23 de julio de 2012

"Vocaciones": Leonardo Gorostiza, "De los psicoanalistas, hoy" (3 de 3)

Tercera y última parte de nuestra entrevista a Leonardo Gorostiza, psicoanalista argentino miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana, actual presidente de la Asociación Mundial de Psicoanálisis y de la Escuela Una.
Les dejamos también los accesos a las dos primeras partes de esta entrevista: "Del médico, psicoanalista" (parte 1) y "El análisis lacaniano" (parte 2). 


Leonardo Gorostiza: "De los psicoanalistas, hoy" (3 de 3)



Tomás Hoffmann-Nuestras próximas preguntas son para Leonardo Gorostiza en su rol de presidente de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP), un cargo que implica una responsabilidad y una función acerca de la difusión, preservación, instalación del psicoanálisis en nuestro mundo. Nuestro mundo no es el mismo que era unos años atrás. Nuestro mundo ha cambiado mucho en algunas cuestiones claves, como la decadencia de la función paterna, el increíble aumento de la producción de objetos generados por la tecnociencia, la cantidad enorme de fármacos y drogas que están al alcance de casi todos. El Complejo de Edipo ha sido tocado. ¿Qué lugar, qué función, para los psicoanalistas, hay hoy? 
Leonardo Gorostiza- Un lugar difícil, una condición difícil. Lacan decía que el psicoanálisis no tiene asegurado su porvenir, lo cual también presupone una relación con la temporalidad, si seguimos con lo anterior, precisamente. No hay una eternidad en la cual el psicoanálisis podría sostenerse. Si el inconsciente fuera eterno, el psicoanálisis tendría asegurado su futuro para siempre. Voy a tratar de volver después a qué lugar y qué función hay para el analista en este contexto, pero creo que viene muy bien -ya que mencionabas el Edipo y la pérdida de la pregnancia del descubrimiento freudiano con respecto al Complejo de Edipo, una cosa tan sabida, tan cotidiana, que es una interpretación tal que cuando un sujeto viene al psicoanálisis ya trae, son interpretaciones prêt-à-porter, y además hay una decadencia de la función del padre, hay algo de lo que sería la normativa edípica que ya está en decadencia- la AMP tiene dos grandes federaciones en este momento. La Euro Federación del Psicoanálisis (EFP), que reúne a todas las escuelas de Europa, que son cuatro, y lo que llamamos la FAPOL, la Federación Americana del Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana, que representa a las tres escuelas americanas. Estas escuelas realizan, cada dos años, encuentros, en cada uno de los hemisferios. Son distintos los congresos de la AMP en su totalidad, que reúne a todos los miembros del mundo. Acaba de salir el anuncio de cuál va a ser el anuncio del título y el tema del próximo congreso de la EFP. El título es, en francés, Après L’ OÉdipe, es decir, “después del Edipo”. Hay una sutileza en este título, porque Lacan habló, luego de su primer enseñanza de retorno a Freud, habló de un más allá del Edipo. Pero no es lo mismo “más allá del Edipo” que “después del Edipo”. El más allá del Edipo presupone una orientación analítica que, existiendo el Edipo, se plantea un más allá. Esto plantea algo así como una referencia espacial: más acá, más allá. El “después del Edipo” quiere decir que el Edipo ya no está o, en todo caso, ya no es lo que era, parafraseando el título de nuestro último congreso. Me parece importante plantear esta cuestión del antes y el después porque también tiene que ver con la cuestión de la temporalidad que yo creo que es crucial. La dimensión espacial, que es propia del fantasma, es afín a la eternidad, mientras que ese atravesamiento del fantasma más allá del fantasma, lo que existe es un orden de un antes y un después, que incluye esta dimensión de la temporalidad.
Ahora, ¿qué lugar para el psicoanalista en este contexto? Hay fórmulas que reiteramos mucho dentro de nuestra comunidad. Por ejemplo, podríamos decir, ya que hablabas de los objetos de la tecnociencia, si los sujetos, cada uno, buscan colmarse con los objetos que les ofrece el mercado y la tecnociencia -que son muy útiles, por supuesto, y los tenemos que usar, pero otra cosa es colmarse con eso- el psicoanalista está llamado a ocupar el lugar de alguno de esos objetos para introducir un cambio fundamental, porque los objetos de la tecnociencia hacen sobre lo que llamamos el goce, la satisfacciones de cada uno, es hacerlos entrar en un régimen cuantitativo. Quiere decir: tener más o menos satisfacción en función al mejor o peor objeto de la tecnociencia que se tenga. Cuanto yo más cerca esté del objeto que hago produciendo, voy a estar más satisfecho. Esa es la ilusión, pero después va a aparecer otro objeto, y así obsesivamente. Si tengo acceso a un objeto más obsoleto, voy a estar menos satisfecho, pero el problema es que la satisfacción de cada uno sea centrada en un régimen de más y de menos, es decir, en un régimen cuantitativo, mientras que el psicoanálisis –y esta es la función del psicoanalista- va a apuntar a que al sujeto que sufre se le pueda revelar que allí donde sufría hay una satisfacción que es absolutamente única, absolutamente particular, que es la de él, y que eso escapa a la lógica del mercado capitalista. Es lo que nosotros llamamos que pueda localizar qué es lo que satisface su síntoma. Alguna vez, Jacques-Alain Miller utilizó una fórmula que a mí me gusta reiterar, que es cuando habló de la nobleza del síntoma. Que es una suerte de paradoja, porque en general la nobleza se entiende en términos de un linaje. Se transmiten los títulos de nobleza de una generación a otra. En cambio, el síntoma, como es singular de cada uno, tiene una nobleza un poco rara, es una nobleza un poco bastarda, podríamos decir. La idea es esa: que cada sujeto pueda acceder a aquello, y a elucidar –cosa fundamental- la modalidad con la cual se satisface, un lugar en el que cada uno de nosotros renguea, tropieza, falla. Y esto reenvía también a la cuestión del final de análisis, de la cual hablábamos antes, porque, en cierto modo –y mi experiencia ha sido así-, es después del atravesamiento del fantasma hubo un tiempo que concluyó en lo que llamamos la identificación con el síntoma, ese reconocerse siendo ese síntoma. Es decir, reconociendo el goce que uno tiene en esa dimensión que es absolutamente singular.
Ahora, si volvemos al siglo XXI… volviendo a esta cuestión del síntoma, uno de los rasgos propios de nuestra civilización es… Anthony Giddens, el sociólogo británico, pudo definir una fórmula que a mí me gusta recordar, que habla de la época post-tradicional. Realmente, nuestra época es post-tradicional porque han caído todas las tradiciones. Por lo menos, en occidente. Hay que ser prudentes con esto, ¿no es así? En Oriente es otra historia y otra cultura, pero la caída de las tradiciones lo que produce es que los sujetos no tengamos algo así como el modo de satisfacción ordenado por una comunidad determinada y la oferta de emblemas con los cuales identificarnos firmemente. Como el sujeto ha perdido eso, esos elementos que son fuente de identificación y también de regulación de los modos de satisfacción, es que lo que toma relevo frente a ese vacío que deja la caída de las tradiciones son los objetos de la tecnociencia. Y en esto, en nuestra posición como analistas, es decir… no se trata de reverdecer los significantes de la tradición –cosa que, además, es imposible-, nos somos nostálgicos del nombre del padre, para que él retorne, y tampoco estamos del lado de esa cuantificación en la satisfacción personal que introducen los objetos de la tecnociencia. La alternativa es que el sujeto pueda orientarse con algo distinto a los significantes de la tradición con los objetos de la tecnociencia. Es eso lo que llamamos el síntoma. Que el síntoma sea el modo, cuando cada uno lo puede elucidar, que tiene de orientarse en su vida.

16 de julio de 2012

"Vocaciones": Leonardo Gorostiza, "El análisis lacaniano" (2 de 3)

Esta es la segunda parte de nuestra entrevista a Leonardo Gorostiza, Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana, actual presidente de la Asociación Mundial de Psicoanálisis y de la Escuela Una..
Enlaces a los extractos restantes: parte 1, parte 3.








"Vocaciones": Leonardo Gorostiza, "El análisis lacaniano" (2 de 3)


Tomás Hoffmann- Nos dijiste que te tomaste un tiempo...
Leonardo Gorostiza- Varios años más tarde. Me tomé mi tiempo, como corresponde a la estructura obsesiva: mucho tiempo, pensando cuál sería el momento de hacer un análisis lacaniano, en la medida que, además, por mi formación teórica, por mi formación a través de los controles, en función de lo que mencionabas al comienzo -recordemos que la formación analítica pasa por un tipo fundamental, que es freudiano y que Lacan también mantiene, que es el análisis personal de analista, que es fundamental; el control que él leva de los casos clínicos como analista, y el estudio de los textos mediante discusiones críticas-, entonces, me tomé bastante tiempo hasta que llegó un punto donde era necesario dar un paso más.

-¿Acompañado de algún síntoma, de algún sufrimiento, como decías antes?
-El síntoma, en realidad... hay una estructura equivalente con la primera demanda. La primera demanda de análisis la hice en términos de formación analítica. La segunda la hago en términos de una formación lacaniana. Basta que transcurran algunas entrevistas, o un poco más, para que se revele el padecimiento, que no se había aislado así en el primer análisis, del no poder parar de pensar. Recuerdo el momento crucial en esas entrevistas cuando, luego de que el analista cortó la entrevista, vuelvo al siguiente encuentro y le digo: 'me quedé pensando en por qué dije que me quedé pensando'. Cuando se produjo aquella vacilación, a partir de ese momento él sancionó la entrada al análisis. Y el síntoma se aisló bajo la forma de un no cesar de pensar, no poder parar de pensar. El efecto mortificante que esto tiene y además los síntomas corporales que acompañaban ésto.

-¿Y cómo, mediante un análisis que invita a pensar de alguna manera, pudiste abordar el problema de no  poder parar de pensar? 
-Es que se trata del análisis, asociar libremente, no tanto pensar, pensar y pensar, si bien, por la estructura, de algún modo, que nunca se cura definitivamente -ya sea la obsesiva o la histérica-,  evidentemente, ha habido un estilo de mi análisis que ha implicado mucho el trabajo de construcción que he hecho. Y esto inclusive estuvo presente en los testimonios que presento ante la comunidad, que son testimonios construidos, donde el tema recurrente es el riesgo de querer hacer calzar todo con todo. El síntoma, el no poder  parar de pensar, en realidad, al poco tiempo de haberse aislado de esa manera, encontró lo que llamamos una palabra particular, un significante particular, fundamental de obtener al inicio de un análisis, que era el significante calzador, que remite por diversas vías a la historia de mi familia. Mi abuelo materno era zapatero y un tío, hermano de mi madre, también. Zapatero en el sentido de vendedores de zapatos. Cuando se pudo aislar el significante calzador en la experiencia analítica, ya el síntoma se transformó -pero esto es una construcción a posteriori, en realidad- en un no cesar de calzar un pensamiento con otro. Este es un punto fundamental, que es la... por ejemplo, el no cesar de pensar es el síntoma típico de la obsesión. En tanto tal, puede servir para todos los sujetos obsesivos, mientras que, en mi caso, el no cesar de calzar un pensamiento con otro introduce ya un significante particular. Y es fundamental en cada análisis -esto lo pude saber a partir de mi experiencia- es que se produzca el significante, la palabra particular de ese síntoma. Eso es lo que va a abrir la vía de elaboración de ese síntoma en la particularidad de un sujeto. 

-Una cosa que nos llamó la atención en tus testimonios fue al relevancia, la gran importancia que le das al relato de algunos sueños que justamente  parecen tener cierta discontinuidad en cuanto a que no calzan con tanta  facilidad, sino que son momentos de intuición, que parecen acompañar momentos de cambios importantes, no sé si signados, condensados, producidos... en 1900, Freud describe su interpretación de los sueños, su obra enorme acerca de la interpretación de los sueños. ¿Qué nos querés decir de la importancia que para vos han tenido y tienen los sueños actualmente?
-En primer lugar, me gustaría aclarar algo sobre cierta doxa lacaniana que circula en nuestro ámbito: la idea de que, a partir de la última enseñanza de Lacan, habría algo así como una depreciación del valor de los sueños. Creo que hay que diferenciar esto de la siguiente manera: lo que sí existe en la orientación lacaniana y se profundiza al final de la enseñanza de Lacan, y nosotros nos guiamos por eso, es cuál es la posición del analista en su arte interpretativo, si podemos decirlo así, con respecto a los sueños del paciente, del analizante. Efectivamente, lo que no hacemos es descifrar los sueños -ya que, lo recordabas recién- al modo tradicional freudiano, donde había algo así como un intento de una exhaución, un completamiento que fuese encontrado en el ombligo del sueño, del que nada se puede decir, pero de descifrar de diversas maneras la plurideterminación de las imágenes oníricas y encontrar el sentido oculto que está detrás de los sueños, y que el sueño revelaría de manera cifrada bajo la forma de un jeroglífico. Es cierto que como practicantes del psicoanálisis de la orientación lacaniana -al menos, yo me ubico en esa posición-, no interpreto los sueños de esa manera. Pero el trabajo de desciframiento del sueño queda del lado del paciente. En este sentido, pienso que los sueños tienen absoluta vigencia, y siguen siendo una vía regia de acceso al inconsciente, como decía Freud, pero también del inconsciente en su dimensión más radical, lo que llamamos -es un término muy de nuestra jerga- el inconsciente real. No el inconsciente que va a dar sentido al sueño o al síntoma sino ese carozo, ese núcleo de incurable que mencionaba antes. Ahora, lo que sí yo creo es que -al menos, en mi experiencia-, a lo largo de un análisis orientado bajo la enseñanza de Lacan, lo que se puede producir es un cambio de perspectiva respecto de cómo leer los sueños. Porque una cosa es descifrar los sueños bajo el sentido edípico, y sabemos que siempre le vamos a encontrar sentido edípico o sexual a lo que queramos, y otra cosa es leer la lógica que está en juego en alguno de esos sueños. En mi experiencia, mencionabas que hay sueños que sí, efectivamente, han marcado puntos de inflexión fundamentales. En el segundo análisis hay dos sueños fundamentales. Hubo otros. Inclusive he testimoniado, pero dos fueron fundamentales: uno que se articuló al atravesamiento de mi fantasma y otro que tuvo que ver con el desencadenamiento del fin del análisis, cuando se produjo el fin del análisis. Hacías un gesto cuando yo te dije atravesamiento del fantasma. La idea sería algo así como que cada uno de nosotros se sostiene en una escena, que es una suerte de escena fundamental, y que el análisis lo que va haciendo es reducir al máximo las imágenes de esa escena hasta que uno tiene algo así como una estructura mínima, en la cual esa escena se monta. Y que es una escena con la cual nos situamos en el mundo, no es cualquier cosa, es fundamental. En mi caso, en un sueño que, en un momento dado, concluía con que se abría la cúpula de un cine o un teatro y yo era descubierto en una suerte de actitud voyeurista, era descubierto por un helicóptero que aparecía sobre la escena, y con horror yo descubría que había sido fotografiado, descubierto in fraganti, mirando. Ese sueño posibilitó el aislamiento de esa fórmula mínima del fantasma, que en mi caso, fue "un ojo calza en la hendidura". Un ojo calza en la hendija. Y la referencia a la hendija es porque esto remitía a una escena fundamental de la infancia donde yo miraba una escena muy potente visualmente a través de la hendija de una persiana. Eso sería el atravesamiento del fantasma, el poder aislar ese núcleo, ese axioma mínimo, que en este caso, como verás, es absolutamente impersonal. No es "yo, que miraba...", es "un ojo calza en la hendija, un ojo calza en la hendidura".

-Aparte de conoce tu situación, tu forma de ver el mundo, ¿te produce cambio en la vida, alivios?
-Ese momento implicó un gran alivio, muchísima mayor flexibilidad con respecto al síntoma, que me compelía a calzar un pensamiento con otro constantemente y, no solo en la vida -porque la práctica analítica para nosotros forma parte de nuestra vida-, tuve un efecto notable en el manejo del tiempo de las sesiones, porque en la posición de calzar el ojo en la hendidura y estar mirando, lo que hay es -todo esto es una reconstrucción a posteriori- la idea de que puede haber un lugar, una suerte de panóptico donde todo puede ser visto. Eso es lo que sostenía ese fantasma. Y la idea de que hay un panóptico donde todo puede ser visto, el ojo absoluto, eso está ligado con la eternidad, porque solamente Dios, si existiera, sería ese ojo absoluto que podría mirarlo y verlo todo. Eso es lo que Lacan llamó "el instante del fantasma", eso es que el fantasma está detenido en el tiempo y provoca un tiempo de supuesta eternización. Y esto también tiene efectos sobre la vida, porque la relación que uno tiene con el tiempo en la vida y además en la práctica analítica. La posibilidad de extraer esa fórmula, y como decía antes, descalzarse del ojo de la hendidura, a mí me abrió una relación con una temporalidad que está ligada ya a la contingencia de los hechos que ocurren y una percepción, si  podemos decir así, no sé si es a palabra más adecuada, una captación, un estar advertido de lo efímero de todo, entonces te diría que no hay tiempo que perder, en lugar de quedarse pensando y mirando. 

12 de julio de 2012

"Vocaciones": Leonardo Gorostiza, "Del médico, psicoanalista" (1 de 3)

Tomás Hoffmann  entrevista a Leonardo Gorostiza, actual presidente de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, psicoanalista  Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana y de la Escuela Una.

La entrevista está dividida en tres partes: "Del médico, psicoanalista", "El análisis lacaniano" y "De los psicoanalistas, hoy".




Leonardo Gorostiza: "Del médico, psicoanalista" (1 de 3)



Tomás Hoffmann- ¿En qué consiste la formación de un analista? ¿Cómo fue que te fuiste interesando progresivamente por el psicoanálisis?
Leonardo Gorostiza- Va a ser un comentairo autobiográfico. Voy a comentar algo que no he dicho en los testimonios a la comunidad. Mi primera relación con el psicoanálisis viene a través de mi padre [el escritor Carlos Gorostiza, NdelE]. Él fue desde muy temprano un lector de Freud, de las viejas traducciones. Tenía aproximadamente 30, 35 años cuando leyó por primera vez a Freud y siempre me hablaba de él y de lo que implicaba. Su metáfora, su alegoría conocida era Cristóbal Colón, que había descubierto un nuevo continente. Me trasmitió de esa manera un interés y un gusto por eso, tal vez por su condición de escritor. La relación con las palabras no es algo ajeno a la práctica analítica y tiene que ver también con lo que he recibido de él.
Sin embargo -y acá es fundamental la experiencia del análisis propio para dar cuenta cómo surgió en uno la decisión inicialmente de querer ser analista-, si bien estaban estas condiciones, las otras remiten a las condiciones mismas de mi nacimiento, hasta mi temprana infancia. Para decirlo muy brevemente, siendo hijo único de un matrimonio separado muy tempranamente, el hecho de quedar como hijo único en relación a una madre que estaba bajo los efectos de lo que llamamos un estrago amoroso, implicó para mí desde el vamos implicarme en una situación que podría llamar, entre comillas, la locura del otro. Y en cierto modo, haber ocupado desde la infancia misma el lugar de aquel que escuchaba los dolores, el sufrimiento, la pena de amor de ese otro materno, me llevó -y esto pude despejarlo a posteriori- a tomar la decisión de escuchar a otros, también en sus dolores y en sus padecimientos, pero con algo que se despejó recién con mi primer análisis, que era algo así como ser "el único". Hay algo en la posición del analista, en su origen, algo que Jacques-Alain Miller ha llamado el fundamento neurótico del deseo del psicoanalista, que puede ser bastante compartido, que es la posición de ser el único, la excepción, la oveja negra, el dejado de lado, el segregado. En mi caso, era algo así como ser el único que podía curar escuchando ese infinito dolor materno. Pero lo importante es que, a partir del propio análisis, pude empezar a despejar y a despegarme de ese lugar. Me señalaron algún testimonio en la comunidad, fue algo así como el momento en que se produjo en mi experiencia lo que solemos llamar el curarme del deseo de curar, porque no es lo mismo querer curar la locura o el dolor del otro, que me hubiera llevado a la profesión médica. Yo soy médico, como título universitario, pero como analista tuve que atravesar lo que implica el deseo médico de curar al otro. Y eso se produjo en mi primer análisis, el poder desprenderme de ese lugar. El lugar de querer curar lo que originalmente era ese infinito dolor materno. O sea que mi elección por la práctica del psicoanálisis viene de esas dos vías, obviamente, de la vía materna y de la vía materna, y del conjunto, esa constelación que precedió a mi nacimiento.

-Entonces empezaste a estudiar medicina con el deseo de curar.
-Exactamente.

-Con un deseo terapéutico.
-Así es.

-Y decís que el psicoanálisis tiene que desprenderse de este deseo de curar. ¿Cómo es eso?
-A ver, se me ocurre lo siguiente, a partir de lo que dije antes: si la dimensión del psicoanálisis, un poco difusa, desde la vía paterna, tenía algo así como una especie de ideal, este incluía el ideal de poder curar. Y a mi ingreso, cuando comencé a estudiar a Freud -hemos estudiado juntos en aquella época-, mi primer acercamiento con el psicoanálisis estaba imbuido de un afán terapéutico. Pero poco a poco, leyendo a Freud... hay una fórmula suya muy conocida: el psicoanálisis cura, pero por añadidura. Es decir, es un efecto por añadidura y uno tiene que curarse del deseo de curar, es decir, del furor curandis médico.

-¿Cómo? ¿Por qué?
-Porque el psicoanálisis apunta a que el sujeto que da el análisis quiera saber acerca de las determinaciones inconscientes de sus síntomas. Y esta es la fórmula freudiana. Una vez que esto es elucidado para un sujeto -no es tan sencillo, lleva tiempo, mucho tiempo a veces-, por añadidura, se produce un efecto terapéutico. Un efecto terapéutico que nunca va a ser absoluto, es decir que siempre vana quedar restos sintomáticos. Es decir que no hay una posibilidad de una curación a cero, una restitución ad integrum, como se plantea de algún modo la medicina. La formulación de Lacan es que hay un núcleo incurable en nuestra constitución en tanto sujetos, que además somos sujetos hablantes. Este es un elemento fundamental. Pero quiero agregar una cuestión para que no hayan confusiones en este punto: cuando alguien recurre a un psicoanalista, es porque padece de algo, sufre. Y el psicoanalista tiene que estar en condiciones de acoger ese sufrimiento. Es decir, no hay que confundir este estar en una posición el analista de que el efecto terapéutico va a ser por añadidura, que descartar totalmente y desentenderse de los efectos terapéuticos, que además hay que calibrar en cada una de las personas que vienen al análisis. No todos pueden llevar un análisis en profundidad hasta el final. Y alcanzar un efecto terapéutico para alguien en un momento dado puede ser fundamental. Lo digo para evitar cierto fundamentalismo que hay, que circula, acerca de que el psicoanalista no daría ninguna importancia al padecimiento de los sujetos. Por el contrario, la fórmula de Lacan es que el psicoanálisis consiste en deshacer con las palabras lo que está hecho por las palabras. Esto es el síntoma: lo que está hecho por las palabras. Pero sabiendo que siempre va a haber un resto de incurable y que lo importante es que ese resto de incurabilidad es lo más singular de cada uno de nosotros.

-Antes de hablar de eso, ¿nos querrías contar qué fue lo que a vos te llevó a tu primer análisis?
-Recuerdo haber empezado la demanda de ese primer análisis en el sentido en que se decía en aquel entonces, o se sigue diciendo en la internacional psicoanalítica, "didáctico", para mi formación. Pero bastaron una o dos entrevistas para que claramente se revelara con ese primer analista freudiano que lo que había motivado mi demanda de análisis en ese momento había puesto en cuestión mi condición de padre. Condición de ejercicio de la paternidad que, de algún modo, encontraba un obstáculo en lo que señalaba antes como la identificación al falo materno. Porque finalmente estar identificado al falo materno es ser el niño maravilloso de la madre, aquel que podría curarla definitivamente. Entonces, era necesario para poder ejercer la paternidad y acceder a la paternidad desprenderme, desidentificarme de ese lugar, pero por supuesto esto recién lo pude entender muchos años después.

-¿Te fue útil tu primer análisis?
-Sí, por eso en los testimonios que he hecho no solo dentro del dispositivo de pase, como antes recordabas, cuando decías que un analista va, cuenta su experiencia analítica a algunos, que son los que participan del dispositivo del pase, sino también luego en la comunidad he incluido como parte de mi análisis ese primer análisis. En realidad, el análisis mío -estrictamente hablando, cuando digo análisis digo experiencias analíticas en tanto tales, porque tuve antes experiencias terapéuticas que tuvieron sus aspectos importantes también-, pero en una experiencia analítica ubico esa primera experiencia freudiana que encontró también su propio límite freudiano, y después el análisis lacaniano.

-¿Podrías aclarar qué entendés por límite freudiano?
-Si la lógica era que ese análisis atravesó el tiempo necesario para dejar de ser el falo materno, esto implicaba que era necesario que se produjera lo que Lacan llama una rectificación de la función del nombre del padre. O en términos más populares, una rectificación edípica. Que el padre tuviera un lugar importante pero en la estructura, porque paradojalmente, en mi historia singular, mi padre estuvo omnipresente, en el discurso de mi madre, en su presencia renovada cada semana y en su presencia pública también. En cierto modo, la paradoja es que para que se rectificara la función del padre, mi estructura, era necesario que el nombre del padre, el padre muerto, como dice Lacan, perdiera peso, y se volvera un padre deseante. En cierto modo, el final de ese análisis implicó para mí también reconocer a mi padr como un hombre deseante. Fue algo fundamental.

10 de julio de 2012

Éric Laurent, english version: "The vocation of the Lacanian orientation in today’s issues” (3/3)

During the 20th Annual Meeting of the Lacanian Orientation School, held the 10th and 11th December, Cita en las Diagonales interviewed prestigious anlalyst Éric Laurent. The interview was over an hour long, and it was divided in three parts: "Another knowledge, without institutional intermediaries"; "So, I went to see Lacan" and "The vocation of the Lacanian orientation in today’s issues”.

Felicitas Soria helped us to translate the complete interview.


Éric Laurent: "The vocation of the Lacanian orientation in today’s issues” (3/3)



-Let´s take a forty years jump to today. We know you are concerned about today´s issues. We want to know what do you find in Lacanian psychoanalysis with regards to this.
-I think that the Lacanian orientation is about finding an analytical interpretation that matches the time. During the ´20s, Freud anticipated the political ways of the ´30s. Totalitarianisms and these new leaders who will introduce new non-democratic ways of government, and who would be the solutions for the crisis of the ´30s. An ever reducing number of democracies, and only two democracies, England and USA, to lead the democratic government against the totalitarian regimes. Freud knew how to interpret his time, showing what was to come. Why these leaders had so much strength, surpassing even laws, and legal procedures. Why they had much more strength that representative democracies. And that is jouissance transferred to the leader. During the ´60s, due to the May 1968 protests, Lacan gave his interpretation in his Seminars. It is a remarkable feat. A commentary during the same exact moment things are happening, showing that youth’s rebelliousness was due to a displacement of the subject of the science, who is renovating the knowledge that is being taught in the universities. So, the way knowledge is imparted, the need of reducing knowledge to useful things in order to contribute to the economy; all these things were causing unrest among the youth. This allowed for those protests in May, and the reason why the protests couldn’t be explained only by Marx’s class conflict. It was a displacement of knowledge itself. And thinking what could happen could not be done only in terms of a political fight and a revolution. That was a mistake. To continue like that would only produce disappointment and false hopes that could lead to suicide. Like he said: “Hope has lead people I´ve known well to suicide”. It was a comment between the lines about a cultural figure of the time; a young Marxist who, in a romantic perspective, committed suicide hoping for a revolution that didn´t came. I think that Lacan prevented the situation in France to become as bad as it was in Italy. The armed groups there drove the Italian youth to an impasse of which the years of lead are evidence. The years of lead culminated with the assassination of Aldo Moro and all that happened around him, revealing the contradictions of the perspective of the armed fight, and the impasse that was reached.
I think that Lacan gave an interpretation of those years. Not only with his seminar “L'envers de la psychanalyse", but also with “Encore”. Because the other question of the time was the increasing importance of feminism. After the ´68, a new political group formed, representing those who at the moment didn´t have any representation. The Women´s Liberation Front, the MLF, was the manifestation of something that had not found its place in the traditional political landscape. In the Communist or Marxist parties, women had to remain quite, because it was a place for “macho” men who had to fight with the police men, and the place of the women was to make coffee and tend their wound after the fights. So, it was the birth of something completely new. The hopelessness of the ´68 had to be remembered. You had first to think if during the ´68 I was interesting or a petit bourgeois; then you realised that these students were not workers. So, what were they doing in the streets? They were just making to think complicated. Could they be the workers advance guard? But the worker´s political parties had become something else. And then, the women came out. And there was a middle-class claim: what were they doing there? We couldn’t understand what was going on. The matter was how to put all this in order. And the seminar “Encore” explains this order through the effects of the displacement of the master´s speech. And how the women´s resistance to the master, who was supported by traditional authority structures, was passive. He gave order these new political forces in a way never seen before. So Lacan, between the ´69 and the 73, in four years, developed the tools that enabled us to think how the coming politics would be. Our job now, is to follow the thread that Lacan started. To understand that what is being manifested at a political level is actually the manifestation of three levels: the displacement of the subject to the sciences, how science progress becoming unhinged from our culture, the way a wayward science exceeds its procedures. The clearest example is Google. Google is a concentration of knowledge about us, in a system that does not possess any democratic control. In which a ten person committee, Google´s owners, decide how our lives will be structured regarding the new technologies, regarding how to manage the information they have about us. Even our genetic knowledge is said that will be obtained through Google in exchange of a small fee. This talks about science becoming unhinged, of a wayward knowledge among civilisation. And the master runs behind this knowledge; a knowledge that is globalised, that can reach every part of the world. The surplus value related to the production of knowledge can be achieved anywhere. And our time´s paradox: it was a Communist country, the place of Mao’s Cultural Revolution, the one that incarnated the maximum quantity of surplus value, until it produced a financial catastrophe, with the USA-China imbalance; China buying USA´s deficit, helping to USA´s dysfunction and producing the biggest crisis of global Capitalism. So, science’s displacement, its consequences on political structures, and the renovation of the production of communities without leaders on one side, and the concentration of power in places that have nothing to do with politics, like the five owners of Google, the Chinese millionaires, etcetera. So we have a disagreement between politics current procedures, whether they are representative democracies or other ways of organisation, like totalitarians regimes; the displacement of the science; and the displacement of the female word. Women entered politics in a special way. Today President [Cristina Fernández] Kirchner is stepping into office, but also in Brazil we have Dilma Roussef, Europe´s master is Angela Merkel. This is very clear every time there is a crisis, a G-8 meeting, a G-20, G-17. We can see that we have a configuration of power in which the strongest voices are those of the women. They can incarnate the figure of the leader as a living desire. And it is notorious that the old patterns of authority are replaced by these new ways that are represented by women. But psychoanalysis also has to help, so this is not thought in the frames of the old ways of thinking. On women representation, before psychoanalysis, there was the idea of the Iron Virgin, or the Iron Lady, Mrs Thatcher. That was a new version of the Imperial Virgin, the Queen Elizabeth I, the true founder of England. Not Henry VIII, who was a transitory figure. Who founded a modern and Protestant state in the Renaissance, was Elizabeth. There has already been this kind of women in history. Today, not only are women fulfilling the role of the Iron Lady, who will take lead when men are weak, but they are bringing to life clear and absolute willpower. Such example we can find in History, like Catherine the Great, in Russia. But, what is so interesting is that nowadays, the relationship between women and power is democratised, it is diversified. And psychoanalysis can help to think about the current political ways, and the question of the displacement of the position of women.
So, taking into account these three levels, displacement of the subject of the science, consideration of the new political forms, and role of the women; we will see how XXI century politics will produce more singularities. Not only like the XX century, represented in those particular totalitarian leaders; but inside the representative system, and questioning that representation. And we will see new ways of bringing to life the need for these singularities to occur inside mass institutions are invented. Masses with or without leaders; but masses with singularities. And we will see that. It is being invented. 


Traducido por Felicitas Soria


Versión en español, aquí: (primera parte, segunda parte, tercera parte)

"Vocaciones": las voces de Víctor Hugo Morales

"Hace años, cuando dábamos nuestros primeros tropiezos audiovisuales para televisión en un programa de entrevistas, Víctor Hugo -tras hacernos algunas preguntas- se prestó gustoso a ser nuestro segundo entrevistado. después, nos prestó su voz para hacer un cortometraje, 'Futbolhadas'".

Susana Hoffmann, nuestra directora de Arte y Producción, abrió la entrevista con esta anécdota que lo pinta de pies a cabeza. Víctor Hugo es, más allá de la figura pública, una persona accesible, amable, que no tiene problemas de tomarse dos minutos para escuchar al otro. Luego de escuchar, muchas veces hace suya esa voz, la reproduce en la radio, la amplifica, se la cuenta a todos sus oyentes como quien habla con un amigo. Finalmente, ellos también la hacen suya.

Ese suceso misterioso -que se llama "confianza"-, le permitió cruzar el charco para sentarse frente a un micrófono porteño hace más de 30 años. Y todavía lo mantiene allí, cada mañana.

Uno puede estar de acuerdo o no con sus puntos de vista, pero lo que nunca podrá dudas es de la integridad y de este periodista que, a esta altura, ya es un argentino más.


"Vocaciones": las voces de Víctor Hugo Morales



-"Descubrí que tenía una voz cuando un profesor hizo que todos los alumnos de la clase leyéramos algo. Fue a mis 11 años de edad. Cuando terminé, me dijo 'che, vos vas a ser locutor'".
-"Creo que tengo una voz agradable, pareja, a la que he ayudado con una aceptable respiración. Respiro muy bien, trabajo con el diafragma, hago ejercicios. Esto me ha ayudado enormemente y pocas veces me he quedado sin voz".
-"Fui operado de amígdalas cuando tenía 20 años. Tenía una voz más de bajo y me quedó una voz un poco más baritonal.
-"Darle voz a los que no tienen voz es una cuestión del trabajo periodístico, que no está referido a mí mismo sino a los que hablamos de las voces, variadas y plurales, de la actividad que, como periodistas, podemos abarcar. Y, en ese sentido, también he hecho un esfuerzo por lograrlo".
-"En mi casa, la voz cantante la tuvo mi mamá. Ella fue puntera política. Eso me permitió debutar como locutor a los 10 años, en un encuentro político, leyendo los textos de política que habíamos grabado con ella en un grabador y que luego una camionetita difundió por sus parlantes en todo el pueblo".
-"No es muy variado lo que digo y lo que no digo. Yo soy decidor, por lo menos cuando siento la exigencia de  que tengo que manifestarme".
-"Mi voz de mando es sugerente, respetuosa, pero también calentona en los momentos que algo traiciona el ritmo normal de las cosas. Creo que en la calidad de cómo le hablás a las personas va un dejo de credibilidad. Me parece que la voz me ha ayudado muchísimo".
-"La voz de la seducción es un juego permanente. Sobre todo por teléfono, me tengo mucha fe, y en la radio. En televisión, creo que la imagen se antepone a la voz y no permite captar la voz que, al emitir, te da el tono de franqueza al que aspira el que te está escuchando. Y dentro de esto, no soy muy analista del  contenido: le creo al personaje que soy y sé que no voy a ir para cualquier lado. También, le temo a las desmesuras que pueda cometer, que me han traído históricamente algunos disgustos pero ese es un aprendizaje difícil de resolver o de dar la última materia. Siempre estamos aprendiendo".
-"Me gusta cómo el Polaco Goyeneche dice el tango. La locución me gusta así, la política me gusta así. Me gusta poder saborear las palabras".
-"Nunca me he analizado. Si me duele el hígado, uno iría a ver al hepatólogo. Si tuviera problemas en el alma, tendría que tener ayuda de un psicólogo. Pero no he estado enfermo todavía de eso".




























9 de julio de 2012

"Y entonces escribí... Los decires del amor", por Oscar Zack

Cuando recibí la invitación a escribir algunas líneas acerca de las razones que me impulsaron a “escribir” el libro que titule “Los decires del amor”, dos caminos antagónicos se abrieron a mi reflexión. Por un lado me sentí tentado a responder con la celebre frase de Angelus Silesius “La rosa es sin por qué; florece porque florece. No cuida de sí misma, no pregunta si se la ve”, con lo cual aquí hubiera terminado un incompleto e inconsistente comentario sosteniendo que este libro es sin por que.
Pero decía que eran dos los caminos abiertos a mi reflexión, el otro se sostenía en un celebre pensamiento racionalista, en este caso de Gottfried Leibniz, que sostiene que “nada es sin razón”, instituyendo de esta forma la función de la causa, de tal forma que todo acontecimiento es consecuencia de algún principio, aunque ignoremos la materialidad del mismo.
Es evidente que es este el sesgo que elegí transitar para dar alguna razón de la existencia del libro.
La primera observación que creo necesario introducir es que Los decires del amor es el producto de dos cursos realizados en el espacio de los seminarios diurnos en la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) y de algunas conferencias o actividades desarrolladas en diversas oportunidades y distintos escenarios de transmisión psicoanalítica. Empero, esta descripción no alcanza para dar cuenta de su publicación. A esta descripción es necesario adjuntarle una variable subjetiva, sostenida en mi deseo, que me permitió darle algún valor al conjunto a publicar.
En ese entonces una conjunción comenzaba a tomar consistencia en mí y fundamentaba una decisión: una discreta valoración de los textos y un fuerte deseo de darlos a conocer.
Se configuraba así una publicación que me permitía exponer algunas de mis ideas en torno al psicoanálisis.
Puedo afirmar que decir que esta publicación no fue el efecto de una contingencia.
Ahora el texto ya no me pertenece. Circula entre eventuales lectores, a los que vuelvo a advertir (tal como hice en la introducción parafraseando a Magritte): esto no es un libro. Solo lo será si encuentra a un Otro que con su lectura así lo sancione. Queda ahora en vuestras manos.

                                                                  Oscar Zack
                                

Ahora el texto ya no me pertenece. Circula entre eventuales lectores, a los que vuelvo a advertir (tal como hice en la introducción parafraseando a Magritte): esto no es un libro. Solo lo será si encuentra a otro que con su lectura así lo sancione. Queda ahora en vuestras manos.

                                                                  Oscar Zack

"Y entonces escribí...Extimidad y posición del analista y La aptitud del psicoanalista", por Osvaldo Delgado

El último texto que he publicado es el número 12 de una serie, siempre enmarcado en la ética analítica. En "Extimidad y Posición del Analista", realizo un desarrollo de uno de los núcleos de lo que es mi Tesis Doctoral. Tesis, recién publicada por EUDEBA, llamada "La Aptitud del Psicoanalista".
El concepto de extimidad de referencia Lacaniana, permite captar de un modo novedoso, el "interior-exterior" Freudiano, la dimensión de lo siniestro y la extraterritorialidad. Esa extimidad, va a nombrar la posición del analista como un verdadero traumatizador del sentido, y dar cuenta de la transferencia, como una respuesta a esta presencia inquietante que es un analista. El hallazgo de dos palabras distintas en alemán, para dar cuenta de la aptitud del analista, permitió un hallazgo valioso, ya que en verdad, eran dos conceptos distintos. Sobre esta base, el libro trata de dar cuenta de cómo se adquiere esa "Aptitud Extima".

Osvaldo Delgado



 



5 de julio de 2012

Éric Laurent, english version: "So, I went to see Lacan" (2/3)

During the 20th Annual Meeting of the Lacanian Orientation School, held the 10th and 11th December, Cita en las Diagonales interviewed prestigious anlalyst Éric Laurent. The interview was over an hour long, and it was divided in three parts: "Another knowledge, without institutional intermediaries"; "So, I went to see Lacan" and "The vocation of the Lacanian orientation in today’s issues”.

Felicitas Soria helped us to translate the complete interview.


Éric Laurent: "So, I went to see Lacan" (2/3)



-I thought about seeing Lacan. It was the ´67. And during the summer of that year I was not well due to what was coming to me. So, I thought that, as my father was a doctor, he could get me an appointment with Lacan, who was described as “unattainable”, with months-long waiting list. I thought I could save time this way. And he replied to my father that he could see me, his son, as a sign of good-will between colleagues, but that he had isolated himself for forty days due to an important job, and that was the reason why he couldn’t reply sooner. He set an appointment for September of that year. Years later, I knew that the work that had kept him isolated had been the “Proposal on the psychoanalyst of the School”, and the draft on the pass and the end of analysis through the new device he was developing. So, I started my analysis under this secret auspice, which I deciphered only years later. A very singular circumstance.
 Lacan’s answering letter, almost like a fetish to me, is hanging from a wall in my office, in front of my chair. Yes, it can be said that for a while it was a fetish, because it gave me authority. Nowadays, it is not so. It is just a letter, that everyone can see, but behind her is the road I followed. This letter is also the mark of the pass I didn´t do. I didn´t experience the pass in the context of the École Freudienne , which was dissolved before I could submit myself; I intended to do so when it was dissolved. So I worked to establish the device of pass in the École Freudienne, but couldn’t go through the process myself. Of course I couldn’t because I was doing many things at the same time, it would have been foolish. So this letter is, in a certain way, the mark of this renounce. And also, it evidences my interest, from the beginning, on these new ideas.
What do you recall of your first meetings with Lacan?
I remember them very clearly. Because I remember the “tailored” answer Lacan gave me. I was lot in all those multiple identifications, searching for something. I was a character without an author. I was searching my book, where to write myself. So I said to him that I didn´t have a job, that I didn´t have any money to pay for the analysis, and etcetera. He listened to me for this two, three... he made me meet him for three or four days. And he said: “Well, I think it is a good moment to begin your analysis. Everyone always end up being a character of their own novel. This can be achieved without analysis. You could achieve it. Psychoanalysis is like a short story. It allows for different style effects. It allows you to reduce times. And I think you could benefit from this style effects. So we will start next Monday at the same time”. That conclusion surprised me. It shocked me because it was the perfect summary of the dramatic presentation I had done. Dramatic as in Bovary: waiting for identification. So, using some of the words I had used to express my unease, he returned my own message, but inverted. I had read his “Écrits” the year before I began my analysis, in the ´66. It was for me the discovery of a theory put into practise: what really meant to return a message, inverted.  Like it was on the fourth page of the “Écrits”, he interpreted; he summed up what this person in front of him was saying. And this was also a shock to capture you and forbid this wandering I was in. So, he captured me, and I knew what to do with all this knowledge, these multiple levels. And I continued to study Anthropology and Linguistics, tow of the more solid disciplines of the time. French and English Anthropology, post Lévi-Strauss. And Chomsky, who had first class representative in Millner. I studied both of them, but with the objective of deciphering Lacan. And for me, the courses Althusser gave on Philosophy for scientists marked my first meeting with Millner and other great thinkers. And what I learnt from them had one goal: deciphering Lacan. I didn’t intend to become an analyst. But I wanted to know more about Lacan. I also considered becoming an anthropologist. I almost went to Africa to do some work there as I was finishing my master´s degree. I thought about becoming a linguist. But at one point, when Lacan was starting work with his school, he told me that I should be there, that what was I waiting for. So, in ´69, when Lacan´s School gained shape, I mean, when it had a building, when they were teaching and you could attend, etcetera. Then I came to listen to the analysts. And for me it was not a good experience. When listening to the teachings there... it was four years before the Department of Psychoanalysis was re-founded by Jacques-Alain Miller. It was after the ´68. That year had an effect of lack of organisation over psychoanalysis: what should be taught, critique of the knowledge. There was a terrible unease. So, if during those years, you went to the university to hear a lecture on psychoanalysis, you would find a group dynamic. The analyst would arrive and he wouldn’t say a word. He would sit among the people, waiting for a manifestation of the unconscious. Teaching was then, acting, shouting something, and working with group dynamics. Or, if you went to the school, you could listen for an hour the conference of an analyst, who was supposed to talk for ten minutes, who couldn’t understand very well what he was saying, who didn´t had complete dominion over the knowledge of the time, and who couldn´t articulate what he was saying with the teachings of Lacan.  Nor could he articulate the experience of psychoanalysis with the teachings of Lacan.  After two or three months of this, I said to Lacan: “Something is not right with your school. The people teaching here have no idea what they have to teach. I´m losing my time and I am not interested in attending it anymore”. A year later, Lacan told me: “I think now is the moment. Could you go and see this person who is organising the teaching at the school?” So, I found myself, a very young man, teaching at the École. He used my critic. “You say things are not well. Please, come and try yourself”. It was a distressing moment, and to take a step. I met a group of young men, a good consequence of the ´68: the rising of a new generation. A new generation interested in Lacan. A new group I belonged to. Every one of us with our singularities, but with this generational effect of finding ourselves in Lacan’s teachings.  Suddenly, in 1974, I found myself working with Jacques-Alain Miller. It will be very soon forty years. It was not a short term thing. That was the beginning of this long road together, where I helped him to renovate the teaching of Lacan, how it was thought, the critics of the ´66, how he reconstructed the school after the dissolution, the constructions of the new schools and the development of these towards the World Association. 

Traducido por Felicitas Soria 
soriafelicitas@hotmail.com 
English version: (part onepart twopart three
Versión en español, aquí: (primera parte, segunda parte, tercera parte)

4 de julio de 2012

"Y entonces escribí... Comunismo sexual", por Silvia Ons

La escritura de este libro, así como la del anterior Violencia-s, expresa mi deseo de llevar adelante el propósito freudiano consistente en que el psicoanálisis pudiese afirmarse como una lectura de la civilización que imprimiese su marca en ella. Tal empeño fue también el de Lacan cuya interlocución con los pensadores de la cultura figura en cada una de las páginas de sus Escritos, y es referencia insoslayable para quien quiera extraer lo valioso de su enseñanza. Para Lacan, la clínica traspasa las fronteras del consultorio y alcanza, por ejemplo, a la interpretación de textos de innumerables filósofos cuyas citas, en su obra, superan a las viñetas clínicas.
Sin embargo, la difusión del psicoanálisis en los espacios públicos y en los medios de comunicación fue en desmedro de esta meta. La propagación del psicoanálisis quedó en manos de opinólogos que tomando con parcialidad ciertos conceptos los combinan con la más burda psicología. Como bien dice Eva Tabakian en el prólogo, en este tipo de divulgación abundan los lugares comunes de la psicología de bolsillo, de la que no han sabido sustraerse personajes importantes del rubro. En el otro extremo, se parapeta un importante sector que prefiere mantener el descubrimiento analítico dentro de determinadas capillas: el cripticismo teórico, la parroquia institucional, la soledad del consultorio etc. No quiero plegarme en estas direcciones, quiero partir de los síntomas que le preocupan a la gente, temas gancho sin duda, cuestiones candentes para ser tratadas con la profundidad que merecen. Ir quizás de la Vulgata periodística a la lectura psicoanalítica en su cruce con la filosofía, con claridad, pero también con rigor. Espero haberlo logrado, quedan ahora las resonancias que el texto pueda despertar en sus lectores.

Silvia Ons

3 de julio de 2012

"Y entonces escribí... Los descarriados", por Emilio Vaschetto

La escritura me vino de arriba, como se dice, y suena a inspiración religiosa. Fui ciertamente religioso puesto que creía en el padre, un padre que me llamaba del más allá, del lugar más absoluto de donde no se puede regresar.
Escribía de niño en parte para complacer a mi madre (y eso se tornó ciertamente insoportable). Pero vino la música y continué escribiendo por sonido más que por sentido. Cometía con descaro esa famosa frase que la Duquesa le dice a dice a Alicia “cuida el sentido pues los sonidos se cuidarán solos” – en alusión al dicho inglés “cuida los peniques que las libras se cuidarán solas” (take care of the pence, and the pounds will take care of themselves). Había entonces perdido el valor inicial con el que arranqué a escribir; las fábulas, los cuentos morales, los cuentos fantásticos, todo aquello se desintegraría en función de la combinación de sonidos al servicio de la canción.
El encuentro con el otro sexo renovará el servicio de la pluma en función de una prosa reflexiva y romántica. Nada original.
Un pasaje al acto hará nacer un nuevo oficio en la vida, el de psicoanalista. La escritura recorrerá el camino de la formalidad teórica pero no sin estilo, un estilo que se impone como un “eso debe sonar bien”.
Sin embargo, tengo una espina clavada en mi oído, y es que siento que todo lo que escribí es una excusa para elaborar, finalmente, un texto consonante. Freud hablaba de identidad de percepción al encuentro mítico entre una percepción y la imagen del objeto que resulta de la experiencia de satisfacción. Será por eso que no puedo dejar de escribir, seguramente algún día lo haga, lo cierto es que una pequeña angustia me mueve, me subleva, me lleva a encontrarme con lo más ajeno del sonido.
Al escribir “Los descarriados…”Y pensé en hacer un texto legible y llano, casi al modo de una novela o de un itinerario, inspirado, desde luego en la lectura global de la obra de Jacques Lacan, y en particular, del seminario Les non-dupes errent, cuya traducción sería algo así como “Los no-incautos yerran”.
Uno de los conocidos sueños de Descartes (que más precisamente se trata de una pesadilla) produce el despertar con la alocución “¿Quod vitae sectabor iter?” (¿Qué camino habré de seguir en la vida?). Pues bien, el truco está en saber que la respuesta ya ha sido anticipada mediante una escritura. Iter, el término latín, quiere decir viaje, pero también remite a iterum, repetición. La errancia que inspiró el texto “Los descarriados…” introducía así el equívoco entre el viaje y el error, entre el vagar y el equivocarse -de allí que el momento de concluir se transformó en verificación. Entonces decía en su prefacio:

“… si hay algo que provoca en lo que se hace efectivamente (en el saber práctico) es que no creo definitivamente en la “experiencia clínica”. Es esta última mención la que sostengo solamente en escansión: hay registro de la experiencia (mi testimonio) y hay interrogación clínica (el privilegio del obstáculo).
Así todo, me conformo con que algo de lo que se escuche en lo leído suene bien.”


Emilio Vaschetto
                                                                                              Mayo de 2012
Publicado con autorización del autor



Y “Los descarriados. Clínica del extravío mental: entre la errancia y el yerro”, Emilio Vaschetto, Grama ediciones, 2010. Premio nacional de cultura, producción 2007-2010. Categoría ensayo psicológico.

2 de julio de 2012

"Vocaciones": Camille O'Sullivan (subtitulado)

Camille O'Sullivan, ahora con subtítulos! Ya habíamos presentado esta nota el 24 de mayo pasado, pero ahora le incluimos un subtitulado a cada uno de los videos. Copiamos ahora la introducción de aquella nota y adjuntamos al final los tres videos.

Camille O' Sullivan es una cantante irlandesa que vive con pasión su vocación por la música. Los directores de nuestra publicación la conocieron por azar en el Fringe Festival de Edimburgo, Escocia, y quedaron impactados por su presencia en el escenario. En un post anterior de nuestro blog, consta el relato de aquel encuentro. Su intensidad no les dejó dudas: Camille debía ser entrevistada por Cita en las Diagonales.

Llevó un tiempo pero se logró: Camille accedió a ser entrevistada por Skype, desde Edimburgo, en un día y horario convenido. Atendió al llamado sin dejar de ser fiel a su estilo personal: descontracturado, intenso y cálido a la vez. Y contó todo acerca de su relación con la música.

Les dejamos la primera parte de la entrevista. Pueden conocer su página web, su espacio en YouTube y su fan page en Facebook. La entrevista completa se encuentra también disponible en www.citaenlasdiagonales.com.ar.

Agradecemos muy especialmente a Felicitas Soria, quien tradujo para nosotros esta entrevista. 



"Habitar un lenguaje/ To inhabit a language" (1 de 3) 



"Debo decirlo/ I must tell it" (2 de 3) 




"La música importa/ Care for music" (3 de 3)

Éric Laurent, english version: "Another knowledge, without institutional intermediaries" (1/3)

During the 20th Annual Meeting of the Lacanian Orientation School, held the 10th and 11th December 2011, Cita en las Diagonales interviewed prestigious anlalyst Éric Laurent. The interview was over an hour long, and it was divided in three parts: "Another knowledge, without institutional intermediaries"; "So, I went to see Lacan" and "The vocation of the Lacanian orientation in today’s issues”.

Felicitas Soria helped us to translate the complete interview.


Éric Laurent: "Another knowledge, without institutional intermediaries" (1/3)




-We read that you became acquainted, and interested in Freud’s work since young. We want to know how that meeting was, what effect it had in you, which works were more relevant to you, and what was the outcome of that meeting.

-I met Freud when I was fifteen years old. I was interested in all those new books, those paperback editions. Today this is quite usual. But back then it was the beginning of the mass diffusion of those paperback books. Freud’s works were published by Payot. They published a small collection that included “The Interpretation of Dreams”, the first book that enthralled me, “Three Essays on the Theory of Sexuality”, “Introduction to Psychoanalysis”... I would say, precisely, the works of the “first Freud”, which got my immediate attention, as something interesting and unseen in the schools. It was a contemporary knowledge. For me, a “historical Freud” does not exist. He was really contemporary; because access to Freud’s knowledge was very contemporary, very “right now”. It wasn’t through an institution, or through university courses. It was a discovery made possible by this direct access. And coincidentally, since this is the Internet age, here is one of the charms of the Internet: the contact without intermediaries, institutional intermediaries; with multiple sets of knowledge; and a universal library at our disposal, full of texts. And all of that without institutional intermediaries. This is what happened in the sixties, beginning of the sixties with the printing of these paperback editions; and with open and interesting bookshops, filled to the brim with books. These places are disappearing. There are less bookshops and more “books supermarkets”. And it is not the same connection.... I think that if there was any institutional intermediary in my meeting with Freud, it was the bookshops. That is, access to a universal knowledge, tinged only by the possible suggestion of the bookseller who knew of my love of reading and wanted to give his advice about what I might like. And, I can say that it was a generational encounter. Not only a one-on-one encounter. Generational encounter I say, due the institutions of the time. For young people, this would be spending time surfing the web, looking up information and references. This encounter was very intimate, but, due to the generational effect, different subjects could be talked about with colleagues and friends. And curiously, Freud would be discussed among a group of friends who dealt with the newest aspects of Human Sciences. We talked about science fiction, which we loved; so Freud was a version of science fiction. It was a Freud that discussed dreams, but as something modern; much in the same way that in Asimov’s great novel “Foundation”, the narration of the foundation of the new community, done by the founder, throughout the centuries is being kept locked; and every time there is an institutional crisis, a recording of this narration is heard as a preventing measure. A paranoid delusion. But it was an answer to Huxley’s “Brave New World”, emphasising that knowledge of the Human Sciences, could be compatible with History.  This was Asimov’s goal in his book: a text that was both Hegelian and anti-Hegelian. And for me, Freud was like that. An author that since the beginning of the XX century has talked about today’s unconscious with such clarity, such sharpness that is frankly admirable. He became part of a mix that exploded when I took Philosophy, which in France is mandatory after you finish your secondary education. We all take Philosophy for one year. There I found that this wild hunger for the Human Sciences had to be organised. So, when I came in contact with Philosophy, with the History of Philosophy, and with a professor, who was a good expert on philosophy of science, which was quite uncommon back then, I could organise things. And I was deep into Freud when one day, this unorthodox road I was following in my learning seemed too dangerous for my parents. It made me distracted from the knowledge I needed to prepare for competitive examinations. You know that in France we have a funny concept of adolescence. The full weight of the requested body of knowledge falls upon the adolescents. Just in the precise moment when there are other things to know, like sexuality, identity... It’s all backwards. In a most crucial moment, the maximum sublimation is requested: to work as crazy in order to get in the best colleges. So you need to invest hours in it, have a good health and do nothing but work. In the USA it is the opposite. Not much is requested of the adolescents, so they do a lot of different things, except learning. But afterwards, when they are around twenty years old, they are asked to work hard for college and university. So, this feature [of the French system] enabled the ablation of Freud’s works by my father. He solemnly walked into my room and said that all this new knowledge had to be removed in order to allow for more concentration for my courses. This removal of the books only reinforced my desire to delve deeper into this knowledge once my silly examinations were over. And after a while, once I completed my courses in Economy, which incidentally made me acquainted with the Althusserians first, with the thought of an alternative economy, and with Althusser himself. He introduced me to Lacan at the same time he published his great work about the French Freud, and the “Cahiers pour l'Analyse”, published by the Epistemological Circle of the École Normale Supérieure, with Jacques-Alain Miller, jean-Claude Milner. And the Cahiers were an original production at the time, mixing literature, logic, psychoanalysis and, Lacan and Althusser. That was my first step into psychoanalysis. And it was also a strong generational impact in this new way of reading Freud. And this coincided with my finishing of the “mandatory” studies which would enable me to earn a living. And I did not want to do anything with my economy studies. I wanted to continue to find out about this curious knowledge that was invented by mixing Lacan and the usual learning of the time.  So it was at the same time, a great epistemological interest, and a total ignorance of what I wanted to do with my life. If I would study Human Sciences; if I needed to dig deeper into Anthropology, or Linguistics, or Psychoanalysis, or something else. Militancy or studies. It was all very contradictory. I didn’t know what to do. So, it was vocation absence I had at that time. I would have been wonderful to have a vocation. I had an epistemological interest, a certain multiplicity of identifications that made me think I could do a lot of things. For example, I considered doing movies and meet these little machines. I took a pre-course at a school, called then LIDEC. And sat the examinations. All this because I identified with Godard, of course. It was a dispersal. And due to this dispersal, there was anxiety. It was very ambivalent. On one side this dispersal, and on the other side the certainty that I was losing my time. That life was dragging me lost. So, I went to see Lacan.


Traducido por Felicitas Soria 
soriafelicitas@hotmail.com
English version: (part one, part two, part three
Versión en español, aquí: (primera parte, segunda parte, tercera parte)