29 de junio de 2013

Vocaciones. Judith Miller. Marcela Errecondo y Edit Beatriz Tendlarz Cómo lograr cierto alivio en los padres de niños autistas? Breve reseña de la conversación con Judith Miller en el año 2012. Marcela Errecondo y Edit Beatriz Tendlarz





Judith Miller
Edit Tendlarz 





¿Cómo lograr cierto alivio en los padres de niños autistas?
Breve reseña de la conversación con Judith Miller en el año 2012.
Marcela Errecondo y Edit Beatriz Tendlarz


Luego de las 42º Jornadas de la Ecole de la Cause Freudienne, en el año 2012, que se tituló “Autismo y psicoanálisis. Política del psicoanálisis”, Judith Miller nos convocó a un grupo de psicoanalistas argentinos, para conversar sobre el estado de la cuestión.

En primera instancia, se mencionó un problema generalizado: el empuje a leyes de autismo en tanto éste se ha convertido en una cuestión política, dado el aumento que se constata de los casos de autismo. En diferentes organismos y profesionales se hace evidente el esfuerzo por hacer saber que se trata de una epidemia y que cualquier gobierno progresista no podría desconocer esto. Así, las leyes, tanto en América como en Europa, intentan legislar para responder y no dejar vacíos jurídicos y poblaciones desprotegidas. Nadie puede estar en contra de esto.

Lo que subyace es justamente la idea de que se instale una sola manera de tratamiento posible. En realidad hay una gran variedad. Es cierto, que algunos hacen gran hincapié en la medicación, cuando no existe aún medicación para el autismo. Una detección precoz – a los 18 meses-a través de cuestionarios que deberían responder padres y maestros, que resulta una herramienta poco confiable. Desde el campo de psicoanálisis sostenemos que no se trata de una cura para todos igual, sino para cada sujeto en su singularidad.

El argumento más utilizado para ir en contra del psicoanálisis es culpabilizar a los padres. Es sorprendente como en diferentes países del globo hay falencias, gente poco formada para estos tratamientos, un empuje a la integración escolar que termina en segregación, la falta de instituciones adecuadas.

Los padres de estos niños se ven entonces compelidos a una búsqueda y una lucha de grandes proporciones. Las empresas farmacológicas y los médicos han sabido llegar a ellos ofreciéndoles  resultados – no siempre buenos para el sujeto- y se han aliado a ciertas políticas para sostener la vía de la normalización: un para todos igual.

Al ver estas coordenadas semejantes en diferentes países (aunque cada uno con su color local) Judith nos ha transmitido que el psicoanálisis aún no ha encontrado aún la manera de hacer saber de su eficacia, del alivio que produce en los padres.

Durante la reunión se ha conversado especialmente acerca del tema de cómo incluir a los padres en el tratamiento de esta clínica. Se ha pensado, especialmente, en trabajar con los docentes que muchas veces se encuentran desorientados para alojar a estos chicos que sí o sí deben estar en la clase.

Nos resulta importante destacar que en este encuentro han participado integrantes de la organización “La main à l’oreil”, que es una organización de padres son amigos del psicoanálisis y que se han reunido a partir de testimonios y experiencias orientadas por el psicoanálisis. A ellos les interesa hacer saber que como padres tienen el derecho de elegir que tipo de tratamiento quieren para sus hijos y que no están de acuerdo con que una ley se los determine. Nos hicieron llegar también noticias de TEADIR , otro grupo de padres de España que también impulsa el derecho a sopesar la normalización a las necesidades del sujeto.

Todo esto finalizó con la alegría de saber que hay diferentes caminos que aún no hemos intentado y tenemos que buscar la manera de poder llegar a los padres y a los docentes, tal vez creando nosotros también grupos de padres en Argentina.

27 de junio de 2013

Vocaciones de Susana Hoffmann y Marcos Xcella. Adelaidas Arte y Serigrafía.

Las Adelaidas es un proyecto que desarrollamos desde1997 Susana Hoffmann Médica Psicoanalista y Artista y  Marcos Xcella  Artista y Chef.
Nuestro trabajo está pensado, desde sus orígenes, para que funcione como una obra estética y portable. Los soportes que utilizamos varían: cuadros, telas, cortinas, tapicería, alfombras, cueros, prendas de vestir, etc.; dependiendo del objetivo de cada intervención.
Los estampados que elegimos para nuestra última colección de medias dieron origen al nombre de "Adelaidas". Las medias Adelaidas consisten en medias intervenidas artísticamente: con serigrafía, tintura, bordado con piedras, perlas, cristales, canutillos y lentejuelas. Cada par de medias es estampada, teñida y bordada una por una, en forma totalmente artesanal.

Todos los productos de nuestras colecciones-intervenciones están totalmente hechos a mano. Estos factores constituyen su originalidad y exclusividad, dándole caracter de objeto de arte a cada obra.

  Para contactarnos, escribinos a lasadelaidas@yahoo.com.ar.


Delantal intervenido Gato Dumas

EL ESTUDIO DE LAS ARTES Y LOS OFICIOS.

Espacio de Creación

Fachada del Estudio
Serigrafía y realidad

Cuadro en Serigrafía y herramientas



Medias Silvana Swiss Origin Intervenidas están a la venta en la Galería Promenade

Vocaciones.Cita en las Diagonales Band. La Música que nos gusta y nuestra Música. Cita en las Diagonales.

Cita en las Diagonales Band 



La música que nos gusta y nuestra Música.
Cita en las Diagonales Band es una sección de Cita en las Diagonales www.citaenlasdiagonales.com.ar
Revista de Psicoanálisis y Cultura.


Nuestro Objetivo para esta sección : Difundir la música que nos gusta.
La música y los músicos que admiramos!
Vocaciones Musicales.
Música para Cita en las Diagonales, Puertas y Puertos, Futbolhadas y El estudio de Artes y Oficios.

Dirección: Tomás y Susana Hoffmann.
Arte y Producción: Susana Hoffmann
Biografía
Participan en esta Band: Susana Hoffmann (Canto y Piano), Alejandra Ochoa (Canto y Piano), Ariel Azcárate ( Piano y composición), Ruy Folguera (Músico y Compositor), Aline Meyer ( canto, Instrumentista), Alejandro Franov ( Musico poliinstrumental, Canto y Composición), Federico Goldberg ( Productor Musical).Silvana Gregori( Canto y Música: Futbolhadas) Martina Iñiguez ( Poetiza Lunfardista). Carlos Gianni( Músico Compositor).




26 de junio de 2013

Vocaciones. Edit Tendlarz con Prólogo de Liliana Cazenave al Libro Una Clínica posible del autismo infantil. Cita en las Diagonales.








Prólogo

La recopilación que realiza Edit Tendlarz en este volumen de los artículos de tres números del Aperiódico Psicoanalítico dedicados al autismo es especialmente pertinente en la actualidad, dado que este cuadro pareciera  haberse tornado hoy en una epidemia. En efecto, el diagnóstico de autismo, cada día definido en forma más imprecisa por los distintos DSM, tiende hoy a extenderse en detrimento de las psicosis en la infancia.
Pertinencia porque el autismo es hoy un caso urgente. Como lo señala Eric Laurent,  en la actualidad el cuadro está en España, Francia e Italia, en el centro de una cruzada contra el psicoanálisis que ha llegado al punto de pretender regular por ley su exclusión como alternativa terapéutica, e imponer, como lo señala Santiago Castellanos de Marcos  que sean las Terapias Cognitivo Conductuales las que dispongan de la garantía del estado para abordar los tratamientos de autismo. Estas maniobras, apoyadas por un sector de la industria farmacéutica,  forman parte de una estrategia más amplia que intenta incidir en  la salud mental en general.  Esta tendencia  está también presente en nuestro país en la  elaboración de las leyes nacional y provinciales de autismo.
Vigencia del autismo finalmente, porque como lo plantea Graciela Giraldi, el autismo no es solamemente una problemática subjetiva clínica sino el modelo de nuestra civilización.
 Los numerosos artículos  que componen este volumen nos transmiten  ágilmente el panorama variado de las elaboraciones e invenciones de psicoanalistas del Campo Freudiano y escuelas de la AMP concernidos en la práctica con sujetos autistas.
Los artículos  dialogan entre sí en torno a una serie de temas. Recortaré  en mi lectura algunos.


¿Qué es el autismo?
Como plantea E. Laurent hay una dificultad diagnóstica con el autismo dado que su origen es desconocido.
La hipótesis de que está causado por alguna afectación del sistema nervioso central, nos dice Neus Carbonell, ha llevado a considerarlo un déficit y determinó que pase a ser controlado por la neurología.
 Las TCC, como plantea Santiago Castellanos de Marcos reducen a la persona  con autismo a la dimensión  del trastorno de conducta y cognitivo dejando fuera la subjetividad
 La polémica sobre la caracterización de este cuadro  también se da dentro del campo psicoanalítico en el que constituye un campo abierto a la investigación. La particularidad estructural del autismo frente a la psicosis es una discusión vigente: desde la perspectiva de la entrada o no en la alienación, de la localización del goce, de la posibilidad o no de la alucinación verbal.
Patricio Alvarez en “Desencadenamientos tempranos y tardíos” plantea que es uno de los cuadros más graves de la psicosis, ya que “el desencadenamiento temprano impide -u obstaculiza- la estructuración simbólico- imaginaria del cuerpo, el yo y  la realidad”.

Invención versus déficit:
Sin embargo la caracterización del cuadro no da cuenta de la singularidad del sujeto. La apuesta del psicoanálisis es oponer la invención del sujeto al déficit.
 Marita Manzotti explicita esta orientación al proponer “…dejar de lado las deficiencias, las fallas, lo “que no hay” o “no hacen” estos niños, para dejarnos tomar por la operatoria, la producción que ellos llevan adelante para habitar el mundo”.
 El saber hacer con el síntoma es la invención propia de cada sujeto para tratar aquello que lo invade.
Efectivamente, como plantea Miller en el comentario del caso de Pilar Foz Rocafull “Soy una niña de verdad”, en tanto “es el nudo constituyente del ser hablante lo que está en cuestión…” en el autismo, el sujeto está obligado…a un esfuerzo de inteligencia, de invención”. Es por ello que en contraposición al déficit, a veces con  ese esfuerzo de invención puede producirse genialidad.
Gustavo Stiglitz  nos dirá que “Hay sujetos que nunca salen del autismo, lo cual no les impide desplegar algún recurso sintomático para humanizar a su Otro y crearse su propio modo de estar con los otros”
Este saber hacer con el padecimiento, es también testimoniado por Mariana Weschler, madre de  una niña autista, que escribió el libro “Chicos extraordinarios  de padres comunes y corrientes: relatos alrededor del autismo”. La cito: “Me embarqué a escribir este libro: para que cuando alguna mamá preocupada, culposa, desorientada o cansada, quiera buscar alguna identificación en sus propias macanas pueda encontrarla.”

El abordaje del autismo
Hoy en día, quienes consideran al autismo como un déficit tienden, como subraya  Maria del Carmen Arias, a normalizar al autista por la educación con prácticas autoritarias.
El psicoanalisis, como lo afirma Claudia Lijtinstein , “en contraposición a los métodos de aprendizaje intensivo estandardizados y masificantes, propone dejarse enseñar por los signos más genuinos de cada niño, localizando su particular modo de encierro.” Pero “En ningún caso se trata de dejar al niño ser juguete, por ejemplo, de sus estereotipias, repeticiones, ecolalias, considerándolas como un primer tratamiento elaborado por el niño para defenderse; se trata de introducir allí , en una presencia discreta, nuevos elementos que van a complejizar “el mundo del autismo”. (cita del documento de la Comisión de Iniciativas del Instituto Psicoanalítico de la Infancia, de Judith Miller).
J.C. Maleval propone como base de la cura del autismo
 tomar apoyo sobre la original forma de localización de goce del autista, esto es, sobre el borde,
Encontramos en este libro varias viñetas que dan cuenta del acto analítico con sus estrategias transferenciales y tácticas de intervención.
El “decir no” al estado homeostático es planteado por Pilar  Foz Rocafull en el  caso de Ana, en el que la analista avala el “decir no” a la posición de  marioneta del Otro que ocupaba la niña.
Los artículos sobre el objeto autista de Silvia Tendlarz y el mío propio, interrogan los avatares del objeto autista en el tratamiento. Silvia Tendlarz subraya que no se trata de ningún modo de despojar al niño de ese objeto que es parte de su invención personal, sino de desplazar ese caparazón a través de intercambios con otro, experimentado como menos amenazante.
El trabajo con los padres es considerado “Una condición sine qua non en el trabajo con el autismo”, como lo plantea Marcela Errecondo en el título de su artículo. Propone  dejarnos enseñar en  por el saber de los padres acerca de los significantes que produjeron al sujeto y  asociarlos como partenaires del trabajo con el niño.
Josep María Panés afirma que el psicoanálisis  no culpabiliza a los padres sino que “cumple la función contraria: contribuye a apaciguar la angustia y a frenar la mortificación que muchos padres de niños autistas y psicóticos padecen, al darles u lugar como sujetos e invitarlos a hablar del trauma que…h a sido el encuentro con la patología del niño.”
Lejos estamos del activismo sostenido por tratamientos en base a técnicas reeducadoras que proponen a los padres convertirse en educadores las 24 horas, instalando como señala  Mariam Martín Ramos un feroz superyó.
No faltan los abordajes institucionales  desde la orientación lacaniana. Silvia Comastri plantea la institución como lugar tercero alrededor del cual se produce la recomposición simbólica y la localización de goce.
Iván Ruiz Acero nos presenta a la Asociación TEAdir de padres, madres, familiares y amigos de personas con Trastorno del Espectro Autista, que plantea como un lugar  de asunción de la palabra, que contrarreste la identificación al grupo y a obturar la palabra propia con el objeto hijo-enfermo.
Leer esta compilación, que no puede ni pretende ser exhaustiva para un tema  tan abierto a la investigación como es el autismo, despierta entusiasmo, pues transmite el deseo no sólo de no retroceder, sino de avanzar en el tratamiento posible del autismo.

                                                  Liliana Cazenave


Cita en las Diagonales 

 



Vocaciones Tomás Hoffmann y Susana Hoffmann. Algo de la Cocina.

Tomás Hoffmann y Susana B. de Hoffmann
Amigos les contamos algo de la cocina de Cita en las Diagonales El eje central de la misma es interrogar acerca de las vocaciones, las contigencias y coyunturas que hacen que un quehacer, una actividad, una profesión, sea (o no) elegido, para y por alguien. Durante la semana trabajamos con Tomás 8 horas con analizantes en nuestros consultorios, Tomás en el 7 y yo en el 5 piso de un mismo edificio, luego horas de estudio todos los Días.
Para Cita en las Diagonales Tomás y yo investigamos a quienes queremos invitar, entrevistar siempre pensando en lo que a ustedes les puede interesar...tarea dificil, yo me ocupo de la producción y el arte y Tomás del estudio y la investigación, luego una vez decidido manos a la obra, con nuestro equipo de camarógrafos Nestor Rodriguez Correa y Daniel Guzmán nos dirigimos a la Cita planeada o grabamos en nuestro estudio....luego el duro trabajo de Tomás de editar la entrevista juntos buscamos lo que vamos a insertar...la música la tambien decidimos juntos.
Ustedes se preguntan cuando todos los dias otras dos horas y los fines de semana a full. Mauricio Giacomino se ocupa de armar cada página yo trabajo con él en el Arte, Laura Panico, Felicitas Soria en la traducción y Silvia Ons aportando todo lo que puede para la revista.
Como ven somos un equipo chiquitito, además Laura y Pablo Hoffmann nuestros hijos nos ayudan con sus ideas y sus novedades, Julio Abdala y Pilar Cean nuestros hijos políticos con sus charlas y sus conocimientos,
Las redes sociales yo sola me encanta pensar en ustedes !!!
Cita en las Diagonales.
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18 de junio de 2013

Vocaciones. Edit Beatriz Tendlarz ¿Qué me motivó a hacer la compilación de los artículos de 30 autores que escribieron sobre autismo y que dieron lugar a que se arme este libro? Por Edit Beatriz Tendlarz



¿Qué me motivó a hacer la compilación de los artículos de 30 autores que escribieron sobre autismo y que dieron lugar a que se arme este libro?
Por Edit Beatriz Tendlarz

         Este libro nace como respuesta a una publicación que tiene ya una década de vida. En estos diez años, si algo caracterizó a esa publicación, llamada Aperiódico Psicoanalítico, fue la variedad de temas que hemos tratado junto con psicoanalistas de diferentes partes del globo.

Nos ocupamos de trabajar cuestiones que giran alrededor de una nueva forma de lazo que opera en esta época, donde el aislamiento se impone como estilo de vida. Los tiempos en los que nace el psicoanálisis son llamados por Jacques-Alain Miller “una época disciplinaria, en la que el padre, con su reino simbólico, producía una suerte de ordenamiento con relación al goce, hoy, a partir de la declinación de este significante primordial surge un nuevo reinado: el reinado del goce”. En la actualidad, como dato fundamental, hay un goce que tropieza a cada paso en la subjetividad de cada quien. 

Los tres últimos números del Aperiódico estuvieron dedicados exclusivamente al tema del autismo. Me pareció un tiempo interesante en la vida del Aperiódico que diversos psicoanalistas puedan volcar sus trabajos de exploración e investigación sobre los distintas rostros del autismo. Era necesario compilar esos trabajos en un solo volumen. Este material fue cuidadosamente elegido, al punto de suscitar un fecundo caudal de cuestiones clínicas que llevarán al lector a repensar qué psicoanálisis ofertamos desde la orientación lacaniana en el tratamiento de los autismos.

Me refiero a los autismos en plural ya que desde nuestra orientación se trata del abordaje clínico de cada autista, ya sea de un niño autista o de un adulto autista. Que los psicoanalistas podamos responder a cada uno de los autismos, y escuchar así el testimonio singular del padecimiento de cada quien y de cada familia.

¿Por qué dedicarle atención a la clínica del autismo? En la actualidad, la clínica del autismo sostenida desde el psicoanálisis nos alienta a que, para muchos niños, el destino puede romper con ciertos estigmas que favorecen la creencia de la cronificación deficitaria. En un mundo donde lo que se celebra es el “hombre cognitivo”, donde diversas teorías sostienen la tesis del déficit en el autismo, será la comprensión de ese déficit y el tratamiento personalizado que permitirá ir construyendo un corpus de técnicas que logren sostener al niño en su educación y adquisición de conductas. Es notable la divergencia que podemos ubicar entre el modo de operar en las terapias cognitivo-conductuales y en el psicoanálisis, dado que la clínica psicoanalítica nos interroga constantemente en nuestro qué-hacer sostenido por el deseo del analista.

En esta ocasión, la propuesta, desde el psicoanálisis de la orientación lacaniana, es que los analistas podamos acompañar a los niños autistas en un trabajo de invención donde la precisión clínica opere como brújula del tratamiento abriendo cuestiones éticas y políticas que nos conciernen.

Se trata de un acercamiento al sujeto autista en la construcción de un nuevo horizonte que difiere sustancialmente de las técnicas de aprendizaje. Al decir de Jacques Lacan, el niño autista está en el lenguaje, en el agua del lenguaje. Si bien es cierto que algunos niños se las podrán arreglar con retazos de delirios, otros lo harán de manera diferente, en la medida que el analista pueda rescatar aquello tan singular de cada uno y acompañarlo en el devenir del tratamiento.

El esfuerzo del psicoanálisis es demostrar que no hay etiquetas posibles en tanto cada sujeto es inclasificable, es decir que no encaja en ningún protocolo. Los padres que optan por analistas que abren las puertas a la singularidad de los seres hablantes van a contramano de lo que ciertos sectores de nuestra sociedad proponen. En los tratamientos psicoanalíticos, a los padres se les abre un espacio para que puedan testimoniar sobre el padecimiento que sufren, tanto ellos como sus hijos. Los analistas seguimos apostando a actualizarnos en la clínica, oponiendo a las cifras y evaluaciones la respuesta psicoanalítica, es decir, abriendo el juego a la subjetividad de cada uno.

Vocaciones. Claudia Lijtinstens. Especificidad de la práctica clínica con el autismo: especificidad de una “formación” -Ejemplos en la práctica institucional







Especificidad de la práctica clínica con el autismo: especificidad de una “formación
-Ejemplos en la práctica institucional-

Por Claudia Lijtinstens


Hoy son tiempos complejos para nuestro campo y nuestra práctica y, como operadores de la salud, debemos estar en condiciones de escuchar la actualización del malestar sosteniendo los principios éticos que rigen nuestra práctica, principios que orientan principalmente el tratamiento de la pulsión.

Esa ética es la que permite responder a la biopolítica del mundo global con la operatividad que cada uno extrae de la formación del analista.

El discurso analítico aplicado a los campos de la salud y la educación nos permite leer el síntoma y lo que segrega el discurso del Amo traspasando la tendencia todo-comportamentalista[1] de las políticas sanitarias actuales.

La problemática generada en torno al autismo es un reflejo de esta contaminación todo-comportamentalista, una de las refracciones de esta doctrina que se disemina por el campo de las políticas de salud y de educación y que obliga a estar advertidos y preparados para debatir, argumentar y exponer los principios de nuestra práctica y sus efectos, así como a dar testimonio de sus resultados.

El siglo XXI -decía recientemente E. Laurent- es el siglo de hablar a cielo abierto,  instándonos a investigar, trabajar y seguir comprometidos en “hacer saber” la solidez y coherencia de esta práctica y de nuestra formación para llevar adelante los tratamientos posibles de la pulsión, tome esta la forma que tome.

1-Especificidad de la formación vs. la especialización

Es un punto central en la política del campo freudiano -y en la de sus instituciones en particular- el desplegar transferencias de trabajo que orienten a otros a introducirse en un trabajo orientado por sus principios, para que, desde allí, ser capaces de hacer frente a las nuevas configuraciones que adopta la clínica o las innovaciones en la práctica.

La formación y la experiencia de un análisis son las herramientas fundamentales con las que cuenta un analista, un practicante del psicoanálisis, para escuchar las reglas del inconsciente, su lógica combinatoria, su original modo discursivo, y esto aún con los sujetos sumidos en el mutismo profundo o el rechazo masivo a la palabra y al Otro.

Es el propio recorrido de formación lo que va a privilegiar una escucha y decidir una operatividad a seguir en cada caso, en tanto la elucidación de las cuestiones del síntoma y del fantasma de cada practicante favorecerán el encuentro con un deseo inédito, un practicante aclarado de su acto…[2]

El psicoanálisis no forma especialistas en algún campo de aplicación en particular, aún cuando cada practicante haya realizado una elección o acercamiento a un campo más circunscripto de interés o de acción profesional como el autismo, el psicoanálisis con niños, las toxicomanías, etc.…

El psicoanálisis no se especializa y tampoco se generaliza. En todo caso se ocupa del sujeto de la palabra, del parletre, en tanto sujeto anudado a un cuerpo, independientemente de cuál sea la categoría clasificatoria en la que se lo incluya.

Esto significa que “especializar” a quienes trabajen en, por ejemplo la clínica del autismo, en un modelo técnico de intervención o de diagnóstico es la antítesis misma de una acción orientada por lo real. Es lo opuesto a favorecer una formación sólida en los principios del psicoanálisis y su aplicación a la terapéutica, pues es esto lo que permite agujerear el saber y asentarse en esa posición de analizante civilizado[3], anudándose en una transferencia al psicoanálisis como causa.

Quienes han abordado en los últimos años el campo específico de aplicación del psicoanálisis a la clínica del autismo nos han mostrado que, justamente la no-especialización, el analista como un desespecializado[4], es quizás la acción más poderosa que se puede favorecer en el trabajo clínico, tanto en el ámbito de la institución y la práctica en equipo como en el dispositivo tradicional de atención.

Es la acción que se desliza por debajo de las operaciones de vaciamiento de sentido, de descompletamiento,  de introducción de la falla y de la lógica del no-todo, que introduce un analista con su acto.

Entonces, no se tratará de definir el protocolo de manejo eficaz del objeto autístico, el rol de co-terapeuta a adoptar por los progenitores o la técnica aplicable frente a los fenómenos de cuerpo presentes en un niño autista, sino que, por el contrario, se intentará cernir eso que no miden las clasificaciones ni tampoco se verifica mediante una acreditación, esto es, la formación del analista, cuya esencia es el tratamiento de la pulsión como modo invariable de tomar relevo del propio deseo, lo cual se vuelve esencial para elaborar la especificidad de una acción que procure producir un sujeto.


2- La  especificidad de una acción

Nuestra praxis, la del tratamiento de lo real por lo simbólico[5], se despliega actualmente en diferentes y variados campos de aplicación del discurso analítico, dando lugar a experiencias inéditas. 

Los jóvenes tienen hoy algo más accesible que en otros tiempos la posibilidad de insertarse tempranamente en el campo de aplicación de lecturas de la subjetividad, a través de una variada gama de prácticas recientemente estandarizadas (moduladas, definidas, aranceladas, legisladas) dentro del mercado de la salud mental: el acompañamiento terapéutico, el apoyo a la integración escolar de niños con discapacidad, las prácticas supervisadas, las pasantías de formación pre-profesional, entre otros. Estos espacios de desempeño los (ex) ponen -tempranamente- al contacto con el autismo y la psicosis en la infancia, con efectos que requieren ser evaluados.

En muchos de ellos se escucha una genuina preocupación por introducir, en ese padecimiento subjetivo, una mirada menos constreñida por las clasificaciones estándar y una escucha que permita establecer el cálculo clínico de las posibles intervenciones.

La formación supone, sabemos, el estudio intensivo en la especificidad de los conceptos y la teoría psicoanalítica pero, además, el análisis y control de la práctica permanente.

Es a partir de los efectos de formación surgidos desde estos tres pilares, con las herramientas que se consolidan en este trabajo, que se pueden introducir, en la lectura de la subjetividad, las coordenadas estructurales de un sujeto -su relación al cuerpo, al saber, a los objetos, al Otro de la palabra y del lenguaje- para establecer de qué se protege ese sujeto, con qué no se las puede arreglar.

Es esa la vía para reducir la relación del sujeto a lo real, a la pulsión, diseñando y ayudando a construir soluciones que respeten la trama discursiva de cada sujeto, contando que siempre habrá eso que falla y que resiste a la normativización.

Es entonces absolutamente preciso que aquel que ingresa en los caminos de la formación analítica esté en condiciones de introducir -cada vez- las coordenadas simbólicas que permitan leer el caso desde la ética que incluye al Otro y al objeto a, es decir, la ética de las consecuencias, lo cual presupone una escucha e intervención lejos del furor curandis, donde la lógica de lo imprevisible, de la inconsistencia y de la imposibilidad son las condiciones que orientan la lectura de lo real del síntoma.

La “acción lacaniana”, la “clínica de la contextualidad”, el “analista ciudadano”, son los modos como J. A. Miller nombró la operatividad del analista por fuera del dispositivo analítico clásico, “…acción que puede precipitarse en los focos más precisos de nuestra sociedad y en particular en las redes de asistencia, en las prácticas institucionales y sociales y en las políticas de salud mental en genera[6]l.

Las clasificaciones y la tendencia evaluativa generalizada a la que, recientemente, se refirió E. Laurent en ocasión del Congreso AMP, sólo pueden ser interrogadas, interpretadas y, hasta diría, combatidas frente a las ofensivas verificadas en los últimos tiempos en contra del psicoanálisis en general, a partir de los efectos de formación, efectos que confieren a un operador del discurso analítico la posibilidad de volverse dúctil y dócil para introducir en su operación identificaciones no-segregativas, a diferencia del Amo, que impone identificaciones claramente segregativas.

3-Especeficidad del autismo

Establecer la especificidad de la clínica del autismo y, fundamentamente, diferenciarse de una terapéutica todo-comportamentalista, es central, en el sentido de que “el todo-comportamentalismo significa crear ad novo, ex nihilo, una burocracia de educadores comportamentalistas cuya formación  se circunscribe a técnicas reeducativas o procedimientos pautados, normativizados, para revertir el déficit…”, que pretenden eliminar enteramente el síntoma.

Abordar el autismo no desde la perspectiva del déficit sino poniendo el acento en la especificidad de su sufrimiento nos conduce a enfatizar la formación de los practicantes en tanto capaces de escuchar lo que ellos tiene para decir[7], como operadores que se disponen, antes que a aplicar métodos de aprendizaje intensivo[8], a dejarse enseñar por los signos más genuinos de cada niño, localizando su particular modo de encierro.

Pero este dejarse enseñar requiere poner en ejercicio una operación de lectura[9], de traducción de aquellas manifestaciones enigmáticas que irrumpen en la vida de estos sujetos y que traducen un desarreglo profundo a nivel del cuerpo, del Otro, del lenguaje y de los objetos.

En el autismo, el modo singular de presentarse el cuerpo (desanudado del significante, cuerpo máquina, sin bordes ni orificios), produce un desparramo apremiante de la pulsión, instalándose esa desafección y ajenidad tan frecuentes frente a los acontecimientos en general.
                                                                                        
Se trata de ubicar aquello que posibilite salir de ese encapsulamiento introduciendo elementos nuevos. Localizar un borde,  aflojarlo o extenderlo, construir neo-bordes, desplazando su espesor.

Esta formulación de nuevos espacios, que no son ni del sujeto ni del otro, pero en el cual “se puedan producir nuevos intercambios articulados con un otro menos amenazante[10]”, da lugar a un campo de dialectización y de juego que favorece otra metonimia distinta a esa deriva significante perpetua característica del autismo, haciendo lugar a un lazo social más humanizado.

Estos espacios de juego, de encuentro, no están circunscriptos a una técnica específica ni destinados a producir un determinado aprendizaje. Por el contrario, se intenta delimitar allí ese nudo entre el aflojamiento o ampliación del borde y una satisfacción o efecto de goce en el cuerpo.

Es de fundamental importancia delimitar esos bordes, ese armazón defensivo que puede ser captado a partir de la repetición, del golpeteo o los gritos sin sentido, de la insistencia del significante sólo, de los pedazos de objetos elegidos entre otros, pues es allí, en esos detalles, desde donde se pueden rastrear los signos de ese “tratamiento” que el niño –como lo precisa A. Stevens- ya viene realizando para “…tratar a su Otro[11].

Frente al autismo, desde nuestra perspectiva de intervención, se pretende explorar todos los intentos de introducir elementos significantes nuevos (everything goes, dice Laurent),  para crear ese espacio de borde que tome distancia del cuerpo, procurando que se puedan separar del cuerpo algunos objetos, a la manera de una extracción de objeto.

Pero extraer un objeto clave de ese espacio, de manera de suscitar entre el dispositivo clínico y el sujeto, un intercambio en lo real y no a nivel imaginario como sería la reducción de un técnica reeducativa o de hábitos de sociabilización.

Para quienes nos ocupamos de niños o jóvenes autistas -tanto en las instituciones como en la práctica de consultorio- se hace ineludible descifrar, leer, detectar, la presencia de ese modo singular e irrepetible que adopta la lengua privada y su medio singular de protección, y esto es, justamente, establecer la especificidad del autismo y la psicosis en la infancia, a partir de los elementos que brinda la formación del analista.

4-Ejemplos de una práctica institucional.

Es posible apreciar cómo esa función de “partenaire fuera de toda reciprocidad imaginaria[12] (distinto a un modelo o patrón a imitar del maestro), es encarnada por un equipo pluralizado que se acopla, de una manera activa pero a la vez prudente, al trabajo que realiza un sujeto autista.

Este caso es el de un joven de 15 años,  quien nos enseño a leer los signos de su tratamiento de lo real y cómo, en el abordaje institucional,  va trazando y construyendo su propia cartografía de lo real, la singular manera de establecer las condiciones que él mismo propone para su tratamiento.
Luego de ser admitido en la institución hace un año aproximadamente -y a pesar de contar con un lenguaje rico y dominando el código de la lecto-escritura- muestra un lenguaje oral y escrito reducido a palabras sueltas, sin entonación o grafemas enlazados sin solución de continuidad.

Desde el primer momento formula incesantemente una pregunta que acompaña el tocar todos los objetos y que parece no tener fin, éste detalle empieza a ser circunscripto por el equipo, a partir de la presencia y escucha regular ofrecida.

Frente al incansable “¿qué es esto…? que C. enuncia repetidamente se advierte que señala especialmente aquellos objetos “que hacen borde[13], que recubren las partes del cuerpo de sus educadores (ropas, adornos u objetos del cuerpo) ritualizándose un juego con el que va nombrando un contorno que claramente arma y delimita un objeto fuera-del-cuerpo[14] y que puede plegarse al suyo propio.

También su excitación motriz comienza a reducirse, luego de que se precisa que el estar sólo, sin el borde regulatorio de un educador (escuchando o mirando videos musicales durante horas) lo lleva a incrementar esa excitación motriz y lenguajera hasta límites insostenibles.

Se van diseñando, frente a estos elementos, las primeras escansiones en el dispositivo de trabajo: horarios, espacios definidos, momentos para la realización de actividades, siempre con la presencia sostenida y prudente de un interviniente que modera el balanceo, el baile desenfrenado o la repetición infinita. El recorte espacio y tiempo, anudado a la presencia cercana del educador, produce un marco organizado por donde transitar, aquietándolo.

Otro signo presente es su  deambular sigiloso y casi imperceptible por la institución: entra o sale de la cocina, se escabulle de la sala de un taller, se desliza hacia el patio o adentro de la administración y nadie parece percatarse inmediatamente de ello. Y en cada lugar, perfectamente advertido de quien lo ocupa, “extrae algo”. A veces cosas de gran valor, otras de carácter insignificante, pero siempre guarda y esconde esos objetos entre sus ropas.

En ocasiones llena sus bolsillos de piedras, en otras de papeles; a veces lo hace con prendas de vestir ajenas, teléfonos celulares, libros, agendas, etc.
Es entonces esta sustracción la que es elevada a la condición de una verdadera manipulación significante -y no de un mero comportamiento insidioso- por medio de la cual el joven introduce  un menos como tratamiento del Otro, precisamente en la mirada, a la vez que logra proveerse cierta satisfacción a partir de una especie de resonancia corporal mediante esos objetos.

Algunos meses más tarde, se realiza en el taller de plástica la construcción de un muñeco de tamaño real utilizando diversos materiales para cubrir el contorno del cuerpo, entre ellos, papeles de diario.

El joven se mostró sumamente fascinado por este cuerpo, en un primer momento asexuado, participando activamente en su construcción, realizando una singular actividad: al mismo tiempo que aplica –con pegamento- papeles de diario sobre los contornos del cuerpo del muñeco intercala esta acción aplicando, con la misma técnica papeles sobre su propio cuerpo, en una especie de reproducción de la acción de construcción de ese cuerpo en el suyo propio.

De una forma excepcional, el joven realiza este “armado” de un cuerpo, en un trazado que rodea realmente el cuerpo, apelando a este “objeto de síntesis”, a la construcción de un “doble” como forma de suplencia de la relación con aquello que no está, su cuerpo, su nombre, un ideal”[15].

Los papeles de diario, en este caso, son hoy los elegidos como objeto de intercambio, el transita con bolsas llena de recortes de papeles, que lleva y trae y son posibles de intercambiar, pegar o dejar en algunos lugares, mucho más apacible en su transitar.

Ante estas condiciones, se diagraman con el equipo pautas que le permiten ordenarse en la institución pero que van en oposición a la imposición de una regla por anticipación. Por ejemplo, se instituye en la reunión de construcción clínica un “principio” de funcionamiento que establece que en la institución “…es posible extraer o poner en circulación los objetos...” quitando del medio toda connotación de sentido común, totalizadora o universalizante de la norma, como así también su carácter de imposición de la voluntad del Otro.

5-Algunas reflexiones finales:

El cálculo institucional requiere bascular en esa tensión entre el sujeto y la presencia de ese real.
La intervención más propicia, tanto frente al goce homeostático inercial como al desborde de un real insoportable, es la introducción de un freno, de una pausa cuando el niño se ubica como condensador de goce, identificado al objeto.
Ese NO o puntuación que se sostiene en la presencia del cuerpo institucional, del equipo, del interviniente como partenaire real, que introduce nuevos circuitos metonímicos de los objetos como un modo de sujetar el rechazo impenetrable, acercando la vía discursiva, como un  modo de tratar los ruidos perpetuos de la lalengua de la cual el sujeto de defiende.

En la psicosis debemos realizar un doble movimiento: por un lado, acompañando el hecho de que la lengua tome a su cargo el goce, el trabajo interpretativo; establecer ese lugar del Otro, es decir, permitimos la traducción o el abrochamiento que localice el goce favorecemos, autorizamos la instalación del lugar del Otro pero, a la vez, apuntamos a la puntuación, a la estabilización, a la homeostasis; apuntamos a la posibilidad de que se produzca un corte, que la lengua sea menos compacta u holofraseada.

Se trata de obtener la posibilidad de que haya “comas” que puntúen la holofrase significante infinita.

Apuntar al síntoma es, justamente, volver sobre los significantes, aislarlos, separarlos de la cadena, darles todo su lugar, desengancharlos de la cadena significante y centrarse en el acontecimiento de cuerpo que representa ese significante, los signos que denotan alguna tenue satisfacción, aislarlos a la manera del fenómeno elemental.

Acoplarse al trabajo del sujeto para leer cómo se conforma, en cada caso, ese real. Su tratamiento permite hacer ingresar la posibilidad de un intercambio, la elaboración de una cadena, un ritmo, una secuencia discursiva y definir verdaderos espacios de sujeción.

A diferencia de las prácticas reeducativas que apuntan a la normalización y adaptación de aquello que permanece bajo un déficit o desadaptación, la orientación lacaniana introduce la vía de la enunciación, de elevar aquello que funciona como solución o defensa a la dignidad de metáfora de una posición subjetiva.
Es por la vía de la formación y de la ética que encarne cada practicante, que será posible de encontrar los medios y las herramientas necesarias para ligar cada sufrimiento a un decir, favoreciendo un tipo de enunciación y una cierta circulación metonímica de los objetos, en el marco de la pluralización del Otro y de una mirada clínica -no estandarizada- del sufrimiento en la infancia.

[1] Laurent, Eric: Reunión de autismo. 25 de Abril 2012.Congreso A.M.P. Bs. As.

[3] Laurent, Eric:
[4] Stevens, Alexandre: “La Práctica del Acto”. Carretel No. 6. Revista de la Diagonal Hispanohablante y Americana de la N.R.C. 2004
[5] Lacan, J.: Seminario 11 “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis”. Pág. 14.
[6] Miller, J.A.: “Un esfuerzo de poesía”.Inédito.
[7] Lacan J.  "Conferencia en Ginebra sobre el síntoma"  en Intervenciones y textos 2, Manantial, Buenos Aires, 1989
[8] ABA / TEACH / FLOORTIME /
[9]  Miller, J. A.:Leer un síntoma” Revista Lacaniana de psicoanálisis N°12.Abril 2012
[10]  Laurent Eric. Los espectros del autismo. El sentimiento delirante de la vida. Colección DIVA.2011
[11] Stevens, A.: Práctica del Acto. Carretel 6.Revista de la Diagonales Hispanohablante y Americana de la N.R.C.Julio 2004

[12] Ídem.  Pág. 78
[13] LAURENT, E.: “Fragmentos sobre el autismo” Revista “Lazos” del 20 de enero de 1997. Pág. 76
[14] Ídem
[15] Velázquez José Fernando. Autismo  y Esquizofrenia. Carretel N°3.Año 2000