzaron una bomba atómica en Hiroshima.

Discutimos mucho: ¿Esa bomba sería muy pequeña? ¿Invisible acaso?

Poco a poco llegaban noticias fragmentadas. Supimos del hongo antes que del número de muertos. La ferocidad y oscuridad de ese genocidio me tatuó a fuego para el resto de mi vida.

El 15 de agosto, Harry Truman, presidente de los Estados Unidos, dijo en su discurso: “Si no aceptan nuestras condiciones, pueden esperar una lluvia de destrucción como nunca se ha visto en esta tierra”.

Han transcurrido sesenta y cinco años y en una esas películas que dan para los desvelados, pasada la medianoche, he oído a ancianos sobrevivientes:

“Al caer las bombas, quedaron ciento cuarenta mil muertos en Hiroshima y sesenta mil en Nagasaki. Después murieron ciento sesenta mil más.

“Vi a mis padres y hermanos, parecían pescados asados a la parrilla”.

“Los gusanos me comían mi piel, estuve dos meses inmóvil en una cama.”

Una anciana que fue niña católica ferviente pregunta: ¿Cómo pudieron arrojarnos esa bomba si Dios existe? Murió todo lo existente; sólo las moscas, vivas”.

Un hombre dice: “Lo único que no comí fueron gatos y personas, porque los gatos eran muy astutos y rápidos para huir”.

“Mis hermanos nunca llegaron a probar un chocolate”.

“Hay dos clases de coraje: el de vivir y el de morir. Mi hermanita se lanzó a la vía del tren. Yo también lo intenté, pero cuando la vi destrozada tuve miedo y decidí vivir. Nadie nos ayudaba. Huían de nosotros. Éramos parias. Ni una ayuda”.


Herencia del pintor

Don Juan Pancho se pasó los dedos por las esponjosas hebras blancas de la cabeza. Le costó levantarse de la silla. Se apoyó en el bastón y sintió muy débiles las piernas. Arropó su cuello con la bufanda y miró alrededor. De arriba abajo, el taller estaba tapizado de cuadros pintados en cartones, arpilleras, latas y telas. Tan disminuida la vista, lo vio todo cubierto de tiempo y pátina, pero distinguió ojos nadando en ojeras de desvelos, labios húmedos, narices ávidas.

Y lo acorralaron esas ganas, Dios, no cesaba de sentirse joven de adentro, inagotable. Qué castigo. Fue pasando del abatimiento a la desesperación. Esas secas manos como garras, pero sus yemas podían palpar hasta los más tenues tramados de la piel y de la seda. Qué injusticia. La ira bullía y lo colmaba.
El ofuscamiento lo llevó a inferirse horrible tajo en su virilidad, decidido a dejar partir la vida en la cinta de sangre. Pero su amigo Vicente Elgueta, conocido como el Alcalde de Melipilla, lo llevó al hospital. Le cauterizaron la herida y siguió viviendo.
Al fin, aceptó ser trasladado desde ese pueblito rural de sus amores a su casa en la capital. Se fue reponiendo hasta poder levantarse y sostener los pinceles. Cogió la sandía, la partió de un golpe y un pedazo colorado lo traspuso a la tela, logrando reflejar toda su humedad, frescura y dulzor. Sí, podía pintar esa pulpa y también pintaría labios y ojos y ese colchoncito suave bajo la barbilla que tienen las mujeres.
Pero empezó la fiebre. Lo rodeaban sus amigos sin poder disimular la congoja. Él musitaba:
—Pedro Prado y Julio Ortiz de Zárate, mis hermanos decimales; y tú, Raúl Tupper, Príncipe de los Amigos; y ustedes, Waldo Vila y Alfonso Bulnes, discípulos querido, todos capaces de ver por los ojos del espíritu y del corazón, no permitiré que sufran hambres ni necesidades.
Lo oían llamar desde su calentura a fantasmas muy queridos: Rosario, Filomena, doña Dolores...
Pidió una chequera. Para no contradecirlo, le pasaron una libretita de apuntes. Cogió el lapicero y sin entintarlo siquiera, empezó a firmar hojas y a repartirlas:
—Ustedes son testigos, aquí van doscientos mil francos para ti, Julio. A París los boletos, amigo, a perfeccionarte, a dar todo de ti mismo. Quinientas mil liras  son para Benito Rebolledo. Nos peleamos cierto, pero no importa. Eres vivo de genio, muchacho. ¡Mentira, jamás me fijé en tu modelo! No te quiero ver nunca más vendiendo diarios. No eres canillita sino un don artista. Tienes que dedicarte sólo a pintar, sin pasar penurias…
Firmó otro “cheque”:
—Y que Alberto Ried se vaya a Italia cuanto antes; allá va a encontrar a los mejores maestros de la escultura en las plazas, en las mismas calles...

Se le cayó la lapicera sobre la colcha, pero la volvió a asir, transpuesto en el tiempo y el espacio:

—Pedro, a ti te encargo lo más delicado: entrega un millón de francos a Valenzuela Puelma. No quiero que su hijo siga de boletero en el Teatro de la Victoria. Que se vaya a París con su gente. Allá se va a mejorar su hija Anita...

Casi sin fuerzas, garrapateó sobre otras hojas:
—Este cheque y éste, y éste, quedan en blanco y tú los destinas a los artistas más necesitados. Que ningún pintor padezca escaseces ni penurias... Que ninguno se quede sin pintar por falta de materiales o por miseria. Toma otro cheque...
A don Juan Francisco González se le fue extinguiendo la voz e hizo el supremo esfuerzo en ademán de firmar, pero la pluma se soltó de sus dedos y se le fue el último aliento.


Pegazón del moridero

Envuelta en distancia y queja, sube la cortina del sueño y se sacude de los fantasmas amodorrados para descubrir que el cansancio del reciente baile, la larga caminata y la carrera fueron pura imaginación.

Dolor palpable de no poder correr, trepar, agacharse, erguirse. Vértebras y coyunturas se sublevan, la ataca la tos, resuellan los fuelles vencidos de los pulmones. El cuerpo duele a fondo y a pedazos como los recuerdos de las injurias, las calumnias, las injusticias. Agobiados los hombros. Las manos antes tan inquietas ya no bordan, no tejen, escriben con torpeza, dejan caer las cosas, tiritan. Falla el pulso.

Los libros fueron su razón, su derroche, su juego, su vicio y sacrificio. Los protegió, atesoró, transportó contra viento y marea. La mudanza obligó a amontonarlos en una bodega, salen de la modorra desvencijados, fuera de orden y concierto como soldados borrachos perdidos en un campo desconocido después de la guerra.

Muchos de ésos la acompañaron en el exilio en piezas alquiladas, cuartos sobrantes junto a las cocinas: uno maloliente a plátanos fritos, otro inundado del repugnante desborde de una alcantarilla. Se mudaba portando ladrillos y tablones para armar el improvisado estante de la biblioteca.

Perdió la noción del espacio, se golpeaba contra la muralla al despertar porque otra vez había cambiado el sitio de la cama esa.

Ahora, una vez más mudanza, casa desarmada, libros revueltos, dispersión de la mente, de los objetos, de los recuerdos. Vencimiento.

Cómo borrar la borradura. Borra dura encostrada en el alma.

Su sobre-vida —polvillo de falena— juega con fuego.




Virginia Vidal

Nació en Santiago de Chile.
Cédula de identidad y pasaporte Nº 2 639 921-1
Novelista. Periodista, Registro Nacional Nº 717 del Colegio de Periodistas.  
Colaboradora de la revista Punto Final.
Consejera del Consejo de Monumentos Nacionales representa a la Sociedad de Escritores de Chile.
Socia honoraria de Corporación Letras de Chile.
Directora de la revista Anaquel Austral http://virginia-vidal.com/
Miembro de la Sociedad de Amigos de Nikos Kazantzakis.
Miembro del Círculo de Periodistas de Chile.
Miembro del Colegio de Periodistas de Chile.
Participa en el Primer Diálogo de Escritores Mapuche y Chilenos “Reunión en la palabra” o Zugutrawvn (5,6,7,05.1994, Temuco.)
Encargada de prensa del Instituto de Arte Latinoamericano de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile (Coyancura 2241, Providencia) de 1971 a 1973, colaboró en la organización del Museo de la Solidaridad.
Exonerada de la Universidad de Chile en diciembre de 1973.
Exonerada de la Empresa Editora Horizonte Ltda. el 11.09.1973.
Trabajó en el programa “Semana Cultural” del Canal 9 de TV de la Universidad de Chile hasta el7 de septiembre de 1973..

Algunas obras publicadas:

Letradura de la Rara, Ceibo Ediciones, 2013.
Javiera Carrera Madre de la Patria. RIL Ediciones, Santiago, 2010 (2ª ed.)
Oro, Veneno, Puñal. Brosquil Ediciones, 2002, Valencia, España.
Balmaceda Varón de una Sola Agua
Editorial Los Andes, Santiago 1991 declarada Material Didáctico complementario de la Educación Chilena, según el Informe Técnico Clase A Nº 110 de 1991.
Cadáveres del Incendio Hermoso, 1990. Premio de Literatura de la Municipalidad de Santiago, 1991. Premio de Novela "María Luisa Bombal" de la Municipalidad de Viña del Mar 1989.
Rumbo a Ítaca, Editorial Pomaire, Caracas, 1987.
Gotas de tinta y palabreos. Parvos relatos. RIL Editores 2009.
Las mujeres cuentan. Relatos de escritoras chilenas. Simplemente Editores, Santiago, 2010: Amadora incurable.
Mujeres de palabras. Muestra de escritoras chilenas. Ministerio de Educación, Santiago de Chile, 2009: : La ruta de la sandía.
Cuentos chilenos, edición y prólogo de Danilo Manera. Ediciones Siruela, Madrid, España, 2006: Patria oscura, Ruta de la sandía, Trastierros.
Francisca Noguerol Jiménez: Escritos Disconformes Nuevos modelos de Lectura. Aquílafuente. Ediciones Universidad de Salamanca, 2004.
Hormiga pinta caballos. Delia del Carril y su tiempo. Editorial RIL, Santiago 2006.
Misterio del rapto de Europa y los angustiados: proemio Antología poética Caminos de la Palabra -El rapto de Europa,  Fundación Max Aub 2004.
Neruda Memoria Crepitante, Valencia, España 2003.
Morir es la Noticia. Ernesto Carmona Editor, 1997. Coautora. Los periodistas relatan la historia de sus colegas y trabajadores de la comunicación asesinados, desaparecidos, torturados y muertos durante el exilio y la dictadura.