30 de enero de 2012

Encuentro con Éric Laurent, tercera parte

Tercera y última parte de nuestra entrevista a Éric Laurent, exponente del psicoanálisis mundial que accedió a ser entrevistado por los directores de nuestra revista durante las pasadas 20º Jornadas Anuales de la Escuela de Orientación Lacaniana. Puede visitar las desgrabaciones de las partes anteriores aquí (primera parte, "Un saber otro; sin mediación institucional") y aquí (segunda parte, "Entonces, fui a ver a Lacan"). El presente extracto se denomina "Vocación de la orientación lacaniana en los malestares contemporáneos".



 ¿Qué ocasión encuentra dentro del psicoanálisis de orientación lacaniana en relación a los malestares contemporáneos?
-Creo que la orientación lacaniana es, en el hilo directo de Freud, de encontrar la interpretación de analítica que conviene a la época. Freud, en los años 20, anticipó sobre lo que iba a ser la forma política de los años 20, es decir, partido totalitario y el poder de los caudillos de toda clase, de los líderes que iban a producir una forma otra que la forma democrática y que iban a ser la solución de las crisis de los años 30, con esa reducción de democracias donde solamente quedaron dos: Inglaterra y Estados Unidos, con un héroe demócrata, Franklin Roosevelt, y un héroe aristócrata, Winston Churchill, para liderar estas democracias en contra de todos los regímenes autoritarios.

Freud supo interpretar la época mostrando lo que iba a pasar y su porqué: qué fuerza particular estaba instalada en el líder, una fuerza mucho más fuerte que la ley, que los procedimientos legales o que la representación. Había algo más fuerte que las democracias representativas, lo que no tiene representación, que es el goce pulsional depositado en el líder.

Lacan, precisamente, en los años 60 -con los acontecimientos en mayo del 68-, dio la interpretación. El seminario de Lacan “El revés del psicoanálisis” es una hazaña extraordinaria. Es un comentario en el momento mismo en el cual acababan de producirse los acontecimientos. Muestra que la rebeldía de la juventud viene de un desplazamiento: el sujeto de la ciencia, en la época, que está renovando lentamente y reformulando el lugar del saber en las universidades. Y la manera en la cual se inscribe el saber en la universidad, las exigencias nuevas de revolución del saber a algo útil y necesario para la construcción de la economía deducida de la ciencia, producía un malestar global en la juventud que permitía dar cuenta de lo que fueron los acontecimientos de mayo, y cómo no se explicaban sólo en términos marxistas de la lucha de clases. Era más bien lo que era el funcionamiento, el desplazamiento del saber como tal, y que no se podía pensar lo que iba a ocurrir en términos de la lucha política tipo y de la revolución. Esto era un error. Seguir así sólo iba a producir desilusiones, falsas esperanzas que conducen al suicidio. Como él dijo en la televisión: la esperanza ha conducido a gente que he conocido bien al suicidio. Y era una referencia entre líneas a un héroe cultural de la época, joven marxista, que tenía una perspectiva muy romántica que se suicidó en la espera de la revolución que no venía.

Yo diría que Lacan ayudó a que la situación en Francia no fuera tan mala como en Italia, con los movimientos armados que condujeron a la juventud italiana a unos impasses de la cual testimoniaron los años de plomo que hubo allí, que combinaron con el asesinato de Aldo Moro y con todo lo que giró alrededor de él, en el cual se revelaron las contradicciones de la perspectiva de la lucha armada en esta época.

Yo diría que Lacan dio una interpretación en nuestros años, no solamente con el seminario “El revés del psicoanálisis”, sino también en el seminario “Aun”, porque la otra pregunta de la época era el auge, la manifestación como  fuerza política de la cuestión femenina. El post 68 fue la constitución de una forma política que no había tenido forma hasta este momento en Francia, la constitución del Movimiento de Liberación Femenino, que era la manifestación de algo que no encajaba hasta entonces en las formas políticas, en los partidos políticos de orientación comunista o marxista, las mujeres tenían que callarse la boca porque los militantes eran machos de verdad que se enfrentaban con la policía y no eran cosas de las mujeres que tenían que encargarse del café y después de curarlos cuando estaban heridos después de los enfrentamientos. Fue el surgimiento de una cosa totalmente nueva, imprevista, no se sabía... había que recordarse la desesperanza de los partidos tradicionales, incluso de la juventud de la época, sabiendo si primero, en el 68, había que pensar si era interesante o si era pequeñoburgués. ¡Estos estudiantes no eran obreros! ¿Qué hacían en las calles ellos? De qué se trataba. Podía ser la vanguardia obrera, pero el problema es que los partidos obreros estaban metidos en otra cosa completamente distinta. Y después, las mujeres que salían, ¿qué es esto? También una  reivindicación pequeñoburguesa, qué hacían esas mujeres allí, todas de procedencia de clase media, etc. No se entendía más de qué se trataba. Entonces, todo esto, cómo ordenarlo. Y el seminario “Aun” es también un ordenamiento, a partir de los conceptos de desplazamiento del discurso del amo, y de cómo la objeción femenina al discurso del amo, apoyado en las figuras clásicas de la autoridad, iba a ordenar la política de una manera nueva y jamás vista  hasta ese momento. Así que Lacan, hasta el 69 y el 73, en 4 años, produjo las herramientas que permitían pensar lo que iba a ser el desarrollo de la época.

Ahora, lo que nos toca es precisamente seguir el hilo que indicó Lacan. Entender que lo que se manifiesta a nivel político es siempre la manifestación de 3 niveles: primero, el desplazamiento del sujeto de la ciencia, la manera con la cual se actualiza el desencadenamiento de la ciencia en la cultura que tenemos. La manera en la que cada vez más una ciencia sin amo se está extendiendo en sus procedimientos. El ejemplo más actual es Google. Google es una experiencia de concentración del saber sobre cada uno de nosotros en un sistema que no tiene ningún control democrático, en el cual un comité de 10 personas, que son los dueños de la empresa deciden cómo va a estructurarse la vida de uno con las maquinarias que pueden producir, con la manera con la cual van a decidir qué van a hacer con el saber que tienen sobre cada uno de nosotros. Incluso el saber genético –cuando se dice que en 10 años vamos a tener en Google, por muy poco dinero el análisis de nuestro ADN disponible y que va a ser depositado allí. Esto da la idea de lo que es el desencadenamiento de la ciencia de un saber sin amo dentro de la civilización, que la reordena, y el amo corre detrás. Detrás de este saber, que es globalizado, que efectivamente puede instalarse en cualquier lugar del mundo. La producción de la plusvalía vinculada al saber se puede llevar adelante en cualquier lugar del mundo, y con la paradoja que fue en nuestra época el país de la revolución cultural de Mao que encarnó el lugar de la producción máxima de plusvalía hasta producir la catástrofe financiera que hemos pasado, con el desequilibrio China- Estados Unidos, China comprando todo el déficit de los Estados Unidos hasta hacer disfuncionar el sistema financiero y producir la más grande crisis financiera del capitalismo global, más fuerte que la de los años 20. Pero entonces el mecanismo es primero este desplazamiento de la ciencia, sus consecuencias sobre la estructuración política, y con estos dos aspectos: renovación de la producción y comunidad sin líderes -del estilo multitudinarias; las que interesaron a Negri, etc. Por un lado, eso; por el otro lado, no hay que olvidar la concentración máxima de poder en lugares que no tienen nada que ver con la política oficial, tipo los dueños de Google, los millonarios chinos, etc. Y una cierta desconexión entre los procedimientos actuales de la política, sea en las democracias representativas, sea en otras formas de organización, sea en regímenes totalitarios más o menos constituidos; todo esto hay que pensarlo con, al mismo tiempo, el deslazamiento de la ciencia y el desplazamiento de la palabra femenina. El hecho de que entraron a la política las mujeres de una forma especial. En la coyuntura actual, hay que ver, no solamente porque hoy es la entrada en función de la presidente Kirchner, en brasil tenemos a Dilma Rousseff, el amo de Europa es Angela Merkel, cada vez más se verifica que tenemos una configuración del poder en el cual las que se hacen escuchar son mujeres, que pueden encarnar la función del líder en tanto que deseo vivo. Y es llamativo que este decline de las viejas formas de autoridad es por supuesto reemplazado por estas nuevas formas de autoridad que encarnan las mujeres en muchos aspectos.

El psicoanálisis tiene que ayudar para que esto nos sea pensado como en las viejas formas del pensamiento. Es decir, de la representación de la mujer hubo, antes del psicoanálisis, esta idea de la virgen de hierro, o la mujer de hierro, la Sra. Thatcher. Era la versión de la virgen imperial, de la reina Elizabeth en la época del renacimiento, que fue la verdadera fundadora de Inglaterra más allá de Enrique VIII, que fue una  figura transitoria mientras que la que encarnó el fundamento de un estado moderno en el Renacimiento y protestante, fue ella. Hubo ya en la historia. Lo que hay de nuevo de nuestra época es que no solamente las mujeres ocupan el lugar de la muere de hierro que cuando los hombres son débiles se puede hacer resurgir una versión de una voluntad absoluta, clara y decidida, como también en Rusia Catalina la Grande encarna esto, pero lo que es más interesante en nuestra época es la relación de las mujeres con el poder se hace más compleja, se democratiza, se diversifica. Para esto, el psicoanálisis puede ayudar a pensar las formas de la época en las cuales los efectos políticos, la razón por la cual van a encarnarse cada día más acerca del desplazamiento de la posición de los poderes. Entonces, en sus 3 ejes de posición, desplazamiento del eje de la ciencia, consideración de las formas nuevas de poder política que están inventándose, y del lugar que las mujeres ocupan, vamos a ver cómo la política del siglo XXI va a producir más excepcionalidad. No solo como en el siglo XX con las figuras de los líderes excepcionales totalitarios, sino más excepcionalidad dentro del sistema de la representación y, al mismo tiempo, que interrogar la representación. Cómo se van a inventar formas nuevas de encarnar esta necesidad de la excepcionalidad dentro de las organizaciones de las masas. No solamente de las masas. Y esto vamos a verlo. Se está inventando.




26 de enero de 2012

Escriben los psicoanalistas: "Escrito en el cuerpo", por Mirta Vásquez

Escrito en el cuerpo

Por Mirta Vásquez


Punto 1. A modo de introducción

El siguiente trabajo intenta dar cuenta de una frase hecha: los argentinos estamos en la “búsqueda de la identidad”. Desde la que preconiza el sintagma “el ser nacional” pasando por la sentencia sanmartiniana: “Serás lo que deba ser o sino no serás nada” se nos confronta con lo que nos falta para llegar a ser: La identidad.

Entiendo que se trata de encontrar una modalidad propia, una característica que nos defina como conjunto tanto en el modo de dirimir los problemas cotidianos como en la forma de encarar el amor.

La perspectiva abre interrogantes: ¿Qué debemos ser? ¿Acaso algo diferente a lo que somos? ¿ Cómo podemos lograrlo? ¿Llegaremos algún día a serlo?

Es obvio que se abre aquí una brecha entre el ser y el deber ser.

Las cosas son como son y no como debieran. La cuestión es qué leyes determinan esto. Es decir: ¿quién y cómo se prescribe el deber ser?

Si bien parece una pregunta propia de la filosofía o de la ética me planteo abrir una reflexión que determine una respuesta diferente a la de estas disciplinas.

En principio pienso que no hay un ser sustancial que ordene un deber ser propio de cada región geográfica del planeta.

Se trata, más bien, de un hecho discursivo. Es decir que cada vez que se nombra al ser de algún grupo se intenta establecer una norma a la que deberíamos ajustarnos todos, ya que es una generalización.

En segundo lugar considero que no hay identidad sino identificación y la diferencia marca la falacia de pensar la posibilidad de ser igual a sí mismo. Los pueblos como las personas se identifican a un rasgo del Otro haciéndolo propio. De allí que lo más íntimo se forme a partir de algo exterior.

Mi trabajo intenta alcanzar un saber acerca de la forma de ser de los ciudadanos de Buenos Aires. Un entrecruzamiento posible entre lo que nos ubica como habitantes de una gran ciudad y lo que nos distingue como porteños.

Abordo el tema con las herramientas que me brinda otro saber: el del psicoanálisis, sobre todo al utilizar las nociones de goce e identificación para dar cuenta de la particularidad de nuestro propio modo de sentir y pensar.


Punto 2. Los porteños

A poco de leer algunas cosas sobre nuestro origen nos encontramos que esta región del mundo era, hasta no hace mucho tiempo, una gran extensión de tierra con pocos (poquítisimos) habitantes.

Un lugar alejado del “mundo civilizado” y, por ende, poco deseable para el poderoso de turno que, en nuestro caso, era la Corona Española.

Pero sabemos que los orígenes están perdidos ya que es imposible remontarse al pasado. Sólo nos quedan restos, huellas de lo que fue y su reconstrucción exige una interpretación.

Me encuentro con la primitiva Buenos Aires a partir de la descripción de Félix Luna.

“ Así nació Buenos Aires en 1580... la más pobre ciudad de las Indias”. ... “un pequeño poblado donde antes de 1610 hay apenas unos quinientos habitantes...” [1]

Este origen de abandono y marginación fue como un sello en la idiosincrasia de los porteños persistiendo todavía cuando Buenos Aires se transformó en el puerto esperado. Más aún, cuando fue juzgada por las provincias empobrecidas como déspota y explotadora (desde el siglo XIX hasta el presente), la mezcla del nativo con el extranjero ya se había producido dando lugar a otro tipo de habitante: el criollo.

La pobreza que trajo el inmigrante, deliberadamente europeo, escondía el afán de una vida mejor. De hecho el deseo de progreso se tradujo en la educación que supieron brindarles a sus hijos. Mientras tanto el indio, confinado por una política de erradicación, se tuvo que marginar de la gran ciudad.

Así se fue conformando un nuevo tipo de ciudadano que adoptó tanto el mate, bebida regional por excelencia como el “che” y que, deformando vocablos de lenguas europeas, inventó la propia: El lunfardo.

Es decir que de este mestizaje nació un hijo, una lengua nueva.

Y también un baile, y una música y los barrios.


Punto 3. La lengua

Gobello[2] define así el lunfardo: “Por lunfardo entiendo el repertorio de voces traídas por la inmigración imitadas festivamente por el compadrito e incorporadas luego al lenguaje popular de Buenos Aires.”

Toda definición es producto de una investigación pero, a la vez, contiene la de la perspectiva propia del autor. Por eso en principio la acepto pero creo necesario aclarar qué entiendo por compadrito, aquel cuya “festividad” le hizo crear una nueva lengua nueva.

Parece que este porteño, entre bromas, trataba de imitar, gesticular, hasta burlarse si se quiere de una forma de hablar diferente a la suya.

Ahora bien: ¿cuál era la suya?

El habla de quienes habitaban estas pampas era, indudablemente, una mezcla de lo nativo con el español. Abundaban términos y giros de tono gauchesco que coexistían con el incipiente estilo de vida urbano.

Borges,[3] en su libro “El idioma de los argentinos”, ubica el origen de la milonga porteña en las “orillas”.

Es decir que el compadrito al que alude Gobello era más bien el hombre que, a medida que se fue formando la ciudad alrededor del puerto, se ubicó en el límite entre ésta y lo que había sido su lugar original: el campo. Así surge el orillero, es decir el habitante de las casas humildes de las afueras que competían en pobreza con el conventillo más céntrico.

La burla a esa forma de hablar enrevesada, lo que luego fue el cocoliche, es también una forma de identificación. Obviamente con sus diferencias ya que la copia no es idéntica al original.

Así, como en un espejo, entonces, el extranjero se reconocía en quien lo “cachaba” aún cuando no le halagara demasiado la imitación.

A la vez, el compadrito gozaba de la variedad de modismos que le brindaba la heterogeneidad de idiomas existentes y forjaba su propia mezcla.

El lenguaje de los presos agregó su cuota de misterio y estableció el mito:

La nueva forma de hablar no debía darse a entender, es decir no era para todos.

Lo que demarcaba claramente la pertenencia o no al conjunto de quienes la compartían. De hecho ese lenguaje popular era el de la gente humilde, arrabaleros, orilleros, compadritos, finalmente: porteños.

En tanto creación colectiva la lengua es de todos sin que se pueda determinar con certeza su origen. En determinado momento histórico se inventan significantes que cuajarán en términos, giros, palabras, metáforas que la hacen única. El autor es anónimo. De allí el uso del reflexivo “se” para referirse a los refranes o proverbios. “Se dice” indica que no hay sujeto colectivo de la enunciación. Los enunciados de una lengua son comunes a quienes la hablan y la enunciación depende del lugar de cada uno. Por eso el sujeto es responsable de lo que dice aún cuando repita lo que escuchó decir a otros.

Con sujeto de la enunciación se refiere Lacan al sujeto del inconsciente, es decir a un saber que habla en el sujeto sin que éste lo sepa ni quiera saber nada de ello. Es un decir cuya modalidad da a entender más de lo que el que habla quiere. Así un lenguaje soez puede transmitir ternura y el odio puede escucharse a través de un término cariñoso. Son modos de goce de la lengua que fundan un modo de ser.

Finalmente el lenguaje habita los cuerpos y, de alguna manera los hace hablar.

¿Cómo entender, sino, el “canyengue en las caderas” que caracteriza el andar de las porteñas?


Punto 4. El barrio

Si hubiera que localizar en la ciudad un lugar donde se forma la porteñidad ése es el barrio.

Los barrios de Buenos Aires, durante muchas décadas, concentraron nacionalidades, estilos, formas de ser propias de cada grupo de inmigrantes.

Lo que para un porteño del siglo XX era cotidiano no eran más que costumbres y modos de pensar heredados de las clases más bajas de Europa. Se sabe que la inmigración masiva es una salida para aquellos cuya condición económica o social en el lugar de origen es insostenible.

Cada barrio, La Boca con los genoveses, Villa Crespo con los judíos, Montserrat con su gente negra, convocaba a sus vecinos a conservar algo de lo que habían dejado en sus países. Ciertos modos de gozar, trabajar o matar el tiempo se adueñaban de distintos puntos de Buenos Aires que ahora se extendía ampliando sus orillas.

La arquitectura del lugar de origen se repetía en la ciudad que los acogía.

Buenos Aires en las primeras décadas del siglo XX se identificaba con Madrid en la Avenida de Mayo, con París en Plaza Francia o con Italia en algunas zonas de Caballito o Palermo.

El barrio era el lugar que posibilitó la mezcla de nacionalidades, el asentamiento de los rituales cotidianos y hasta la invención del colectivo como una forma de acercamiento entre su gente.

El centro quedaba para la noche donde la ciudad se hacía cosmopolita y fatal.


Punto 5. El Tango

Nacido como danza el tango es una parodia del baile de los negros. Uno de los mitos sobre su origen cuenta que el hombre de la ciudad se iba a los “tangó”, lugar de baile de los morenos y copiaba, exagerando, los movimientos de sus candombes.

Luego le agregó sus propios pasos e inventó el baile que nos identifica como porteños en el mundo.

Es una danza erótica, que representa el juego amoroso entre un hombre y una mujer. Esa es la novedad. El abrazo de los bailarines, que lo preexiste, toma en el tango otro cariz. El varón define los pasos y “marca” a la mujer tocándola, lo que implica un roce y un acercamiento de los cuerpos. Por eso estaba prohibido en sus primeros tiempos para las chicas de hogares decentes.

La letra en general le canta al amor en todas sus variantes: la entrega, la duda, la venganza, la pasión, la culpa, el abandono, la traición son sus temas favoritos.

A través de sus poetas encontramos una aproximación a uno de los rasgos de nuestra forma de ser: la nostalgia por lo perdido.


Punto 6. Una forma de ser

Asentado a una modalidad de goce que no le permite reconocer como propio aquello que produce, alienado en un deber ser que nunca llega, el porteño se debate entre lo que es (en su presente) y lo que habría sido si no fuera por... las circunstancias en las cuales su deseo no tuvo nada que ver.

Si se remonta a su historia (corta, por otra parte en comparación con otros pueblos) se encuentra con la marginación. Antes del puerto poco significábamos para el amo de turno. Librados a su suerte los habitantes de estas tierras no construyeron demasiado. El contrabando era una forma de vida. Seguramente no fue la única pero dejó una marca que se plasmó en estilo: burlar la ley.

Demográficamente crece con quienes venían de otros lugares y traían otras costumbres.

Todo crecimiento implica una pérdida.

Los inmigrantes dieron por perdido su terruño (son pocos los que volvieron) y su lengua materna (casi todos hablaron castellano) pero lo compensaron con un ideal: lo bueno estaba en otra parte.

El porteño supo esto desde su infancia. Se lo transmitieron sin decirlo. Es decir que no se escuchaba en los enunciados, en las palabras realmente proferidas, sino en la enunciación de cada uno de los que hablaba: estoy acá porque no puedo estar allá.

Buenos Aires no fue para los extranjeros una meta elegida, producto de un deseo particular. Es bien cierto que fue una esperanza y, como tal, les brindó lo que esperaban. Y a veces más. Pero aquello que se emprende obligadamente, sin sentirlo como una decisión propia, tiene sus consecuencias.

Una de ellas es que generó un ser humano cuyo modo de ser está dividido entre lo que supuestamente fue (lo perdido) y lo que debería haber sido. O entre lo que es y lo que debería ser.

A partir de principios del siglo XX el porteño vivió con una nostalgia heredada que transformó en creaciones artísticas de cariz melancólico.

A la vez, se identificó a esa división misma.

Algún extranjero dijo que esta ciudad era la capital de un gran imperio que nunca existió. Y esta definición de Buenos Aires encierra una verdad, la de su propia división.

La respuesta sintomática a esta división es otro de nuestros rasgos: pensamos la realidad como opuestos. Esto implica una la adhesión sin fisuras a uno de los dos extremos. Así el “o bien o bien” en el porteño se hizo carne. O se es peronista o antiperonista, o de Boca o de River, sin ningún punto de simpatía por el contrario.

A partir de esta hipótesis es posible explicar porque durante el siglo XX se profundizaron las antinomias que nos caracterizan. Hay otras, históricas y conocidas como la de la madre versus la puta que se mantuvo con fuerza hasta la primera mitad del siglo pasado. Implican la misma modalidad de goce sustentada en la premisa del todo o nada. 


Punto 7. A modo de conclusión

No hay ser dado de antemano. Hay sujetos que se ubican según las coordenadas simbólicas de su época e inventan significantes que lo representan.

Para llegar a ser como sujeto no hace falta más que alienarse a la lengua materna, ese modo de hablar típico del lugar de origen.

Para pensar en ello es necesario un segundo momento de separación con lo adquirido. Reflexionar para hallar la particularidad de un goce diferente al de otros grupos humanos, otros cuerpos habitados por otras lenguas. Extrañas, extranjeras.

Hubo algunos que lo intentaron. Ahora hay otros que lo intentan. En la era de la globalización quien más quien menos quiere reconocerse en su propio estilo. La capacidad de búsqueda permanente es también una manera de ser de los porteños.


Mirta Vásquez
mirtitavazquez@gmail.com
Publicado con autorización del autor


[1] Félix Luna. Breve Historia de los Argentinos. Planeta Bolsillo. 1997. Pag. 17
[2] José Gobello. A. Peña Lillo Editor S.R.L. 1978. Nota Bene
[3] Jorge Luis Borges. El idioma de los argentinos. Seix Barral Biblioteca Breve. 1994 Pag. 114

El arte de Anastasia Baranoff - Obras.

Anastasia  es artista visual, escultora y escenógrafa, para sólo nombrar algunas de sus vocaciones. Entre las tareas que realiza a diario como parte de su profesión, se especializa en:  

- Tallas en telgopor  de figuras, objetos y productos 3D a escala.
- Modelados en arcilla
- Originales para producción en serie
- Acabados en resina
- Pintura y pátinas
- Escenografías

Anastasia es también integrante de la Asociación Civil sin fines de lucro "Hoy x Vos", un proyecto impulsado por voluntarios que trabajan ad honorem brindando ideas, gestión y realización de mejoras para escuelas rurales del interior de la Argentina.

Si querés conocer más sobre Anastasia, ingresá a su web, www.anastasiabaranoff.com.ar. También podés un visitar sitio donde ofrece sus obras aquí. Y si querés saber más sobre "Hoy x Vos", conocé su página web y su espacio en Facebook.




















































25 de enero de 2012

Lacan Quotidien reconoce la labor de Cita en las Diagonales

"Lacan Quotidien", el medio de difusión psicoanalítica más importante del mundo, reconoció la labor de Cita en las Diagonales luego de la exitosa entrevista que los directores de la revista le realizaron al destacado psicoanalista Éric Laurent.
Para ver la entrevista a Laurent, hacer click aquí o ingresar a www.citaenlasdiagonales.com.ar. Para acceder a la edición del Lacan Quotidien donde se reconoce a Cita en las Diagonales, hacer click aquí. También pueden leer la mención en la edición en PDF del Quotidien haciendo click aquí (página 2 a 5).

"Puertas y Puertos": repercusiones en la prensa


"Puertas y Puertos" fue un programa televisivo de entrevistas dirigido por Tomás Hoffmann y Susana B. de Hoffmann, creadores de Cita en las Diagonales. Este ciclo se transmitió por Canal 7 durante 2005 y consistía en charlas con distintas personalidades públicas del arte y la cultura. Por este mismo pasaron personajes como Eduardo Galeano, Miguel Ángel Estrella, Juana Molina, el "Tata" Cedrón, Verónica Oddó Parraguez y Maximiliano Guerra, entre otros.

Puertas y Puertos fue un antecedente importante para la creación de la revista, así como también lo fue la creación de El estudio de las Artes y los Oficios, un espacio cultural que pueden conocer en www.elestudio-macgraw.com.







































































Encuentro con Éric Laurent, segunda parte

Luego del éxito de la primera parte de nuestra entrevista con Éric Laurent, seguimos con una selección de las mejores frases de este pensador francés a lo largo del segundo extracto, llamado "Entonces, fui a ver a Lacan". Haciendo click en el video, pueden escuchar una charla interesantísima de 20 minutos de duración, donde Laurent contó algunos detalles de su encuentro con Lacan, a quien visitó en medio de una búsqueda personal sobre su propia vocación.
También pueden acceder a la tercera y última parte de nuestro encuentro con este símbolo viviente del psicoanálisis mundial.



"Durante el verano del 67, yo me sentía mal. Como mi padre era médico, pensé que podía interceder para lograr una cita con Lacan. Él respondió que estaba dispuesto a recibirme, pero que se había aislado completamente por un trabajo intenso durante 40 días y que era la razón por la cual no había contestado. Me dió una cita para septiembre del 67, y fue después de varios años que entendí que el trabajo por el cual se había aislado era por la “Proposición sobre el psicoanalista de la Escuela” y la primera formulación de la problemática del pase en el final del análisis a partir del dispositivo nuevo que se estaba inventando, así que empecé mi análisis bajo este auspicio secreto que tuve que descifrar a lo largo de los años, que es una coyuntura singular".

"Tengo la carta de respuesta de Lacan como una clase de fetiche, en la pared del frente de mi sillón, en el consultorio. Durante un cierto tiempo fue un fetiche, como un modo de autorización, y ahora es como una carta robada. Detrás suyo está el recorrido mismos de todo el análisis. Esta carta expuesta es la huella del pase que no hice".

"Recuerdo los encuentros con Lacan de manera muy viva, pero en especial, la respuesta a medida que me dio. Yo era un personaje sin autor. Buscaba mi texto, buscaba en qué inscribirme. (...) Él me escucho por alrededor de cuatro citas y me dijo “bien, entonces creo que realmente es el buen momento para iniciar un psicoanálisis, porque uno siempre acaba por ser un personaje de su novela. Esto se puede alcanzar sin el psicoanálisis. Usted lo alcanzaría. El problema es que el psicoanálisis es como las novelas cortas: permite obtener efectos de estilo, achicar los tiempos, y creo que usted podría beneficiarse de todo esto; le haría bien. Así que vamos a empezar el lunes que viene exactamente a esta hora”. Me sorprendió".

"Al expresarlo en términos de la lengua en la cual yo había expresado mi malestar, él me devolvía mi mensaje en forma invertida. Eso fue para mí el descubrimiento de lo que era la teoría en acto".

"No tuve, durante mucho tiempo, la intención de ser analista. Había pensado también ser antropólogo y pensé también en dedicarme a la lingüística, hasta que en un momento dado, en el momento de la fundación de la escuela de Lacan, él me dijo: “usted tendría que ir a la escuela. Qué está esperando”. Entonces, en 1969, pasé a escuchar a los analistas. Y, para mí, no fue una buena experiencia. Estábamos en el post 68, que tuvo un efecto de desorganización muy fuerte sobre el psicoanálisis, lo que había que enseñar, crítica de los saberes en general, y entonces había un malestar terrible. Si uno participaba, durante estos años, de una enseñanza analítica, lo que escuchaba era una dinámica de grupo. El analista llegaba, no decía una palabra, se sentaba con los demás esperando una manifestación del inconsciente. Había una persona que hacía un acting o que gritaba una fórmula enigmática, y después se armaba una dinámica de grupo, y a esto se le llamaba enseñanza. O si uno iba a la escuela, escuchaba durante una hora ponencias de un analista que tomaba la palabra 10 minutos, que no entendía mucho lo que decía, que no conocía mucho los saberes de la época y que no enganchaba bien con el desciframiento de la enseñanza de Lacan ni la experiencia del psicoanálisis de Lacan".

"Después de 3 meses dije a Lacan: “hay algo que no va en su escuela. La gente que enseña no tiene idea de lo que hay que enseñar. Uno pierde su tiempo”. Un año después, Lacan me dijo: “creo que ahora es el momento. Usted podría ir a ver a mi alumna Solange Faladé, que está organizando la enseñanza de la escuela”. Y me encontré –yo que era muy joven-, enseñando en la Escuela. Pero eso era el buen uso de mi crítica".

"Fue el surgimiento de gente nueva, interesada por Lacan. Un grupo, cada uno con su singularidad, pero con este efecto generacional de inscribirse de una manera nueva dentro de la enseñanza de Lacan".

"En el 74, cuando Jaques-Alain Miller repensó la enseñanza en Vincennes, me encontré trabajando a su lado. Fue el comienzo de un recorrido en común".



23 de enero de 2012

"Vocaciones": Juan José Campanella

Juan José Campanella, ganador del Oscar por su película "El secreto de sus ojos", es primer entrevistado de 2012 de Cita en las Diagonales. Durante esta charla, este famosísimo director argentino reflexionó sobre el nacimiento de su vocación, recordó su primer contacto con el cine y comentó varios detalles sobre cómo se construyeron algunas de sus películas más reconocidas.

La nota tiene un pequeño plus que nos enorgullece: está ambientada con un tema original que nos cedió Ruy Folguera, musicalizador de cine, ganador de un Globo de Oro y figura experimentada en la materia de construir climas para obras audiovisuales.

La entrevista completa está disponible en www.citaenlasdiagonales.com.ar. Aquí compartimos con ustedes la primera de las tres partes que constituyeron este encuentro entre Campanella y Susana Hoffmann, directora de Arte y Producción de nuestra publicación. si desean conocer la desgrabación de la charla, pueden acceder aquí.

No olviden seguirnos en www.facebook.com/susanahoffmann, donde adelantamos todas las novedades de nuestra revista audiovisual.







17 de enero de 2012

Encuentro con Éric Laurent, primera parte

Cita en las Diagonales entrevistó al prestigioso psicoanalista Éric Laurent durante su última visita a nuestro país, que se dio en el contexto de las 20º Jornadas Anuales de la Escuela de Orientación Lacaniana, celebradas los días 10 y 11 de diciembre de 2011. La entrevista, de más de una hora de duración, se editó en tres partes: "Un saber otro; sin mediación institucional", "Entonces, fui a ver a Lacan" y "Vocación de la orientación lacaniana en los malestares contemporáneos". En este post, transcribimos algunas de las frases más destacadas de Laurent durante el primer extracto. También puede acceder a los extractos restantes haciendo click aquí y aquí.


"Llegué a los libros de Freud a los 15. 'La interpretación de los sueños' fue el primero que me captó, y después los ensayos sobre la sexualidad, la 'Introducción al psicoanálisis'... todos ellos, textos del primer Freud, que captaron mi atención".

"Uno de los encantos de Internet es este contacto sin pasar por una mediación institucional, que incluye saberes múltiples, en el cual uno dispone de una biblioteca universal que brinda acceso a los textos y a los acontecimientos no mediada por instituciones".

"Cada vez hay menos librerías y más supermercados de libros".

"Si hubo una mediación institucional con Freud, fue a través de la librería, es decir, un modo de transmisión del saber universal mediatizado por alguien que podía aconsejar la lectura de un libro, que conocía los gustos de uno".

"Asimov, en una gran novela de ciencia ficción que se llama 'Foundations', que retrata la fundación de una comunidad, comentada por su fundador a lo largo de los siglos. Éste había depositado en un lugar secreto un  comentario de lo que iba a pasar y entonces, cada vez que hay una crisis institucional, se escucha una de sus previsiones. 'Foundations' es, al mismo tiempo, un delirio paranoico de una previsión absoluta que era un comentario del mejor de los mundos de Huxley, que era no pensar que era una pesadilla, sino que un saber sobre las ciencias humanas podía ser compatible con la historia. Esta era la apuesta de Asimov; era un libro hegeliano y antihegeliano al mismo tiempo. Y para mi, Freud era un  poco así, un autor que desde el inicio del siglo XX comentaba lo que pasaba en el inconsciente hoy con una pertinencia y una agudeza que realmente era admirable".

"Mi interés por Freud, un poco por fuera de los rumbos ordinarios de la enseñanza, pareció a mis padres un peligro que me hacía desviar de lo que había que conocer para preparar bien los Concursos. Usted sabe que en Francia tenemos una curiosa idea sobre la adolescencia, que es que sobre ella se hace caer el peso máximo del saber que hay que aprender, la disciplina, en el momento mismo en que hay descubrimientos sobre saberes otros, la sexualidad, sorpresas con uno mismo, y es allí donde se exige trabajar como un loco para preparar los Concursos que dan acceso a las escuelas especializadas. Esto es al revés de Estados Unidos, donde a la adolescencia no se le pide mucho, entonces se dedican a todo tipo de cosas menos a aprender, pero después, hacia los 20, se le pide trabajar mucho para la Universidad. Así que esta parte de mi vida necesitó de una ablación de Freud de parte de mi padre, que vino con solemnidad a mi habitación a considerar que todo este discurso extraño había que quitarlo para permitir la concentración necesaria".

"Mi  ingreso en  el psicoanálisis fue también un  impacto generacional muy fuerte de toda la nueva escritura de Freud que coincidía con el hecho de salir de estos estudios obligatorios de los que venía hablando, con la idea de que no quería, de ninguna manera, meterme en la economía y todo aquello que había comenzado a estudiar; que quería seguir con el estudio de este curioso saber que se inventaba en la época a través de este cruce entre Lacan y los saberes de la época. Así que era, al mismo tiempo, un gran interés epistemológico, pero no teniendo, al mismo tiempo, la más mínima idea de lo que iba a hacer en mi vida".

"Esta ausencia de vocación, yo no tenía ninguna; tenía un interés epistemológico, una cierta multiplicidad en las identificaciones por la cual pensaba que podía hacer muchas cosas. Pensé, por ejemplo, en hacer cine. Hice la preparación del curso de la escuela de cine, todo esto por identificación con Godard, que era muy de la época . Vivía en una cierta dispersión, y toda esta dispersión conlleva una cierta angustia, al mismo tiempo con una sensación aguda de que perdía mi tiempo, que la vida se me iba de las manos. Entonces, fui a ver a Lacan".


5 de enero de 2012

Revista Ñ reconoció a Cita en las Diagonales

La revista de difusión cultural "Ñ" publicó una nota sobre Cita en las Diagonales. La noticia se difundió el 4 de enero de 2012 y está disponible en este enlace. La transcribimos también aquí, para que todos nuestros lectores puedan apreciarla.

Una cita con el psicoanálisis y la cultura
La pareja de terapeutas lacanianos Susana y Tomás Hoffmann desarrolla en su sitio Web Cita en las Diagonales una activa difusión del psicoanálisis y la cultura, con amplia dedicación a las vocaciones y entrevistas a personalidades, tanto famosos como ignotos interesantes.

POR ROMÁN GARCÍA AZCÁRATE

Desde hace pocos días está online en la revista Cita en las Diagonales una entrevista al psicoanalista francés Éric Laurent en su visita reciente a Buenos Aires, muy acorde con la orientación de esta publicación que nació en abril pasado. Los entrevistados, tan diversos como acordes, están Mike Amigorena, Esmeralda Mitre, Rodolfo Mederos y la inquietante María Gracia Subercaseaux, fotógrafa chilena con quién los directores del sitio inauguraron una etapa de contacto con otros países, de la que el uruguayo Eduardo Galeano participó también con su diálogo en las diagonales.
Los Hoffmann, Susana y Tomás, dedican ocho horas diarias cada uno a la atención de quienes procuran llevarse mejor con sus neurosis acudiendo a sus respectivos consultorios. Y es sabido que la de los analistas es una profesión proclive a absorber mucho trabajo, mucho estudio y extenderse en actividades paralelas. Fieles a ese perfil, los creadores y directores de Cita en las Diagonales, emplean una barbaridad de tiempo a crear y cuidar gráficamente su sitio y dotarlo en forma constante de contenidos de interés en las diversas áreas que abarcan.
Ambos vienen de un programa de televisión, Puertos y Puertas, por Canal 7, en el que en su momento también dejaron el alma. Interrumpido ese ciclo, volcaron una parte enorme de su libido en la revista online. Y lo siguen haciendo hasta ahora y hacia adelante. No se puede negar que disfrutan con su empeño, eso sí, ya que nadie los obliga a meterse en camisa de once varas (¿de dónde provendrá esta expresión? Es bueno preguntárselo en un entorno lacaniano).
Tomás Hoffmann manda más en los contenidos. Susana creció desde cero en el conocimiento tecnológico de Internet, Twitter, Facebook y otras yerbas sociales de conexión en red hasta manejar todo el arte de Cita en las Diagonales. También la música exclusiva del sitio es de ella y su maestro Ariel Azcárate.
Vale la pena citarse en estas diagonales. Entrar, mirar, escuchar, ver los videos. Clickear en lo que parece más atractivo. Meterse un rato en esos mundos. O quedarse en ellos y volver a recorrerlos una y otra vez. Eso está en cada uno. Eso es Internet.



3 de enero de 2012

Éric Laurent en Cita en las Diagonales: algunas frases

Abrimos 2012 con una de las entrevistas que más enorgullece a nuestra revista: Éric Laurent, figura destacada del psicoanálisis mundial, accedió a entrevistarse con Cita en las Diagonales durante su última visita a nuestro país, en la cual ofició como disertante en las 20 Jornadas Anuales de la Escuela de Orientación Lacaniana.

El encuentro de los directores de nuestra publicación con Éric Laurent dejó como resultado más de una hora de diálogo y una infinidad de pasajes destacables. Laurent es un pensador ágil y  profundo, y si bien sus puntos de vista superan en abstracción al nivel del lenguaje cotidiano, su desciframiento gratifica con pequeños tesoros al oído interesado.

La entrevista a Laurent está dividida en tres extractos: "Un saber otro; sin meditación institucional"; "Entonces fui a ver a Lacan" y "Vocación de la Orientación Lacaniana en los malestares contemporáneos".

Compartimos con nuestros lectores una primera selección de frases de nuestro entrevistado. Para acceder a la entrevista completa, deben ingresar a www.citaenlasdiagonales.com.ar. Si desean acceder a las desgrabaciones de cada extracto, pueden acceder en los siguientes enlaces: primera parte, segunda parte, tercera parte

"En Francia, se hace caer el peso máximo de lo que hay que aprender, la disciplina, en el momento del descubrimiento de saberes otros".

"Mi padre vino con solemnidad a mi habitación a retirar todo este discurso extraño para permitir la concentración necesaria".

"Tenía gran interés epistemológico pero, al mismo tiempo, no tenía idea de lo que iba a hacer en la vida".


"Inicié mi análisis bajo este auspicio secreto que tuve que descifrar a lo largo de los años."

"Esta carta es la huella de esta renuncia y al mismo tiempo testimonio de mi interés".

"Lo que recuerdo es la respuesta a medida que me dio Lacan".

"Desencadenamiento de la ciencia, de un saber sin amo, dentro de la civilización".

"Concentración máxima de poder en lugares que no tiene que ver con la política oficial".

"Desplazamiento de la palabra femenina en tanto ha entrado en la política de una manera especial, en tanto deseo vivo".



Los directores de nuestra publicación, quienes fueron los encargados de entrevistar a Éric Laurent: Tomás Hoffmann y Susana B. de Hoffmann.




















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