23 de febrero de 2012

"Vocaciones": Ruy Folguera, musicalizador de cine

Ruy Folguera descubrió su vocación cuando era un niño: le gustaba grabar las bandas de sonido de las películas para reproducirlas incansablemente. Años después, estudió en el Colegio de Música de Berkley, EEUU, y devino musicalizador de cine. Tuvo y tiene una carrera muy exitosa: es ganador de un Globo de Oro y un Grammy por colaboraciones en "A walk in the clouds" (1993) y "Rush Hour" (1999) y musicalizó decenas de películas. Cita en las Diagonales entrevistó entonces a este interesante personaje del séptimo arte e indagó sobre sus anécdotas de vida, su relación con el cine y la música, su familia y muchos otros temas.


"Construcción de una Vocación: Marcas Registradas" (Parte 1)



-Empecé por la música, joven, piano desde los 6. Fue casi una imposición en casa! Según mi mamá, en realidad es porque ella me aturdió con Mozart y The Beatles durante todo su embarazo. Efectivamente ahora me encantan Mozart y The Beatles, así que algo de razón debe tener.
-A los 9 ya estaba desgrabando bandas de sonido de películas, pasando el audio de un casete para poder escuchar la música de la película todo el tiempo. No solo me aprendía la música, sino todos los diálogos.
-Yo soy de la generación de “La guerra de las galaxias”, definitivamente. Encima me agarró en un momento particular de mi vida familiar, donde falleció mi papá, falleció mi hermana, un momento excelente para esconderse y escaparse en algún lado. Y esa película me sirvió mucho. Empecé desgrabando esa película, por suerte, porque era un muy buen compositor, John Williams.
-Cuando empecé a estudiar piano estudiaba clásico, y estuve a punto de dejar de tocar, hasta que me trajeron un profesor que me enseñaba a divertirme, a improvisar.
-Mi hermana es matemática y dice que la música es álgebra. Yo creo que lo dice porque no puede hacer música!
-Composición para cine era algo que yo ya tenía decidido que quería estudiar pero no era fácil de encontrar acá en Argentina. Estudié piano, composición, contrapunto, armonía. Pero me faltaba la experiencia y escuela en ese rubro. Y ahí surgió la posibilidad de ir al Berkley College of Music, a donde fui en 1989, gracias a una beca.
-El otro día encontré muchos de esos viejos cassettes, pero me dio miedo mirarlos.
-Nunca estudié tanto como en Berkley. A pesar de que fueron 2 años y medio solamente, salí con una nube de conceptos y no con una posibilidad clara de aplicarlo a la música. Tenía tanta información que necesité un tiempo para poder aplicarla a crear. Era un caos de información, en el buen sentido.
-La primera vez que fui a Berkley fue por 9 meses, y en esos 9 meses tuve la opción y la decisión de mi vida. Me dolió muchísimo, la lloré y me costó el corte con el país, con la sociedad, con todo. El College te agarra cambiando, y por ende te marca.
-Musicalizar cine es un desafío porque cada película es diferente. Hasta te hace involucrarte con diferentes estilos de música. Encontrar tu voz lleva mucho tiempo y tiene que ser algo sutil porque sos parte de una obra. Así y todo, encontré mi voz, con experiencia, pero sigo aprendiendo, a los ponchazos te diría...


"La Guerra de las Galaxias. Voces y Tiempos" (Parte 2)


-Los estándar de trabajar con los directores de cine es que cada encuentro es único. Aprendés a entenderle los tiempos. No hay un método.
-Ni siquiera está estandarizado el tema de ver las películas con anterioridad para después hacer la música. Yo trabajé con un director en 6 películas, Alfonso Arau, director de "Como agua para chocolate", a quien conocí después de que se difundió esa película. Con él, por ejemplo, ya llegamos a un sistema, donde él me manda el guión y yo empiezo a componer en base al mismo. Después, me convoca en filmación y sigo componiendo en esa instancia. Y después, todo eso se lo damos al editor, quien puede trabajar con mi música, y todo este tiempo le agrega madurez a la obra. Al final, me dan una edición de la película, casi final,  y trabajo más contra la escena, cuadro por cuadro.
-Cuanto más grande el presupuesto, por lo general, menos tiempo para hacer la música.
-En esos casos, suelen trabajar con algo llamado "tempscore", es decir, editan música de otras películas y musicalizan su propia película como  para mostrarle al compositor qué es lo que quieren. Esto pasa también porque no hay confianza entre las partes creativas y tampoco hay tiempo: es todo plata. Entonces es difícil porque tenés que imitar sin imitar, crear, y todo eso en muy poco tiempo. Eso me ha pasado en las películas más grandes, como  cuando trabajé con Lalo Schifrin en "Rush hour" 1, 2 y 3 o "The day the earth stood still", con Keanu Reeves. Pasé 2 meses sin dormir, con un estrés enorme, que tiene lo suyo, porque creo en el trabajo a presión, pero es muy diferente a otros mecanismos.
-Los directores por lo general tienen personalidades muy fuertes.
-Todos los directores tienen una responsabilidad frente a ellos, que es la de inmortalizar una obra.
-En Argentina hice "Rosarigasinos", una película con Luppi y Dumont. Era la opera prima de Rodrigo Grande, director rosarino.
-En EEUU, mi  primer trabajo fue con Lalo Schifrin haciendo orquestación para los tres tenores, en el concierto de París. Después, mi primera película más grande fue "A Walk in the clouds", con Keanu Reeves, película gracias a la que me quedé en Los Ángeles. después, a mis 28 años, hice una película actuada con Woody Allen que se llamó "Picking up the pieces", donde también trabajó Sharon Stone, Kiefer Sutherland... un  gran cast. Esa fue mi primera comandando armando el barco yo solo. Hablé un poco con Woody Allen, que terminó siendo realmente un personaje bastante introvertido, muy concentrado, estudiaba clarinete en su trailer todo el día, mientras no estaba filmando con el perrito muerto de miedo que tenía a su lado, porque en todas las escenas necesitaba un perrito, y no se llevaban bien. Le tenía pavor, pero respiraba hondo, le traían el perrito y actuaba.
-Fue un fogueo que me obligó a acostumbrarme a situaciones un tanto límite, de mucha presión, y eso marcó de alguna manera mi primer paso fuerte.


"Análisis y Pamplinas" (Parte 3)


-Me analicé bastante y me analizo aún. Me analicé en Buenos Aires, desde muy chico, por mi situación familiar [NdelE: Ver parte 1, tercera frase].
-Mi segundo analista me ayudó en toda esta travesía que significó cambiar de país.  Mantuve el contacto con él aún estando en EEUU. 
-Considero que el análisis fue súper importante en mi vida. Y sigue siendo el lugar donde me tranquilizo por saber que allí puedo pensar, y qué mejor que pensar con alguien que sabe direccionar un poco el pensamiento, para que sea útil. 
-Me analicé luego con dos personas en  EEUU: una, un poco pragmática y demasiado práctica, y ahora estoy con una buena psicoanalista de origen peruano. Es un lugar muy bueno para tener.
-A veces uno se olvida que son gente (risas), porque uno se relaja tanto en esas situaciones donde parece que te vas a quebrar. 
-Un buen psicoanalista, que te sabe guiar, es alguien que eventualmente te hace salir a vos a flote. El otro ejemplo que tuve es alguien que te pone un montón de límites con los cuales te vas a seguir peleando el resto de tu vida. Eso es muy grave. Entonces, el análisis es delicado, pero es necesario y genial. 

(Al finalizar esta tercera y última parte, se anexa "Pamplinas", un cortometraje de 6 minutos de duración cuya música compuso Ruy Folguera).





11 de febrero de 2012

"Vocaciones": Juan José Campanella

Juan José Campanella fue el primer entrevistado de Cita en las Diagonales en 2012. La entrevista a este exitoso director de cine se dividió en tres partes:  "Entretejidos para una vocación" (donde Campanella nos cuenta sobre su infancia, el cine, las historietas y el nacimiento de su vocación cinematográfica), "El secreto de... la misma lluvia" (donde cuenta detalles sobre algunas de sus películas más famosas: El secreto de sus ojos, El mismo amor, la misma lluvia, El hijo de la novia) y "Del hijo, de la familia, del análisis" (donde habla de la relación entre la historia de sus padres con los personajes de El hijo de la novia; del nacimiento de su  hijo y de su relación con el psicoanálisis).

Si desean recordar cuáles fueron las películas que dirigió Campanella, pueden fijarse aquí.


Entretejidos para una vocación (Parte 1)


-La primera memoria que tengo de una película es de "El cuarto hombre".
-Me llevaban al cine. Recuerdo a mi mamá y a mi papá sentados a mi izquierda; la película era "El tulipán negro", con Alain Delon -justamente hace 2 días me acaban de traer una copia-, era una especie de "Zorro" francés. Tengo miedo de verla (risas). Recuerdo una imagen de una pelea con una de esas ruedas tipo barco de Mississippi, contra un tipo de barba. Es la única imagen que recuerdo del cine, con mis padres y esa escena.
-El lugar físico del cine estaba mucho más presente para un chico de mi época que para los de ahora. La tele era en blanco y negro y a lo mejor uno iba a ver la misma película que había visto en "Sábados de súper acción" al cine, por ejemplo, "La momia", para verla en colores.  Entonces, se iba mucho más seguido al cine. Había también muchas más películas aptas para todo público, recuerdo. Para mí era una cita obligada.
-Yo vivía en Vicente López. A los 8 años ya viajaba en colectivo solo hasta Belgrano. Hoy es impensable.
-Me crié al lado de un baldío, donde jugábamos al fútbol. Así que mi infancia fue un tercio de potrero, un tercio de cine de barrio y el último tercio de historietas.
-Le tomé el gusto a la lectura gracias a la historieta. También había mucha lectura infantil, estaban los libros de Robin Hood, de los cuales, a los 7 años ya había leído unos 100: los de Sherlock Holmes de la editorial Bruguera; la colección Iridium... esto era normal.
-Yo era muy fanático de "El príncipe valiente". Le había pedido a mi mamá que me hiciera los mocasines como él. Con un palo de escoba que era mi espada usaba contra la ligustrina de mi patio, que quedaba destorzada.
-La temática es la de la lucha por la justicia. "El secreto de sus ojos" es eso. Pasa que el contexto se va haciendo más realista, de alguna manera.
-"Cantando bajo la lluvia" la vi de adolescente, tendría 14 años. La vi 22 veces en 5 semanas. No podía dejar de verla. Pero la parte del baile lento, con los tules y todo eso, me aburría soberanamente. Era la parte que yo hubiese cortado. Ahora no, ¡pero en ese momento sí (risas)! (...) Creo que fue a primera película en la que literalmente salí sobre una nube. Fue automático, amor a primera vista. Ya en la primera escena, cuando sale Sean Kelly, con esa sonrisa del tipo más canchero de la historia del cine, que sale a la calle y saluda a la gente como el divo que es en la película, de ahí en más, dije "chau, acá morí".
-La gran frustración de mi madre es no haber sido actiz. Ella se crió al lado de los Estudios San Miguel, los veía pasar a los actores todos los días, en los años 20 y 30, y mi abuelo, asturiano duro, no la dejó, pensando que era un ambiente de perdición.
-La decisión de vida, de encarar una vida con el cine, no fue simple para mí. Ubiquémonos en el contexto: salgo de la secundaria en el 76. En esa época, era muy poco lo que uno podía estudiar. Si bien en la secundaria yo ya había comenzado con mi camarita Súper 8, donde quería convencer a mis compañeros de no hacer el viaje de egresados, sino una película en Súper 8, de la cual yo había escrito el guión y era de aventuras, y no tuve éxito en convencerlos, era un antecedente. Pero quería estudiar musicología también (no saber tocar bien un instrumento es mi gran frustración), el cine jamás me lo planteé como una posibilidad: había que estudiar una de las convencionales. Medicina, arquitectura... mi viejo era ingeniero y los números me resultaron fáciles desde siempre, así que me anoté en exactas porque pensé que iba a ser la más fácil de todas -que es un a pésima decisión razón para seguir una carrera de vida.
-Yo creo que no solo hay que tener vocación, sino obsesión para ser realmente bueno en algo. Con la vocación sola no alcanza.
-Paralelamente a mis estudios, que ya odiaba a esa altura, empecé a estudiar cine, de noche. Empecé haciendo una película en Súper 8. Era como mi hobbie. Escribí esta película con Ricardo Cerone, que hoy es justamente actor, donde éramos los dos los protagonistas, me compré un librito llamado "Así se hace cine" de Tony Rose, y con ese manual me sentía que podía hacer una película (risas). Empecé la película y en el transcurso de ella me empecé a dar cuenta que me faltaba más, y empecé a estudiar cine de noche. Ya te estoy hablando del año 79. Agradezco la época que me tocó. Nosotros salíamos de noche de la escuela y volvíamos los 4 en un auto, nos paraba un móvil militar, nos tiraban al piso y mientras nos revisaban el auto apuntándonos a la nuca con una ametralladora, nosotros seguíamos hablando de cine.


El secreto de... la misma lluvia (Parte 2)


-Está el famoso experimento de que si uno pone una rana en agua hirviendo, la rana se muere. Sin embargo,  si uno pone la rana en agua fría y le va subiendo la temperatura, la rana llega viva al agua hirviendo. En "El secreto de sus ojos" hubo una decisión consciente de ubicarla en  la época de la Triple A y no de la Dictadura porque era un momento en el que la temperatura está subiendo, no con el agua hirviendo. Me parece que ya que en los últimos años tanto tanto tanto se ha hablado de la Dictadura que los jóvenes no recuerdan que estas cosas empiezan en democracia.
-Respecto de "El mismo amor, la misma lluvia", yo venía de vivir 9 años afuera, sin haber vuelto ni siquiera de vacaciones, y me encontré con una sociedad un poquito distinta, una sociedad en la que muchos estaban contentos -aún gente que hoy habla de esa época como la peor década, nombres que hoy veo como muy públicos, que me decían: vení, no sabés qué linda está Buenos Aires-, y yo había notado que la sociedad y algunos amigos míos se habían convertido en el personaje de esta película, que era la vida de un individuo que empieza su vida con mucho idealismo que se va erosionando hasta que se convierte en un  corrupto de vuelo gallináceo. Un coimero. Fue como un shock para mí encontrarme con esta sociedad. Estuve desde el 88 hasta el 97 sin venir.
-"El mismo amor, la misma lluvia" no es una película sobre esa pareja, sino sobre ese hombre. El personaje de Laura no es una mujer real: funciona, desde un punto de vista dramatúrgico, como lo que él podría haber sido. Funciona como el espejo que no cambia, como en "El retrato de Dorian Gray". Reconozco que si bien he recibido halagos por lo bien descripta que está como mujer, creo que es una mujer que idealiza un poquito las cosas. Creo que las mujeres, igual que los hombres, son más complejas. Laura es una persona que no tiene absolutamente ninguna agachada a lo largo de su vida.
-A nivel de mi vida, esa película fue muy importante porque encontré a mi voz y a mi mujer. Mi voz, porque encontré el tono con el que me gusta escribir, que es un tono que en inglés no funcionaba muy bien. Es un tono que tiene que ver más con nuestra cultura italiana, si bien tiene algunos ribetes de comedia americana, porque también me crié con eso. Un tono que tiene partes iguales de observación de la realidad, de nostalgia, de humor, de sarcasmo, de filósofos de café, con el cual me siento seguro. Yo escribo seguro sobre estos temas.
-El uso que yo hago del humor es el mismo que hacemos como sociedad. Es una de las cosas que más me gustan de la Argentina. Creo que somos bastante únicos. Ojo, que el americano es bastante gracioso también, tiene mucho humor en su vida cotidiana. ¿Por qué? Porque le viene de los judíos, que es una sociedad muy parecida a la italiana. Reírse de lo malo. Es como una especie de exorcismo, que puede servir como bálsamo, que creo que es fundamental. Nosotros tenemos la ironía a flor de piel. No sé, la solemnidad no me gusta.
-El tema del paso del tiempo me maravilla. Las películas que a mí más me gustaron tienen que ver con la historia de un personaje. "Qué bello es vivir", "Nos habíamos amado tanto", "All that jazz".
-Respecto a "El hijo de la novia", mi mamá estaba con Alzhieimer, ya estaba internada desde el 2002, y con Fernando Castex queríamos escribir sobre lo que fue el tema central de la película, porque la película no es sobre esos dos viejos, es sobre el personaje que hace Darín.
-Como dice Dolina, "el problema es que uno quiere vivir todas las vidas y está condenado a vivir solamente una". Queríamos escribir un poco sobre eso, porque uno usa las películas para hablar de lo que le está pasando, para ver si saca algo en limpio. Y no teníamos historia, no teníamos argumento. Y un día, mi viejo me hace un planteo. Mis viejos no estaban casados por iglesia, y él me dice que se quiere casar por iglesia con mi mamá. Y lo llamo a Fernando y le digo: sentate porque no podés creer lo que me dijo mi viejo. Hablando de eso, concluimos que ese era el argumento, el espejo, nuevamente.


Del hijo, de la familia, del análisis (Parte 3)


-Los personajes de los viejos en "El hijo de la novia" son mis viejos. Las frases que dice la madre son frases que dice mi mamá ya enferma, que estaba justo en esa etapa que se ve en la película, ya que después fue empeorando, pero justo en esa etapa -tanto que fuimos una vez con Norma Aleando a verla, y fue como una cosa increíble, porque estuvimos una hora y media y mi vieja hizo todos los momentos de la película.
-Comentario aparte acerca del humor: viste que el Alzheimer te va despojando de todas tus facetas de personalidad, una a una. El sentido del humor es la última que te saca. Mi vieja dejó de reconocernos a nosotros mucho antes de dejar de reconocer un chiste.
-Mi vieja ya no nos reconocía, y un día, una enfermera pregunta en voz alta por una colega llamada Rosario. "Dónde está Rosario", gritó. Mi vieja respondió: "en Santa Fe", y se empezó a reír. Yo me quedé duro.
-Mi viejo llegó, en su vejez, a tener un aura de sabiduría, al igual que Alterio en la película.
-Prácticamente la misma conversación que mantienen Darín y Alterio en un restaurante, durante la película, la mantuvimos mi viejo y yo en Nueva York. A él se le ocurre todo este juego. En un punto, hasta me generó una envidia, por preguntarme: "cómo hace. Cómo hacen estos viejos para que dure tanto".
-Nosotros, los que trabajamos en cine, tenemos grandes problemas cuando nos casamos con un civil (risas), porque no entienden nuestros horarios. Por suerte, mi mujer también trabaja en este rubro.
-Mi papá fallece el 24 de marzo del 2006. A los 3 meses, mi mujer estaba embarazada. Pasé de ser hijo toda la vida a ser padre, con un breve interregno de no ser nada.
-Cuando mi hijo nació, era la cara de mi papa. Ahora se parece más a Ceci, mi señora.
-Se me parece en los berrinches, pero sobre todo en lo tozudo. Y en detalles tontos, como  por ejemplo que odia los pantalones cortos.
-Yo creo mucho en la psicología. De hecho no podría trabajar en esto sin tener capacidad de estudiar ver conductas que se repiten, esquemas de comportamiento, etc.
-Siendo porteño, conozco mucha gente que se analiza (risas). Me gustaría ver más historias de éxito para confiar en la terapia. Pero no sé, creo que la solución pasa por encontrar la persona correcta,  porque no creo que haya una sola verdad. Cada uno tiene que acomodar la verdad a lo que es cada persona. Hay un tema por el cual mucha gente que conozco se analiza, que es la búsqueda de la seguridad personal. Es un tema muy recurrente. Y no veo que los que van por eso mejoren. Me parece que hay una forma de ir labrando la seguridad en uno que es ir teniendo logros. Pero también veo que he logrado cosas a partir de mis defectos y no sé si los quiero solucionar. No sé si quiero dejar de ser obsesivo, no sé si quiero dejar de pensar toda la noche en algo, no sé si quiero dejar de ser obcecado, aunque a veces me traiga problemas en las relaciones personales.
-Mi vida está definida por el "hacerme cargo". De todos. Mi viejo era igual. Me relaciono mucho más con el mito de Sísifo.. en realidad, es lo que dice Darín en el monólogo que tiene en el portero eléctrico. Hay gente de la que me hago cargo. Y quiero seguir haciéndome cargo. Y me parece importante que todos tengamos algún grupo del que nos hacemos cargo.


Juan José Campanella en Cita en las Diagonales

El director de cine Juan José Campanella es el primer entrevistado de nuestra publicación durante 2012. Para quienes no lo recuerden, la imagen adjunta debería ser bastante elocuente!
Campanella nació en 1959 en Buenos Aires. Su carrera como director alcanzó el reconocimiento del público local gracias a "El hijo de la novia", protagonizada por Ricardo Darín, Héctor Alterio y Norma Aleandro. En el año 2009, la exitosísima "El secreto de sus ojos" le otorgó el Oscar a la mejor película en idioma extranjero. También dirigió varios capítulos de series muy reconocidas, tales como "La ley y el orden: UVE" y "Doctor House". Si quieren conocer un detalle minucioso de su carrera filmográfica, pueden ingresar a la reconocida web IMDB.

En breve, daremos a conocer nuestra entrevista a este destacado personaje de la cinematografía nacional. Por ahora, les dejamos algunas frases destacadas de tres partes que la constituyen.

Primera parte
"Para hacer algo yo era el Príncipe Valiente".
"La gran frustración de mi madre fue no ser actriz; se crió a lado de los estudios de cine".
"No solamente hay que tener vocación, hay que tener obsesión para ser realmente bueno".

Segunda parte
"En 'El secreto de sus ojos' hubo una decisión consciente de ubicarlo en la época de la Triple A y no de la dictadura".
"Yo había notado que la sociedad y algunos amigos míos se habían convertido en el personaje de 'El mismo amor, la misma lluvia'".
"Es una película muy importante en mi vida porque encontré a mi voz y a mi mujer".

Tercera parte
"No creo que haya una sola verdad, cada uno tiene que acomodarla a lo que es cada persona".
"Me parece que hay una manera de ir labrando la seguridad de uno: tener logros".
"He logrado cosas que quería en la vida también gracias a mis defectos".

7 de febrero de 2012

Lacan Quotidien sube una versión en francés de nuestra editorial

Lacan Quotidien (LQ), la prestigiosa publicación francesa online dedicada al psicoanálisis de orientación lacaniana, incluyó una versión en francés de la editorial de nuestra revista audiovisual. La misma puede leerse en este link (buscar "L’éditorial en version française"). Adjuntamos también el texto en este post, traducido por Mariana Alba de Luna, y agradecemos a nuestro colega Víctor Rodríguez por la redacción de la nota.


Rendez-vous dans les diagonales

Lorsque vous êtes convoqué à un rendez-vous, vous ne savez jamais ce qui vous attend. Une  «citation » est l’une des modalités que Jacques Lacan a utilisé pour se référer à l’interprétation en psychanalyse. L’interprétation n’est pas sans manque, ni symptôme.

Et bien, c’est de cela que nous psychanalystes avons la prétention de nous occuper. Pourquoi prétendre que cela ne nous concerne pas? Ce qui a manqué se donne rendez-vous dans un contexte très spécifique qui lui donne un cadre. Cela est recherché, déduit, construit, et abordé à partir de d’un égarement symptomatique singulier et de larecherche de solution d’un sujet. Les inventions subjectives sont ce qu’impulse le quotidien de chacun. Ce que nous inventons pour y palier, peut prendre la forme des différents symptômes. Les analystes - sans prétendre témoigner de tout ce qui est venu manquer, rater pour un sujet - considérons que les modes de satisfaction, même le
plus curieux, spécialement les symptômes, sont le fruit d’un choix.

Dans le hasard, le chaos, les contingences, dans le langage, dans les coordonnées, là où apparaît le traumas il y a choix. Pour chacun, il y a des moments où la nécessité du choix s’impose, sans que cela implique que le sujet puisse se dire maître de ses choix. Il peut en revanche répondre de ses choix. Parfois aussi, la chance se présente pour revenir sur un choix, et peut-être en accomplir une réalisation plus digne.

Nous pouvons choisir de dire non, mais nous ne pouvons ne pas choisir. Ceci implique qu’il est toujours possible de réaliser de la « bonne manière » ce que nous choisissons. Ceci est valable pour les réalisations culturelles (et artistiques) les plus diverses, ce que communément nous appelons los «quehaceres» (les occupations). Dis-moi ce que tu fais, à partir de quoi tu fais cela, montres-moi comment tu le fais...

Dans «Citas en las diagonales», nous essayons donc de circonscrire, de mettre en relief, de chercher dans les circonstances les plus variées, l’élection des «quehaceres» de chacun. C’est cela notre boussole dans ces diagonales que nous invitons à construire et à parcourir.

Il s’agira alors d’une revue qui resterait toujours à construire et en construction. Une revue digitale jamais achevée, mais au contraire, toujours ouverte à la confection (création). Notre souhait est qu’elle soit continuellement tramée, et rénovée par les nouveaux fils et écheveaux des contributions partagées.

Nous avons décidé de commencer avec «les vocations», - un des thèmes cruciaux quant à la question du choix et du devenir – en essayant de nous approcher des coordonnés qui ont régi le choix de ces vocations. Il est essentiel pour nous, de mettre en valeur chacun des témoignages dans les différentes chapitres de cette section de la revue. Dans une autre section nous accueillerons les œuvres des personnes interviewées ainsi que de ceux de leurs plus proches collaborateurs. Une place sera faite également aux écrits qui intéressent une revue orientée par la psychanalyse et la culture.

A l'intérieur des diagonales, nous pouvons parfois nous engouffrer, nous enchevêtrer, nous égarer. Mais dans les diagonales nous avons aussi à maintes reprises la possibilité de générer des raccourcis et subversion créatives, d’établir de nouveaux liens toujours plus proches avec les manques, le travail, et les «quehaceres» des uns et des autres. C’est à partir des  citations, de la façon que chacun a de les évoquer, qu’est née cette revue.
                                                             
Tomás M. Hoffmann
www.citaenlasdiagonales.com.ar

Traduction: Mariana Alba de Luna