18 de febrero de 2013

"Vocaciones": Leo Chiachio y Daniel Giannone, «Jugar al ridículo: la familia con "Piolín"» (3/3)

Última entrega de nuestra interesante charla con la pareja de artistas plásticos Leo Chiachio y Daniel Giannone.

En la primera parte recorrimos los distintos senderos que habían llevado a Leo y Daniel a su contacto con el arte, en primer lugar, y al trabajo en conjunto, luego. También habíamos transcrito una breve biografía de ambos.

En la segunda entrega nos adentramos en su historia conjunta, tanto la pareja como la dupla artística. Susana les preguntó por qué los consideraban "los artistas del exceso" y ellos dieron su opinión.

Finalmente llegó esta tercera entrega, que se centra en su núcleo familiar; ese que formaron hace más de 10 años y que integran Leo, Daniel y Piolín, su perro. Piolín es una figura recurrente de su trabajo y hasta tuvo una muestra propia en un museo!. También opinaron sobre los cambios que vivió nuestra sociedad en relación a la unión entre personas del mismo sexo

Recuerden que pueden recorrer lo mejor de la obra de Leo y Daniel en su web, www.chiachiogiannone.com.

Ahora, a disfrutar de la nota!

Leo Chiachio y Daniel Giannone, «Jugar al ridículo: la familia con 'Piolín'» (3/3)



-Leo Chiachio: nosotros nos retratamos con nuestro perro, con Piolín. Es retratarnos a los 3 en momentos. Hace 10 años, los retratos eran más jóvenes. Hoy me dijeron “pero ustedes se hacen más feos” (risas). Entonces decimos que también es un juego, para que no nos digan que nos hacemos más lindos. Pero también es recuperar ese tiempo perdido: hace 10 años éramos así.  O nos veíamos así, porque no sé si éramos así. Hoy nos vemos de otra manera y creo que nos sentimos con más, cada vez más, por suerte, a retratarnos como se nos canta. A veces jugamos con esto de buscar reírnos nosotros primero y que luego se ría el otro. Jugamos mucho con cómo nos ridiculizamos, cómo nos ponemos en situaciones y eso nos divierte. Entonces hay un juego previo.

-Daniel Giannone: otra cosa es que nunca le tuvimos miedo al ridículo. Primero preferimos reírnos de nosotros; nos reímos primero antes de que se rían los demás. Nos divertimos mucho imaginándonos en situaciones ridículas y a veces pienso que todo lo que pensamos o no pudimos sentir vergüenza de chicos lo estamos haciendo ahora en cantidades exponenciales. Ahí vamos.

-Leo: cuando nosotros decimos que nos ridiculizamos sabemos hacia dónde apuntamos. No estamos hablando de un arte solemne, serio, alejado de un público que lo pueda ver nosotros decimos que también, lo que producimos es friendly, amigable, entonces también cuando jugamos con eso sabemos hacia dónde jugamos. Si fuésemos chicos yo no elegiría un juego bélico,  elegiría otros juegos, entonces también tiene que ver con esas decisiones. Por eso no sé si es tan lo que encontramos, sino “vamos a jugar a esto y asombrémonos de lo que sucederá. Es ir por un lado, sabiendo por los lugares que queremos transitar y los que no, y después que venga lo que venga. En ese punto hay un encuentro.

-Susana Hoffmann: ustedes forman una familia con Piolín. ¿Cómo es esta familia?
-Leo: Para nosotros es como cualquier otra familia porque es la nuestra. Concebimos nuestro núcleo familiar como el nuestro y tendrá las particularidades o las problemáticas, las alegrías o sinsabores de cualquier otra familia. Nosotros lo vivimos así, naturalmente, por eso lo decimos y lo vivimos de tal manera. También hay una decisión de pararse en el mundo, de decirlo naturalmente porque lo concebimos de tal manera. Hay un montón de cuestiones sociales acá en la Argentina que hacen que también lo podamos decir así. Hace 10 años, 15, 30, las parejas gay no lo podían decir, porque se los discriminaba o mataba o golpeaba o etc. hoy tenemos una situación de de tono social en todo el país que hace que haya una ley de matrimonio. Nosotros desde antes veníamos hablando del concepto de familia. Socialmente, hace un año, la ley hizo que en general se hable. Entonces, tal vez estuvimos en un camino social e histórico.

-Daniel: hay otra cosa que también quería decir. Desde un primer momento hubo una actitud de vivir como pareja, como familia. Los dos venimos de haber tenido relaciones anteriores. Yo sabía muy bien cómo quería vivir. No fue casual, no nos encontramos en cualquier momento de nuestras vidas, no éramos dos adolescentes. Si hubiera sido otra cosa tal vez habría sido lindo, seguramente. Yo sabía qué quería, cómo quería transitar la vida y cómo quería vivir. No quería esconderme, no quería tener una pareja de cama afuera, yo quería tener una familia como la tiene mi hermana. ¿Por qué no? No tengo que pedirle autorización a nadie, sino solamente permitirme vivir esa vida. Creo que fue algo que tuvimos desde el primer momento. ¿Estamos juntos? Sí. Bueno, lo vamos a vivir abiertamente. Creo que cuando uno logra con esta naturalidad, los otros también lo ven así. Eso facilita muchísimo. Ni sabíamos en ese momento que iba a existir el matrimonio igualitario, era como si hubiese existido desde antes, pero porque nosotros tenemos una actitud diferente.  O al menos yo la tuve.

(Corte: la colección de Piolín)

-Leo: Piolín está feliz con su colección. Ahora está elucubrando unas ideas para lo próximo, que viene. Todavía no podemos decir nada porque él no dijo nada. Y yo creo que esa felicidad en algún momento se la va a retribuir, que todavía no sabemos cuál es, porque es un chico. Tiene que madurar.

(Vuelve a la entrevista)

-Leo: Piolín, por ejemplo, existió antes de existir (risas). Bueno, somos muy juguetones también en las cuestiones de la vida, entonces somos juguetones en la concepción de la familia. Con qué derecho alguien me puede decir que no somos una familia. Si querés te contamos: vos tenés tu familia, nosotros otra y así seguimos.  Piolín nace un poco así. Siempre tuvimos la idea de tener una mascota, negrita, con la cola así (hace un giro con la mano), que mueva mucho la cola y que sea un loquito. Y se llamaba Piolín. Y existió siempre…

-Daniel: más de dos años antes de que naciera Piolín.

-Leo: es como cuando decís que querés tener un hijo. Y nosotros nos imaginábamos a Piolín. Hasta que un día apareció, y existió.

-Daniel: fue muy gracioso porque lo llamé por teléfono, iba por la calle y vi a Piolín. Dije: “este es Piolín”.

-Leo: aparte yo le digo que se deje de hinchar las pelotas, basta de animales porque teníamos un gato que se murió, tuvimos que dejar de tener animales por una enfermedad, era un bajón porque nos encanta tener animales. Pero a la casa había que limpiarla, desinfectarla, durante un año y medio para que no haya ningún animal, y ya veníamos así, no había que limpiar para ningún animal, estaba buenísimo. Y de repente Piolín aparece. Bueno, fui a verlo, y cuando fui, creo que llovía, lo vi. Y me lo puse a upa y le dije “pagalo, que yo me lo llevo”.