24 de febrero de 2014

Vocaciones Violeta Urrutia en Cita en las Diagonales.






La herejía del Maestro Eckhart por Leonardo Gorostiza.(*) Publicada en la página web de la EOL.





La herejía del Maestro Eckhart por Leonardo Gorostiza
 
Trabajo publicado en La Escuela de La Orientación Lacaniana Autorizado por el Autor para Cita en las Diagonales.
Una referencia de diología antiteológica
"Un seminario de diología antiteológica". Así, con esta sorprendente fórmula, Jacques-Alain Miller caracterizó en una oportunidad al seminario inexistente, el seminario sobre Los nombre del Padre jamás pronunciado por Jacques Lacan.[1]
Dicha caracterización surge en el contexto de su comentario del escrito "La equivocación (méprise) del sujeto supuesto al saber", especialmente de aquellos párrafos donde Lacan introduce la problemática de los dos dioses y hace mención a la referencia que aquí nos proponemos abordar.
¿Y qué es lo que Lacan dice allí? Leamos los párrafos cuidadosamente y con cierta extensión. "El sujeto supuesto al saber, Dios mismo para llamarlo con el nombre que le da Pascal, cuando se precisa su contrario: no el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, sino el Dios de los filósofos, despojado aquí de su latencia en toda teoría. Teoría, ¿sería el lugar en el mundo de la teo-logía?"
Y luego agrega: "Convendría separarla –a la Teología- de la Dio-logía, cuyos Padres se despliegan desde Moisés a James Joyce, pasando por Meister Eckhart, pero cuyo lugar, nos parece, es nuevamente Freud quien mejor lo marca. Como lo dije: sin ese lugar marcado, la teoría psicoanalítica se reduciría a lo que es, para mejor o para peor, un delirio de tipo schreberiano…"
"Ese lugar de Dios-el-Padre –concluye- es el que designé como Nombre-del-Padre y el que me proponía ilustrar en lo que debía ser el décimo tercer año de mi seminario cuando un pasaje al acto de mis colegas me forzó a ponerle punto final después de mi primera lección. Nunca retomaré ese tema, pues veo en él que ese sello no podría aún ser abierto por el psicoanálisis."[2]
Intentemos, siguiendo algunas indicaciones Miller, despejar qué es lo que esto quiere decir.
Primero, sencillamente constatar que Lacan sitúa una diferencia precisa entre esos dos Dioses: el Dios Sujeto supuesto Saber, el de los filósofos, y el Dios que se presenta -en la zarza ardiente ante Moisés- como el enigma mismo de lo real.
Pero, ¿por qué dice Lacan que el SsS es el Dios latente en toda teoría y llama a esto Teo-logía? Porque en Grecia el lugar de los "Teóricos" era, precisamente, el lugar del observador, el de aquél que contemplaba - rasgo propio del SsS- tranquilamente desde una cierta exterioridad. Pero además, porque la palabra "Teología" -al llevar el prefijo Teo- indica el lugar de Dios en griego. Mientras que el prefijo Dio, es latino, es decir, romano. Así, podemos deducir que hay allí una alusión a la dimensión práctica, a la dimensión real del Padre. ¿Por qué? Porque en sus últimos seminarios Lacan elogia a la lengua latina en detrimento de la griega, en tanto la lengua latina encarna, precisamente, el espíritu práctico de los romanos, el saber hacer romano. Este espíritu se opone al de los griegos que -según Heidegger, elogiado por Lacan en su momento- tenían una experiencia inaugural del ser. Es decir que los romanos, al contrario de los griegos que se preocupaban por el ser, tenían una relación con lo real. No se dejaban embrollar por lo real. [3]
Esto es muy importante porque en el escrito de Lacan que comentamos, que es de 1967, él pone el acento en la práctica analítica, en la antecedencia de la práctica sobre la teoría, siendo ésta siempre segunda con respecto a la práctica. Así, la equivocación del SsS consistiría en desconocer que primero está lo real, la práctica, y que recién luego viene la teoría. Es decir que dicha equivocación surgiría de suponer que el saber está dado allí de antemano.
Entonces, mientras que el Dios de Abraham -el de la Dio-logía- es un Dios más bien inhumano, ignorante (Lacan habla en el Seminario 17 de la feroz ignorancia de Yahvé), es decir, un sujeto que no quiere saber nada de los afectos del hombre, el Dios SsS no solo es un sujeto que se supone que sabe sino que también querría el bien del hombre. Una especie de Papá Noel, congruente con el Dios tranquilo de Descartes, que luego de crear al mundo se sentó a descansar, a contemplarlo y a velar por su bienestar
Ahora, el lugar marcado por Freud y que hace a la diología no es sino el Edipo, y en él particularmente el Nombre-del-Padre. ¿Cómo entender esto? Que si bien desde una perspectiva –la de Tótem y Tabú- el Padre muerto, simbólico, implica una coalescencia del Padre y del Sujeto supuesto Saber, desde la perspectiva del Padre de la horda imaginado como viviente tenemos una figura más bien inhumana que representa la feroz ignorancia de Yahvé. Es decir que al reflexionar sobre el Tótem como forma primitiva de lo divino, Freud presenta un dios animal, un dios que escaparía a la falta en ser inducida por el lenguaje. En este sentido, se puede concluir que el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el del nombre impronunciable, se relaciona entonces con el goce, con el objeto a y no con el SsS.
Pero además, esta diferencia entre los dos dioses -el de la Teo-logía, que se subsume en el SsS, y el de la Dio-logía, el del nombre impronunciable- tiene consecuencias en la dirección de la cura. ¿Cuáles? Son algunas indicaciones que Miller formula para una dirección de la cura más allá del Edipo. Primero, separar lo que en la cura lleva a confundir los semblantes del padre con el SsS. Luego, separar el significante amo del a en tanto plus de goce,en provecho de la consistencia de este último. Por último, no someter al sujeto a una ley que no es sino una ficción y permitirle descubrir el por qué de los semblantes y el cómo de su goce. Estas indicaciones, se fundamentan en que si bien no hay que hacer el culto del Padre en la teoría sí hay que reconocer la dignidad instrumental del Nombre del Padre.[4] Se trataría así de prescindir del Padre en la teoría a condición de servirse de él en la práctica.
Es aquí que una de las referencias indicadas por Lacan sobre la diología tal vez pueda echar alguna luz –y algunas tinieblas- al respecto. Me refiero a su mención a Meister Eckhart, aquél que llegó a tener durante sus experiencias místicas una notable captación de la función del Padre en el nudo que estructura al sujeto.
Veamos primero una de sus afirmaciones: "Pero todo lo que el entendimiento puede comprender, todo lo que nuestros deseos pueden desear, no es Dios. Pero allí donde terminan el entendimiento y los deseos, donde las tinieblas se forman, allí comienza la luz de Dios" (Sermón nº 9).
Con esta breve frase, ya estamos sobre la pista de que Eckhart, por medio de su experiencia mística, alcanza a tener una relación con Dios pero en tanto real, es decir, con lo innombrable. Es por eso que le interesa a Lacan quien lo menciona al menos en dos oportunidades: una, en la referencia de la que partimos; la otra, con anterioridad, en su Seminario 7, La ética. Precisamente allí afirma del misticismo lo siguiente: "Misticismo… una manera de volver a encontrar, en algún lado más allá de la Ley –es decir más allá del Nombre-del-Padre como Otro de la Ley-, la relación con das Ding".[5] Se vislumbra así la idea de un Dios que no se asimila completamente a lo simbólico del Padre. Por el contrario, emerge la figura de un Dios ligado al enigma mismo de lo real.
Pero… ¿Quién fue entonces el Maestro Eckhart?
Eckhart de Hochheim nació en la ciudad de Gotha (Alemania) en el año 1260. Luego de ingresar en la Orden de los dominicos -que había contado entre sus miembros a Santo Tomás de Aquino- y defender al tomismo ante los ataques de Duns Scoto, recibió el título de Maestro en Sagrada Teología. Es por eso que se le conoce con ese nombre de Maestro (Meister).
Pero fundamentalmente, Eckhart fue un defensor de lo que se llama la teología negativa, es decir la que reconoce la imposibilidad de la posibilidad de nombrar a Dios. Esto es central en nuestro tema.
Es por eso que, más allá de ser un brillante teólogo, Eckhart fue un místico que inició toda una corriente de pensamiento que se conoce como la "mística renana", un tipo de mística caracterizada como "mística de las tinieblas".
Por otro lado, Eckhart forjó toda una serie de conceptos filosóficos y teológicos en alemán -hasta ese momento la lengua filosófica en Alemania era el latín-, algunos de cuyos conceptos luego reaparecen en el texto freudiano. Por ejemplo, la diferencia entre Sache y Ding. Es por esto que Lacan lo cita en La ética… "Meister Eckhart –dice Lacan- emplea Ding para hablar del alma, y sabe Dios que en Meister Eckhart el alma es una Grossding, la mayor de las cosas –ciertamente no emplearía el término Sache". [6]
Ahora bien, a pesar de su sólida reputación intelectual, debió soportar durante los últimos años de su vida acusaciones de herejía. Finalmente fue declarado hereje a título póstumo por el Papa Juan XXII. ¿Por qué? Veamos lo que dice Eckhart.
En un escrito titulado Del hombre noble describe los pasos y grados de su ascesis mística. El hombre noble es el hombre interior, es decir aquél que a diferencia del hombre exterior que está aferrado a las imágenes, a la carne y a las cosas mundanas, ha logrado vaciarse de representaciones, salirse de todas las imágenes –incluso las de sí mismo- y a través del máximo desapego alcanza en el Fondo del alma, ya reducido a nada, la plena unión con Dios.
Esta unión, que se consuma en el último grado del hombre interior, consiste en el "eterno reposo y beatitud" al cual pudo acceder gracias al ejercicio de una suprema ignorancia. Como este convencimiento vale más que cualquier saber, Eckhart exclama: "¡Ah!.. ¡Si de una sola vez pudieras volverte ignorante de todas las cosas, sí, caer en una ignorancia de tu propia vida!.."
Hasta aquí no vemos nada muy herético. Por ejemplo, no deja de asemejarse a la ascesis mística de un Nicolás de Cusa en su "docta ignorancia".
Pero un poco más allá, la cosa comienza a tomar otro cariz. Porque ese hombre interior –al alcanzar esa unión con Dios- sufre una transformación. Porque para recibir a Dios y ser fecundado por él, debe… volverse mujer: "¡Mujer! –dice Eckhart- es la palabra más noble que pueda dirigirse al alma…" Pero esta experiencia -lejos de ser una experiencia mortificante como la de Schreber- es precisamente lo que le permite describir el núcleo íntimo de la estructura subjetiva.
Así, a continuación pasa a caracterizar al Padre como un Acto, como una operación a la cual… ¡El Padre está obligado! "Dios –dice Eckhart- es una Palabra que se expresa a sí misma; allí donde está Dios, pronuncia esa palabra; donde Dios no está, no habla. El Padre es una operación que se expresa" (Sermón 25). ¡Increíble! Ha captado que el Nombre-del-Padre es nada más y nada menos que… una palabra, un nombre –podríamos decir- que se pronuncia. Es decir que no es el S de A tachado que, como tal es impronunciable, sino S(A), el significante del Otro sin tachar.
Pero, a continuación… ¡Sorpresa!.. Eckhart da un paso más y –en una sutil intuición de la función del Padre como cuarto término, como síntoma o sinthome que hace que la estructura fundamental del sujeto (el nudo) se sostenga-, afirma que el Padre "… no pronuncia voluntariamente el Verbo como un acto de voluntad", sino que "…lo quiera o no, le es necesario pronunciar este Verbo y engendrarlo sin cesar, pues …toda la naturaleza del Padre –que también define como Acto creador- es ser naturalmente como la raíz (de la Trinidad). Esto es lo que el Padre es en sí mismo…" (Sermón 22)
Veamos lo que esto implica: 1) que el Padre es concebido por Eckhart como Lacan concibe al síntoma, como necesario (en la lógica de la necesidad), es decir como lo que no cesa de escribirse; 2) que el Padre es un elemento privilegiado que hace que la Santísima trinidad se mantenga anudada, como lo hace el sinthome para el nudo subjetivo.
Creo que esta lectura no es forzada y se sostiene si recordamos que en las Conferencias en los EEUU Lacan señala que "…el pretendido misterio de la Trinidad divina refleja lo que está en cada uno de nosotros".[7]
Pero además de percibir esta función lógica necesaria del Padre, de un Padre que –evidentemente- no es causa sui, ya que no ha reintegrado la causa en sí, sino que algo lo causa a realizar sin cesar esa operación, Eckhart da un paso más y consuma su herejía.
Efectivamente, las proposiciones que fueron finalmente consideradas heréticas por el poder Papal son aquellas donde sostiene una experiencia de unión plena entre el alma y Dios sin velos. Velo que sí se conserva, por ejemplo, en la experiencia mística de San Juan de la Cruz quien no de deja de rogar, en Noche oscura del alma, que se rompa la tela del dulce encuentro divino. Por el contrario, en estas proposiciones calificadas de heréticas, Eckhart sostiene que hay una identidad entre el alma y Dios. Se encuentra así mas cerca de una mística unitiva o de las tinieblas, propia de las religiones orientales, que testimonia de un "más allá de la garantía del Padre". "Freud –dice Lacan- nos dejó ante el problema de una hiancia renovada en lo concerniente a das Ding, la de los religiosos y los místicos, en el momento en que ya no podemos colocarla para nada bajo la garantía del Padre".[8]
Y esto se percibe claramente en Eckhart porque si para él el Padre es la operación por excelencia, más allá se abre el encuentro con la Deidad –que "no es la esencia de Dios", sino… ¡Un lugar sin nombre!... E incluso afirma que "…la Trinidad no es más que una manifestación de esa Deidad…", un lugar donde ya "no hay ni formas ni operaciones…" ¡Qué cerca está de decir que se trata de un real sin ley!.. Porque si hay una Ley en esta experiencia mística, ésta se encuentra en donde se opera el Acto del Padre.
De este modo, evidentemente estamos en un más allá del Padre y de sus nombres, estamos ante una intuición de lo real y de la dimensión pragmática del padre. Esta última como una operación que a su vez le sirve a Eckhart como paso necesario para acceder más allá en su experiencia mística.
Es entonces por esta relación a lo real que entiendo Lacan pueda decir que en esa Dio-logía -ligada a la dimensión práctica de los romanos, los latinos, y no a la contemplación de los griegos- los Padres se despliegan de Moisés a James Joyce, pero pasando por Meister Eckhart.
Con Moisés, por su relación al Dios de la zarza ardiente, el Dios sin nombre, el de " Soy lo que soy". Con Joyce, por ser quien captó que nuestra tradición es griega y judía, lo cual hace que mantengamos una relación –griega- al Dios como SsS y una relación –judaica- al Dios en conexión con lo real. Y finalmente con Meister Eckhart, porque también testimonia de una dimensión pragmática del Padre (la operación) que responde a lo real (Deidad sin nombre ni operaciones). Es decir, una dimensión pragmática que también está presente en Joyce mediante el tratamiento que hace de lo real de las epifanías con su arte sinthome. Dimensión pragmática tal vez también presente en Moisés si recordamos que Freud en su "Moisés y la religión monoteísta" no dudó en homologar los dos tiempos del síntoma -con ese núcleo de real implicado, fundamento de la creencia-, no dudó en homologarlos a la historia de los dos Moisés (el egipcio y el judío). ¿Sería aventurado decir que al hacerlo Freud no hizo sino proponer secretamente una fórmula : "Moisés–el síntoma"? Este podría ser un tema a continuar investigando para nuestro próximo congreso.
Notas
  1. Miller, Jacques-Alain, De la naturaleza de los semblantes, Capítulo III, Paidós, Argentina, 2002, pág. 43.
  2. Lacan, Jacques, "La equivocación del sujeto supuesto al saber", en Momentos cruciales de la experiencia analítica, Manantial, Argentina, 1987, pág. 34.
  3. Miller, Jacques-Alain, "El analista-síntoma", en El psicoanalista y sus síntomas, Colección Orientación Lacaniana Nº 3, EOL-Paidós, Argentina, 1998.
  4. Miller, Jacques-Alain, "Breve introducción al más allá del Edipo", en Del Edipo a la sexuación, Colección del Instituto Clínico de Buenos Aires Nº 3, ICBA-Paidós, Argentina, 2001.
  5. Ob.citada, Paidós, Argentina, 1988, pág. 102.
  6. Ob. citada, pág. 80.
  7. Lacan, Jacques, en la conferencia del 2 de diciembre de 1975, en el IMT, en Scilicet Nº 6/7, Seuil, París, 1976.
  8. Ibídem nota 6, pág.124.
 

Vocaciones Anibal Leserre ...y entonces escribí... en Cita en las Diagonales.



Contra el destino… es una ficción cuyo desarrollo trascurre   en los tres años anteriores al golpe de Estado de 1976; la trama policial de la misma se entremezcla con los acontecimientos políticos que marcaron a fuego el destino de una generación. No deja de ser una metáfora como toda ficción, o si se quiere una alegoría;  sin embargo, uno, como lector, duda de si no está leyendo una narración histórica. Pero esa misma duda te atrapa y te lleva a los propios recuerdos,  a los propios sucesos vividos y/o sufridos en esos años. Ese viaje en la memoria y en el tiempo no solo es posible para aquellos que vivieron la Argentina de esos años, también abre las puertas a los que no habían nacido en esas fechas. Esta narración no escapa a las abundantes reflexiones y preguntas de por qué, cómo y para qué se escriben ficciones, y si las mismas pertenecen, o no, al mundo de la realidad; sin embargo, hay algo que no presenta ninguna duda y es que ellas son un testimonio de época y un examen de la condición humana. La presente novela, nos sitúa  en esa línea, la de los avatares de la relación al destino y nos ubica en sus puntos suspensivos.Anibal Leserre.

13 de febrero de 2014

Vocaciones. El cuerpo que habla. [1] Patricio Alvarez Escriben los Psicoanalistas.



 El cuerpo que habla. [1]
Se nos propuso hablar de una definición de lo real que nos concierna. Como me ha tocado en gracia dirigir el próximo ENAPOL, estoy tan concernido por él que a cada diez minutos recibo un e-mail o un llamado que me lo recuerda. Por eso, partiendo de su título “Hablar con el cuerpo”, me propongo tematizar lo real en su aspecto de real pulsional, eligiendo esta cita de Lacan: “Lo real, diré, es el misterio del cuerpo que habla, es el misterio del inconsciente”.[2]
En Lacan hay al menos tres teorías sobre el cuerpo, cada una con su propia clínica.
Las normas del Ideal del yo construyen el cuerpo especular. En la base está la norma principal que la regula: el Nombre del padre. Lacan construye toda su clínica de las estructuras a partir de esa relación entre simbólico e imaginario. Pero de esa clínica estructural puede desprenderse también una clínica del cuerpo; así, el cuerpo fragmentado esquizofrénico se opone a la multiplicación de las imágenes del semejante en la paranoia, donde Schreber percibía a las cuarenta o sesenta almas de Flechsig. La disolución imaginaria de la histeria, en la que un cuerpo tiene la movilidad de las metáforas y metonimias, se opone a la fortificación yoica del obsesivo, que infla su narcisismo y hace perder al semejante en sus laberintos.
Es también una clínica donde la norma fálica organiza al cuerpo, donde la fobia arma el mapa del cuerpo amenazado por la castración, y se opone a la perversión, donde el cuerpo que se trasviste o que agrega al otro la decoración de un zapatito, son modos de producir el falo imaginario y así desmentir la amenaza.
Una vez construido el gran edificio de las estructuras clínicas, hace su entrada lo real, que agita la armonía de las normas simbólico-imaginarias, y el edificio se habita con el objeto a.
Este segundo cuerpo no es tan simple. Consiste en un cuerpo topológico, en el que hay un agujero central provisto de un borde, la zona erógena freudiana, y alrededor de ese borde se construye la superficie del cuerpo, en la que tendrá lugar la identificación especular. A esto se añade otra operación simbólica, la castración, que simboliza el agujero como falta y le da una unidad al cuerpo.
Con el objeto a se construye una segunda clínica del cuerpo, que se vuelve más sutil: pequeños detalles marcan el erotismo de los cuerpos, orientan la elección amorosa, determinan las pasiones. La neurosis pone en juego la relación entre el cuerpo y la angustia. La psicosis demuestra la relación entre el objeto y la imagen; así, el paranoico irá a golpear en el semejante al kakon, ese mal que localiza en el Otro. El autista, que no dispone del agujero real, tendrá la máxima dificultad para construir un borde y con él un cuerpo. El esquizofrénico dispone del agujero y sus bordes, pero no logra armar con sus órganos una unidad corporal.
El sádico grita triunfal: “he tenido la piel del imbécil”, al obtener el reverso de goce del cuerpo de la víctima. El voyeur intentará ver por el ojo de la cerradura lo que está más allá de la escena, y el exhibicionista muestra lo que el velo del pudor oculta.
También puede ubicarse, en esta segunda clínica del cuerpo, lo que quedó por fuera de las estructuras: la violencia, cuyo exceso desborda las normas, el acting que pone en escena lo que el Otro no aloja. Los tatuajes, que intentan pasar el goce a la palabra por medio de la escritura; el fenómeno psicosomático, que pasa el goce a la escritura sin la palabra. La angustia deslocalizada que no encuentra un marco; el pasaje al acto que demuestra que el marco no existe. La depresión como caída de la causa del deseo; las adicciones como acceso a un goce que degrada el deseo.
La tercera teorización, la del acontecimiento del cuerpo, es más compleja aún, y podríamos decir que está en construcción. En ella, no sólo lo inicial ya no es la imagen especular; ni siquiera podríamos decir que lo inicial sea el agujero topológico. Hay algo anterior que las produce, que es la entrada de las marcas iniciales, contingencias de un goce Uno que constituyen al parlêtre.
En esta tercera teorización se ubica la enigmática frase del Seminario 20 que citamos al comienzo: “Lo real, diré, es el misterio del cuerpo que habla, es el misterio del inconsciente”. Para descifrarla, debemos ubicar el contexto en el que Lacan la postula. En la clase anterior, define al Ello freudiano diciendo: “donde eso habla, goza. Y no quiere decir que sepa algo”.[3] Luego dice: “Hablo con mi cuerpo, y sin saber. Luego, digo siempre más de lo que sé”.[4] De las dos citas se desprende por qué Lacan dice que lo real es el misterio del cuerpo que habla: es la pulsión la que habla con el cuerpo, sin que el sujeto lo sepa.[5]
Ahora bien, esto no da cuenta de la segunda parte de la frase, dejándonos una pregunta: ¿cómo se articula lo real del cuerpo con el inconsciente?
Serán necesarios tres años más para que se anuden lo real, el cuerpo y el inconsciente. En el Seminario 23, lo simbólico tiene la función de agujerear lo real; eso permite anudar lo imaginario, constituyendo otro cuerpo: un cuerpo vacío, que funciona como caja de resonancia en el que el decir hace eco. Lacan insiste con esa figura de un cuerpo vacío en el que se produce la resonancia, y por eso, sólo a partir de ese cuerpo puede definir a las pulsiones como “el eco en el cuerpo del hecho de que hay un decir”.[6] Se trata de otro cuerpo diferente al del espejo y al del objeto a. Y también se trata de otro inconsciente: el inconsciente real. Así, la cita del Seminario 20 se opone pero a la vez se explica con el Seminario 23.[7]
De este modo, es necesario recurrir al nudo para ubicar cómo el decir agujerea, anudando la pulsión al inconsciente. Ese es el real del misterio del cuerpo que habla, un cuerpo vivo, un cuerpo en el que ocurre lo que Lacan define como acontecimiento: “un decir es del orden del acontecimiento”.[8] Debe haber un consentimiento a ese decir, que agujerea al cuerpo con el sinsentido de lalengua, que hace resonar a la pulsión y que lo parasita con el lenguaje. Podemos decirlo así, de manera más simple: es un cuerpo hablado por ciertas contingencias de un decir que produjeron acontecimiento, y es un cuerpo que con su decir hace acontecimiento.


[1] Texto presentado –en versión abreviada- en la Soirée de la ECF: “Jóvenes de la AMP”, el 28-1-13.
[2] Lacan, Jacques: El Seminario, Libro 20: Aun  (1972-73). Buenos Aires: Paidós, 1981, p. 158.
[3] Ibid., p. 139.
[4] Ibid., p. 144.
[5] Bassols, Miquel: “Hablar con el cuerpo, sin saberlo” En: www.enapol.com
[6] Lacan, Jacques: El Seminario, libro 23 (1975-76): El sinthome. Buenos Aires: Paidós, 2006, p. 18.
[7] Miller, Jacques-Alain: Piezas sueltas. Inédito. Clase del 8-12-2004.
[8] Lacan, J.:. El Seminario, libro 21. Clase del 18-12-73. Inédito.

Vocaciones Violeta Urrutia en Cita en las Diagonales.






Vocaciones: JORGE SÁNCHEZ DE LA TORRE (J.S. DE LA TORRE),Madrileño Trailer y Resumen del Libro. Cita en las Diagonales.

Trailer del libro.



Resumen del libro: Alan Bates es un adolescente de 15 años que vive en la ciudad inglesa de Manchester junto con su hermano pequeño Josh y sus padres, Arthur y Margaret.
Tras reclamarle un día una nota injusta a su tutor, el director de su instituto decide expulsarle sin motivo.
Tras este episodio negativo, Alan encadenará varios episodios más, hasta que un día
conozca a Mathew, su hermanastro secreto e inventor de la Máquina del Tiempo.
Gracias a él, Alan romperá con todo dejando atrás su vida actual, e iniciará una nueva en la escuela Internacional Bramley de Londres.
Allí adquirirá una nueva identidad bajo el nombre de Kenny Fletcher y sin quererlo, el destino le encomendará una misión muy importante:
Continuar con la misión que iniciaron los Hermanos Bramley para salvar a la humanidad del mal y la codicia.


Vocaciones con Rebeca Luciani Ilustradora en Cita en las Diagonales.





Rebeca Luciani
www.rebecaluciani.es
Nació en la ciudad de La Plata, Argentina, donde estudió dibujo y pintura en el Bachillerato de
Bellas Artes, y se ha licenciado en Artes Plásticas en la Universidad de Barcelona.
Ha publicado más de una veintena de libros para niños, además de colaborar en distintos
medios de prensa de España, Italia, Brasil y Argentina.
Compagina su trabajo de ilustradora con el de impartir talleres en ambos lados del Atlántico.
Ha sido galardonada en el 2006 con el White Ravens Internationale Jugendbliothek Munic ,
Alemania, por dos de sus libros: “A la muntanya de les Ametistes”, Ed Barcanova y “Busco
una madre”, Ed La Galera.
En el 2011 le han otorgado el Premi Serra d'Or por "La princesa malalta". Ed. Publicacions de
L’Abadia de Montserrat. Barcelona.
En el 2012 su álbum ilustrado "Diáfana", con texto de Celso Sisto y editado por Editora
Scipione de Sao Paulo, ha sido galardonado con el premio Açorianos como mejor libro

12 de febrero de 2014

Chisteante por Tomás Hoffmann.Witzend. Neologismo de significaciones tentativas antónimas: 1. Chisteante. 2. Final de chiste.








Un amigo, también gustoso  de The Big Bang Theory, me comunicó y permitió disponer de sus relatos.
Él tenía esta idea: hay sentidos del humor. Así ocurría entre él y su hija adolescente. Duchados en las mismas diferentes lenguas, pasaban por momentos de una a otra mediante juegos de palabras, equívocos, traducciones traicioneras tendenciosas. Era condición suficiente, aunque no necesaria, que un 3. no entendiese rápidamente que un “Throw me the ball!” aludiese a su compulsión de que le diesen bola, ya! O… que le alcanzasen el bol; y se convertía en un “through me the ball” que atravesaba cualquier sentido. Momentos de sinsentido en el sentido compartiendo además suficientes inhibiciones y Superyó para que la risa fuese liberadora en lo que Lacan llamó la 'altiva alteridad' del chiste.
Lo más notable era que, siendo sólo cuestión de palabras inesperadas, tras un breve hueco, se generaba en el otro una réplica inspirada en el primer equívoco, que a su vez inspiraba a otro que a su vez...hasta que después de 3/4 circuitos, agotados los ingenios, cada uno por su lado sabría que, de ellos, se harían dos. Encontrarían así su límite y sus partidas en esta pequeña particular parroquia, más bien sinagoga, que se iría presentando como Unsinn-ahoga, 1. de risa, luego de amor y luego de otra Cosa. Las lenguas que parecían servir al diálogo, mezclaban ingredientes de lenguaje y lalengua en dosis aproximadas; consonando con su inconsciente.
 Los cuerpos agitados: la risa incontenible, signo de goce de uno y de otra uno. Pero...ese saber hacer 'compartido' con los equívocos; ese dar lo que no se tiene en las ocurrencias imprevistas, esas interpretaciones cruzadas evocaban a las palabras que hacen el amor (Breton); siendo el amor siempre recíproco (Lacan). El 3. incluido/excluido componía la trama. ¿Demasiado entramada?
El desgarro provino de otro desgarro: la hija, ya veinteañera, fue dejada caer estrepitosamente por su novio (bendecido por el padre). Un agujero que condujo del vértigo al pasaje al acto apenas evitado por varios acting outs que la sostuvieron durante un cierto tiempo indujeron a que cada miembro de esa familia consultase, con suerte muy diversa, a varios analistas. El chiste se había terminado. Una certeza para mi amigo: si su nivel de desgarro y de angustia era tan alto, lo que se había desnudado/desanudado era para él un lazo demasiado relevante.
Brevísimos puntos de su historia; en principio erróneamente desdeñada por su entonces analista, en aras de que ese contexto sólo velaba el cómo había llegado el consultante hasta allá. Una hermana fallecida; un duelo casi renegado; familiares deportados y asesinados en la II guerra y tres lenguas diversas lo habían recibido en su venida al mundo. Sin saber cuánto se debió  al análisis o a su interrupción; la vía del ordenamiento simbólico, de las explicaciones, de algún intento de chiste, no tuvieron el valor de lo que fue alentar una disciplina que requería silencio y destreza en su quehacer. Iba cicatrizando el desgarro; con tejido menos jocoso. Se iban reanudando, de modo distinto, las conversaciones.
Mi amigo, el aquí llamado padre, interesado en otro análisis, después de tiempo pudo ubicar, mediante pesadillas y recuerdos, que había 'elegido' una mala vía, un falso enlace, para hacer con sus tempranos trauminfantilismos. Allí tuvo que ingeniárselas como pudo con la referida ducha casi simultánea de tres lenguas referidas a situaciones personales que conllevaban traumatismo adicional: emigraciones forzadas, violencias geo-linguisticas. Tuvo que jugar con eso; pero en un terreno de juego impropio de interpretaciones.
Pues, atravesado un umbral de ruido, casi no se puede no interpretar. Quedará un ruido remanente, u otro límite más refinado: una cifra indescifrable, un nombre propio. Pero si al interpretar no se interpreta desde un discurso es un caos; cuya interpretación mínima es,  desde hace tiempo para el análisis: toda interpretación fuera de contexto es una agresión. Lazo social paranoide que subyace y emerge fácilmente donde sea.
Los chistes son una interpretación. Pueden ser remedos de lazos sociales con gracia. Los chistes particulares de una parroquia pueden llegar a ser contingencias necesarias para poder sostenerse y sostenerla; hasta cierto punto. A veces basta con una sagacidad, una fina detección de sentidos del deseo del Otro para provocar el sinsentido precalculado del chiste o la docilidad de una joven para enganchar ese deseo. Fue el caso de la hija: identificación por participación en el goce, por amor al padre.
Otra cosa, distinta, son las ocurrencias solitarias que evocan en mayor grado el acontecimiento de goce en una exclamación de adquisición de lalengua (El ‘¡Lizmente!’ de Leiris al constatar que su soldadito no se rompió; el ‘Bazinga!’ de Sheldon en ‘The Big Bang Theory’ donde esta expresión de goce en sí misma, recién toma ‘sentido’ en un 2. tiempo). Estas ocurrencias, o invenciones solitarias, que pueden hacer reír sólo a aquél que las experimenta, se tornan a veces insoportables en cuanto ponen en evidencia que el Otro no existe y evocan traumatismos. Y entonces exigen colectivizarse: calmarse.
Pero ¿qué hizo el llamado padre con el arreglo sutil, satisfactorio e impropio para tramitar los trauminfantilismos en su partenaire ideal?: No hay quien interprete igual. Primero eso: saber que no hay quien interprete igual.
Luego: ¿renuncia a este juego de equívocos con su hija? Cada tanto constata que es imposible; ella ya no responde del mismo modo y hace otros. Mencionaré uno:
Hay, en diversas lenguas, lo que se reconoce fácilmente como humor y chistes judíos. Un rasgo saliente es esa capacidad que tienen para reírse de sí mismos: siempre y cuando las bromas provengan de sí mismos.
Después de tiempo, la hija presentó al padre a aquél con el cual había decidido contraer matrimonio: un muchacho cordial, sagaz, y de extraño sentido del humor con el que festejaba y armaba chistes: un árabe.
A mi amigo eso le pareció un buen Witzend. Yo, sin entender mucho, sospechándole una  salida a sus AuschWitz, sonreí. Las amistades se construyen.
                                                                                                 
                                                                                 Tomás Hoffmann
(*) Neologismo de significaciones tentativas antónimas: 1. Chisteante.  2. Final de chiste.