31 de mayo de 2013

Vocaciones. Cita informa Hugo Freda Centro de Estudios Psicoanáliticos.









Hugo Freda: Trabajo  en la Unversidad Nacional de San Martin. que ha creado el Centro de Estudios Pisicoanalíticos, (C.E.P) confiándome la dirección del mismo.
Dicho centro tiene una característica fundamental y única.
Es el primer centro de psicoanálisis de Argentina inscritpto en una universidad del estado que no está asociado a ninguna carrera universitaria (psicologia, filosofia sociologia etc).
De lo que pude averiguar el único que existe en el mundo de características semejantes es el Departamento de Psicoanálisis que fundo  J. Lacan y que funciona actualmente en Paris en la Universidad de Saint Denis Paris VIII, bajo al dirección de nuestros amigos del Campo Freudiano.

El CEP desarrolla una serie de actividades:

  1. Atencion psicoanalitica
  2. Enseñanza
  3. Investigación.
  4. edición.
Además de acciones diversas en la Universidad y en el distrito de San Martin.
En lo que respecta la atencion psicoanalítica se abrió el Centro de Atencion Psicoanalitica (CAP) a bierto a todos los miembros de la universidad (alumnos profesores adminidstradores...) y a la población de San Martin. Es un servicio gratuito que permite a toda persona que lo desee encontrar a un psicoanalista durante un tiempo limitado.
La enseñanza:
Damos dos materias optativas de psicoanálisis una de grado y otra de post- grado para todos los alumnos de la universidad a partir del proximo cuatrimestre.
Se creó el 1° Diploma de Estudios Avanzados (DEA) de psicoanálisis qu tambien comienza dentro de unos meses.
La investigación: estamos en contacto con universidades brasileras y americanas con las que estamos elaborando planes de investigación.
La edición: se ha creado una colección de libros de psicoanálisis que ha publicado ya
  Jacques-Alain Miller ,el  Delgado  publicará dentro de unos meses a Serge Cottet con un plan de edición para los 3 proximos años.

Datos: La Universidad Nacional de General San Martín1 (UNSaM o UNSM) es una universidad pública argentina cuya sede principal se ubica en la ciudad de San Martín, cabecera del partido homónimo, ubicado en la zona norte del Gran Buenos Aires.

30 de mayo de 2013

Vocaciones. Tomás Hoffmann Editorial 1. Que es Cita en las Diagonales. Vocaciones.




 
Tomás Hoffmann Director de la Revista y Editor de Contenidos Audiovisuales.: Cita en las Diagonales.

Editorial
Meeting at the diagonals.
When you are meeting someone, you never know what to expect.
To quote (another way to call someone else’s words to us, to meet those words again) is another way in which Jacques Lacan talks about interpretation in the area of Psychoanalysis: Not without mistakes; not without symptoms.
Well.  We analysts pretend to deal with those matters. Why pretend they do not engage us? Mistakes come together in a certain frame: they find each other, they seek each other, they deduce each other, they build each other, and they approach each other from their own detours, they intended solutions, the acts they push forward: the inventions. Inside these, the most diverse symptoms can be found. The analysts, without wanting to account for each mistake, we consider that the most curious methods of satisfaction, the symptoms, are “chosen”.
In chance, in chaos, in different circumstances, in places, in language, in the coordinates where the traumatic appears, choices can be made. In us, we “choose”. And this does not mean that people can be entirely owners of those choices, although they do bear responsibility for them.   But eventually, there are chances to “unchoose”, or take more dignified roads.
You can choose “No”; but you cannot “not choose”. This means that, you can do, willingly, what you do choose.  This applies to different cultural works. What we call the “jobs”, instead of the titles or subtitles. Tell me what you do, and then show me how you do it.
We are interested then, in trying to define, to emphasise, to investigate the most wide-ranging circumstances of choosing those jobs. Those are our compasses in these diagonals that we invite you to build and walk.
So, it will be about launching an “unfinished” magazine, not closed, but open regarding its construction, which we hope be woven with renewed threads and skeins of contributions.
We decided to start with vocations –a most important matter regarding its origin and development– and will approach the coordinates that governed them. It will be valuable to consider each one of the testimonies for the chapters of that section of the magazine. In other section we will show the woks of our interviewees and close ones. We will show writings related to psychoanalysis and culture, the subjects of our magazine.
In diagonals you can be stuck, get muddled up, become disoriented. But you also get, over and over, the chance to create shortcuts, and establish more genuine bonds with the faults and works of others. Thus, this magazine of meetings.
Traducción Felicitas Soria.

Note from the Translator: A “cita” can be a meeting, a date, or a quote. Tomás’s text constantly plays with the different meanings of the word to explain the ethos of Cita en las diagonales.

27 de mayo de 2013

Vocaciones.José Lachevsky.Psicoanalistas en la Inundación en La Plata.Ciudad traumatizada.Cita en las Diagonales. Responsable de la Biblioteca de CITA.Miembro de la EOL y de la AMP







Ciudad traumatizada

Más de 50 años en La Plata y nunca viví nada igual. La ciudad que los platenses queremos y mimamos, nacida de las ideas del progreso de fines del siglo XIX, con sus tilos y sus diagonales, sucumbió por la lluvia de la semana pasada. No toda, porque el azar topográfico permitió que algunas cuadras se salvaran del desastre. Pero nadie quedó afuera del dolor y la perplejidad que causó la inundación. Me incluyo.
Ese miércoles 3 de abril era el día elegido por mi y por unos colegas para inaugurar los consultorios en los que habíamos trabajado duramente para ponerlos a la altura de nuestros deseos. Sabemos lo que significa para nosotros el lugar físico donde llevamos adelante nuestra práctica. Nuestra base, uno de nuestros lugares en el mundo.
Por esas cosas del azar topográfico que mencionaba, la zona donde vivo no sufrió mayores consecuencias por la lluvia.  Entonces el miércoles me levanté para ir al flamante consultorio sin saber lo que había sucedido la noche anterior y recibo un llamado en el que me dicen que habían entrado 50 cm de agua y barro.  Me puse muy mal. Cómo me podía pasar esto? De inmediato intenté acercarme pero estaban inundadas las entradas a la ciudad así que me entregué a la televisión para enterarme de lo que estaba pasando. No tardé en ver lo que todos vimos, fue una tragedia inimaginable y en ese mismo momento caí en la cuenta de que mi desgracia era nada al lado de lo que estaba sucediendo. Recordé mi experiencia como analizante: no hay proyecto sin castración.
Cuando pude entrar al casco urbano de la  ciudad y ya habían bajado las aguas lo que tenía ante mis ojos era desgarrador. El silencio que había también. Cuadras y cuadras en las que la gente apilaba en las veredas los restos de lo que habían sido hasta horas atrás sus muebles, sus ropas, sus libros, en fin, todo lo que había arruinado el agua. En muchos casos era todo lo que tenían. Fue sentir en el cuerpo la experiencia del Otro que no existe. Cada uno con sus restos. Miles con sus restos.  Simultáneamente me iba enterando de amigos que habían sido duramente afectados, de a poco, porque además estábamos casi incomunicados. En la era de la hipercomunicación estalla la angustia ante la no respuesta a un llamado, a un mensaje. El otro debería esta allí diciendo cómo estaba, diciendo todo bien no te preocupes. Pero pocos podían responder. No había señal.
Al día siguiente, tras haber limpiado y con el narcisismo debidamente perforado y humedecido comencé a atender. Fueron un tercio de los pacientes que tenía citados y sabía a lo que me enfrentaba, si de lo Real se trata cada uno se las arregla con su fantasma y con su relato da cuenta de la experiencia.
Este es el mío.

                                                                                José Lachevsky
                                                                  Responsable de la Biblioteca de CITA
                                                                  Miembro de la EOL y de la AMP
 

26 de mayo de 2013

Vocaciones. José Ioskyn Psicoanalistas en la Inundación en La Plata.Josef K se ahoga José Ioskyn






Josef K se ahoga                                                                       José Ioskyn


Días después del ataque a las torres gemelas en el fatídico 11-S, un psicoanalista argentino escribía en una publicación digital neoyorkina un artículo que, para llamar la atención hacia el núcleo traumático de una catástrofe general, recurría a una imagen de una parcialidad absoluta. Mediante este procedimiento hablaba acerca de una de las pocas cosas que la televisión norteamericana permitió ver: “…la desolación de alguien que desde una ventana agitaba una prenda pidiendo ayuda, instantes antes del derrumbe. Era Josef K. al final, era el grito de Munch que Jacques Lacan llamó el silencio, era la soledad absoluta de cada uno frente a la muerte, aún acompañada de miles de otras muertes. Sin transitividad imaginaria, ni ataque “simbólico”.”
Ya pasados unos días ¿cómo entender? ¿cómo contar? ¿cómo seguir? Si algún interés analítico tiene escribir sobre esto, habría que centrarse no sólo en la práctica (hacer entender, seguir, contar) sino en la lectura de la contingencia dramática: cuáles son los resortes internos de Josef K, y qué significa esa desolación de antes del derrumbe que comienza luego a repetirse de manera indefinida pero precisa.
Hay una paradoja inherente a la consigna actual (leerla en una remera o en una pancarta de marcha multitudinaria) que repite hasta el hartazgo una evidencia: “Todos somos Josef K”, “Todos somos inundados”, “Todos perdimos todo”. Si todos somos ese que grita en el cuadro de Munch, ¿que hago con mi propio ser, ese que no puedo compartir por más que lo desee? ¿qué hago con eso que no se identifica a nada? Ahí debería estar presente el psicoanálisis para poder decir algo acerca de un drama colectivo: donde no es colectivizable.
Estamos hablando de algo que viene desde afuera, y que rompe ese hilo que me une a otros. La sociedad (y lo sociable) aparecen con el atravesamiento del drama como una ficción, un semblante que hay que volver a combinar, como en los cuadros del renacentista Arcimboldo (la figura no es más que una combinación de elementos heterogéneas).
Un detalle clínico: las personas que vivieron el drama han reaccionado como pudieron, socorrieron, sufrieron, pasaron frío, tuvieron miedo, gritaron, fueron socorridos. Ahora lo cuentan. Pero aquellos que no lo vivieron, y que despertaron al día siguiente con los destrozos a su alrededor, se mostraron tan sensibles a la angustia posterior como los primeros. Otra vez la paradoja: los que no lo vivieron lo terminaron viviendo, el drama de los otros apareció en su propia carne, y allí el fantasma es el que resuena al fin y se hace síntoma.
Algunos encontraron su manera espontánea de salir, contar, seguir: las cadenas de ayuda solidaria, además de socorrer con su efectividad material, ayudó a rearmar el discurso amo (un relato necesario sobre quiénes somos, y la habitualidad de la vida de todos los días) que el agua se había llevado, en el caso de algunos para siempre.

Cita en las Diagonales 



                                                                                      

Vocaciones José Damiano Psicoanalistas en la Inundación en La Plata.El ciudadano. Cita en las Diagonales.



         




                                               El otro del grito.                                                      José Damiano
El ciudadano.
Hoy lo recuerdo como una escena cinematográfica.
 El viaje había sido más largo de lo previsto pues un accidente automovilístico nos había obligado a desviar el camino más directo. Eran ya más de las 21.00 hs y con una fuerte lluvia y a oscuras habíamos transitado los últimos kilómetros de autopista que nos dejaba a la entrada de la ciudad de las diagonales.  La radio hablaba de importantes inundaciones por lluvia y algunos mensajes de texto de amigos y familiares nos advertían de riesgos, asique decidimos detenernos en la YPF de la rotonda, recién cruzado el irónico cartel “Bienvenidos a la Ciudad de La Plata”.
La estación; iluminada con su blanco y azul patrio sobre el fondo oscuro de la noche pura, porque había apagón; estaba atestada de vehículos y gente que iba y venía a ninguna parte; rostros pensativos, ceños fruncidos o entristecidos, la palma de la mano abierta sobre los labios y la mirada perdida, brazos cruzados mirando al cielo, conversaciones exaltadas con desconocidos cargadas de dramáticas expresiones. ¿Exageración o realismo? Muy difícil saber a qué atenerse en ese momento. El clima era de creciente turbación.
Lo que luego escuché, pero del relato vivo y directo de quienes protagonizaban la catástrofe, es lo que quedó.
“No se puede entrar a la ciudad”, “en algunos barrios hay dos metros de agua”, “hay gente muerta en las calles y en las casas”, “nadie acude a socorrer a la gente”,  “hay personas en las calles gritando nombres”, “hay gritos de auxilio a los que no se puede responder”, “Las calles son como ríos que arrastran hasta cadáveres”, “lo hemos perdido todo”. Las palabras comenzaban a imponerse como alucinaciones, ya había que disimular la desesperación. El grito.
Lo real se presenta como sin ley. Nuestro mundo es con ley.
Dotaciones de bomberos bajan de la autopista y se dirigen…no hacia La Plata, sino hacia la izquierda rumbo a Ensenada. ¡Hubo una explosión en la destilería! Podemos ver el resplandor del fuego y la gruesa columna de humo negro. ¡¿Qué ocurre allí?!  ¡¿Por favor alguien puede obtener alguna información confiable?! El encargado de la estación saliendo del cuarto en que estaba encerrado en conversación telefónica: “dicen que van a evacuar Berisso y Ensenada. Si vuela eso volamos todos”. 
Nos vamos, mañana con un panorama más claro veremos qué hacer.
Por un tiempo todo se demostró semblante; la organización política y burocrática, sus representantes, las instituciones militares, policiales, civiles; en fin la civilización toda. Todo menos el otro real: el amigo, el compañero, el hermano, el familiar, el vecino y el desconocido. El otro del grito. No había otra cosa de  que ocuparse por un tiempo.

El analista.
Podría haber sido esta una buena ocasión para aprender algo de lo que la clínica pudiese enseñarnos acerca del trauma provocado por la inundación. Sin embargo, tomando como referencia la muestra que representa el consultorio de un analista, debo decir que ninguno de los pacientes o analizantes cuyas curas dirijo estaba traumatizado en sentido estricto a causa de la catástrofe.
 En un primer momento, todos estuvieron ocupados de este real imprevisto de una manera que no era la sesión analítica. Necesitaron no asistir inmediatamente.
  En un segundo momento inevitablemente hablaron de eso. Casi todos para referirse de una u otra manera a algo que  representaban distintas maneras, nunca ajenas a su análisis, de  un conflicto ético frente al otro real, frente al otro reducido al grito. En una gama que va de la culpa por la inacción a la reacción ante lo insoportable de los antiguos chinos. Y de una presentación más vinculada por su temática al “Síndrome de culpabilidad de los sobrevivientes” que al “trastorno por estrés postraumático”.
  Si tomamos la sencilla definición que del trauma nos da J-A. Miller “se produce un traumatismo cuando un hecho entra en oposición con un dicho esencial de la vida del sujeto cuando hay contradicción entre el hecho y el dicho”.  El conflicto más constante escuchado en los sujetos que vivieron las dramáticas experiencias de la inundación, aún cuando no se tratara de la experiencia de un trauma en sentido estricto, ponía en juego siempre un dicho esencial de la vida del sujeto con el otro del grito. Esos dichos a veces mas cristianos, a veces mas Kantianos, mas obsesivos o mas histéricos, ponen en juego para el sujeto un ¿cómo debo proceder? ¿Cómo he procedido? Respecto del otro del grito.
El analista ciudadano.
  Hay que tomar en cuenta cuan rápidamente pueden arrastrarnos los discursos sociales hacia los imperativos universales de la salud mental para todos y de la ahora imperativa asistencia en catástrofes a los traumatizados. ¡Sean útiles! ¡Vayan a atender a los traumatizados!
Hoy aquí recibimos primero la demanda de las políticas sanitarias de la salud mental que las de los afectados. En esto hay algo que pensar.
Ahora que el psicoanálisis ha definido una política activa en relación a lo social, ahora que no es tan solo un intelectual crítico, ahora que toma partido en las demandas sociales y terapéuticas,  queda dar una respuesta acorde a su formación.
Entre la singularidad de un sujeto y las normas de la civilización, para un analista no hay la categoría de traumatizados. Y para un psicoanalista no hay el imperativo de atender a los traumatizados.  Sobre todo porque ese imperativo urgente esta en lo social y sirve a algo.  Es así que resulta que con esa política a favor algunos psicoanalistas ofrecen su escucha a quienes demandan esa escucha, en sus consultorios y en los dispositivos sociales también.  
¿En qué se diferencia la respuesta de un analista mas allá de la necesaria demanda terapéutica? Creo que un psicoanalista en estas circunstancias se ocupa del otro real, preferentemente si es posible, en dirección de que el mundo del sujeto no vuelva a ser el mismo después del trauma o del acontecimiento imprevisto.
   
Bibliografía consultada.
Miller Jacques Allain y otros. Efectos terapéuticos rápidos. La conversación. Editorial Paidós. Buenos Aires 2005.
Laurent Eric. Psicoanálisis y Salud Mental. El analista ciudadano. Editorial tres Haches. Buenos Aires 2000.
Laurent Eric. El revés del trauma. Virtualia N°6. Revista virtual de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Buenos Aires 2006.
Indart Juan Carlos. Lacan con Mencio. Inédito. Buenos Aires 2002.  


Cita en las Diagonales